lunes, 10 de octubre de 2011

Estado de Coma parte 3

  La vida es una incontenible avalancha de sucesos aleatorios a los cuales le queremos dar significado. Queremos tener el control. Queremos tener un propósito. Vivimos nuestras vidas basados en mitos, que creemos reales. Decimos yo soy esto, o soy lo otro, sin entender lo que eso significa. Nos dedicamos a juzgar sin mirarnos, y cuando nos miramos no somos justo con nosotros. Le hablamos a Dios, y no escuchamos respuesta, quizás porque en realidad solo nos hablamos a nosotros mismos. Nos sentimos solo, porque nuestra compañía no cuenta. No podemos entender la simple belleza de una vida, ya que en algún momento perdimos algo que nos quito la inocencia, la alegría, las ganas de vivir. Crees que tu entiendes la muerte? Para entender la muerte primero tienes que entender la vida, y para esto tienes que vivirla. -Angélica "Angie" Marie.

...

Lux
  La blanquecina luz de la sala del hospital me dio directo en los ojos cegándome momentáneamente. Me quede petrificada por una milésima de segundo que me pareció una eternidad. Había soñado con Jobad, de hecho había soñado que estaba teniendo sexo con él, y no sabía si había hecho algún ruido, movimiento, o gemido, que llamara la atención de Lilyth, quien me estaba mirando fijamente con sus grandes ojos. Sentía como la sangre me empezaba a subir a las mejillas al darme cuenta que estaba un poco mojada, mientras que Lilyth parecía esperar a que dijera algo. Sin alzar mucho la voz, disimulando con mi voz ronca el bochorno de haber soñado con algo así en la situación y el lugar en donde estaba.
-Los doctores han dicho algo nuevo?- pregunte. Una parte de mi genuinamente interesada, y la otra sabiendo la respuesta.
-Nada nuevo. - me contesto Lucy.
-Y Lucy?- dije siguiendo el hilo improvisado de los pensamientos secundarios que surgían en mi mente, para no pensar en el ya de por si presente pensamiento principal del sueño que había tenido.
-Lo llame par de veces cuando salí horita, pero no me contesto- dijo Lilyth frunciendo ligeramente el entrecejo, y los labios, un gesto que solía hacer cuando se callaba lo que pensaba.
- Qué raro se supone que ya estuviera aquí.- dije ya desinteresada, y para darle cuerda al pensamiento dramático que me imaginaba que se estaba formando en la mente de Lilyth.
-Posiblemente se paró a comprar algo, ya sabes cómo es el- me recosté en el asiento, y deje de mirar a Lilyth.
-Ujum- era graciosos ver como las personas se auto consolaban cuando alguien les seguía el juego en sus más descabelladas ideas. Psicología inversa, que mucho funcionaba esto, casi igual que la fe, para mí un lavado de celebro mundial.
-Con que soñabas?- pregunto de momento Lilyth, haciendo que perdiera del todo la línea de pensamientos con la cual me estaba distrayendo tan efectivamente y toda mi atención se posara en ella nuevamente. Aunque no la estaba mirando directamente, no quería parecer sorprendida.
-Con nada- respondí rápidamente. Sabía que no podía vacilar al hablar si es que quería acabar ese tema al instante, pero el responder tan rápido tampoco pareció funcionar, creo que parecía a la defensiva.
-Parecías muy agitada en...
-Agitada?- la corte involuntariamente. Esta vez no pude evitar mirarla, aunque intente disimularlo. Sentí un vacio en el estomago, y cuando hable el tono de mi voz fue más agresivo del que pretendía, o esperaba escuchar salir de mi boca, que de pronto se sentía seca. - A que te refieres?
- Mientras dormías, te veías...- vacilo un poco al decir sus siguientes palabra. -intranquila...
  Me estaba mirando sin pestañar, parecía tener rayos x en los ojos. Estaba intentando ver alguna reacción en mi.
-como si tuvieras una pesadilla. -seguía escudillándome con la mirada.
-Ya veo- dije intentando parecer que recordaba algo. Lo que soñé estaba lejos de ser una pesadilla. -probablemente eso fue lo que paso...
-JA- exclamo en una explosión de energía, posiblemente demasiada fuerte para una sala de hospital, donde ahora todo el mundo nos miraba. como si me hubiera leído el pensamiento. - dijiste que no habías soñado na...
- Pero no recuerdo- dije alzando mi voz un tanto por encima de la suya, para que me oyera claramente, pero no lo suficiente como para molestar más a las demás personas. Esa situación ya me estaba molestando.
-Ok - dijo lentamente Lilyth, volviendo a fruncir el entrecejo y los labios ligeramente. Que tanto no me estaba diciendo sobre lo que sabía, o que tanto sospechaba de lo que yo había soñado... pero que estoy pensando, como diablos va a saber que estoy soñando? No estoy pensando con claridad, posiblemente porque aun estoy aturdida por el sueño. A menos que me haya puesto a gemir como loca por la excitación, ella no podía saber ni de cerca con lo que yo había soñado.
  Aproveche que se puso a hacer algo con su celular para dejar de mirarla, sino volvería a tomar el tema. "Que mierda", pensé sobre esta estúpida situación. Que loca piensa en sexo en estos momentos, "Angélica Marie Cruz Santiago claro esta". Parecía haber pasado una eternidad desde que me vestí para morir. Todo había pasado tan rápido, apenas unas 4 horas atrás, quizás cinco, perdí la noción del tiempo al quedarme dormida.
-Sabes porque lo hizo?- pregunto Lilyth, volviéndome a coger desprevenida por tercera vez en la noche. La mire con mi mente en blanco, se estaba refiriendo a Jobad y a su intento de suicidio obviamente. Empecé a entender a que se refería su pregunta, pero mi mente persistía en hacerme pensar en cosas por las que yo había decidido suicidarme, en vez de pensar en alguna señal que el diera.
-No se - dije finalmente. "Aunque te puedo decir porque yo lo voy a hacer, y nadie se va a dar cuenta de mis sutiles señales", pensé treguándome las palabras. "Estúpido Jobad, que diablos te podía estar pasando a ti para que tomaras esa decisión, y como no me di cuenta? Tan sumergida estoy en mi propia mierda que no puedo ver lo que le pasa al resto del mundo?"
-Lo siento, hable sin pensar - dijo Lilyth.
  Debió pensar que mi cara de amargada fue por su pregunta. Que mucho las personas asumen las cosas eso me saca de quicio, sobre todo cuando yo lo hago. Ya no podía estar ahí mas, tenía que salir lo antes posible. El sueño con Jobad, su intento de suicidio, mi frustración por no poder yo tan siquiera poder decir que intente suicidarme, la preocupación por Jobad, la ira que sentía hacia él, las ganas que tenia de tener sexo, y lo sucia que me sentía por pensar eso en estos momentos, y la presencia de Lilyth, con sus rara forma de ser no ayudaba mucho. "Mira quién habla de rara", mire a mi amiga,  podía decirle "No te preocupes", y después pararme  y decir que necesitaba tomar aire fresco o algo así, pero que salió de mi boca fue toda la presión que tenia acumulada.
-Igual que cuando me textiastes preguntándome por el suicidio- dije secamente y mirándola directamente a los ojos. La realidad es que no estaba molesta con ella, estaba molesta en general. Lilyth me miraba sin saber que decir, pero no me interesaba que dijera nada más. -Espero que no se te haga costumbre lo de no pensar. Aunque quizás eso responde tu pregunta de por qué lo hizo.
  Me quede sorprendida por lo que le acababa de decir. "No pensar", y si yo tampoco estaba pensando bien las cosas? Tras un momento de incomodo silencio me levante, con demasiadas cosas en la mente como para pensar una sola. Lilyth estaba callada, sabía que había logrado hacerla sentir mal. Luego le pediría perdón por eso, ahora era tiempo de moverse.
-Vengo ahora - dije y me fui sin esperar un respuesta. Pobre Lilyth, tenía que estar mirándome todavía sintiéndose abochornada. Camine sin mirar atrás, con u paso rápido, rígido y decidido, pero inmediatamente me sentí fuera del alcance de mi amiga baje la velocidad de mi "pasarela".
  No tenía ni idea de hacia dónde me dirigía, pero sabía que tenía que hacer una parada en el baño urgente, me sentía sucia, y tenía que limpiar el pequeño desastre que había entre mis pierna, no porque fuera mucho, más que todo por el simple hecho de no sentirlo.
...
  Me quede pasmada ante lo que me dijo Angie, sabía que no debí decir eso, pero le pedí perdón. "Perra", se me ocurrió pensar, pero rápidamente me dije a mi misma "se la tiene que estar pasando muy mal, al punto de tener pesadillas, lo que dijo lo dijo por molestia". Suspire y mire nuevamente la hora en mi celular. 12:03 am, no tenia llamadas perdidas de nadie, y sin contar a mis padres nadie sabía que estaba aquí. Pensé llamar a Joseph, pero no tenía cara para hacer eso después de la discusión que había tenido con él la ahora pasada mañana. Un text sería mucho mejor, no el que él fuera muy amigo de Jobad, pero se habían conocido, y parecía caerse bien. Sobretodo después de que Jobad y yo nos dejamos. La verdad era que quería que él estuviera conmigo.
  No sabía cómo comenzar el mensaje, quizás debería empezar por decirle la verdad, y no cubrirla con la excusa de que Jobad se estaba debatiendo entre la vida y la muerte para que él estuviera conmigo. Comencé a teclear: "Joseph, x favor..." creo que esa era la manera correcta de empezar, "ven al hospital central, un amigo c intento suicidar, y d verdad me gustaría q me acompañaras, no quiero sentirme sola, y aunq suene egoísta, t necesito."
...

  Ya me había lavado, y me encontraba sentada en un inodoro. De entre todas las cosas que tenía en la cabeza me sorprendió estar sonriendo por el sueño que tanta incomodidad me causo al principio. No fue un mal sueño, había tenido peores, lo malo fue en las circunstancias que lo tuve. Lo real, y lo sensual que se sentía me choco al tomarme con la realidad del iluminado hospital. Además me sentía incomoda de estar en ese lugar, odio los hospitales. Pero había algo que despertaba mi curiosidad más que todo, aunque me sentía cruel por pensar en ello. Porque Jobad había decidido suicidarse. Sabía que había roto con Vanessa hace algunos días, pero no creía que fuera solo por eso, nunca es por una sola cosa, y normalmente se está un tiempo en un estado depresivo, por un largo periodo antes de tomar una decisión como esa. A menos que Jobad sea un estúpido y lo hizo sin querer. No, no, los mensajes de despedida, la soga en la cocina y lo demás eran un mensaje claro, a menos que alguien planeara eso para hacerlo parecer un suicidio, lo cual es tan improbable como los unicornios y las serpientes que hablan. No puedo creer que no me haya dado cuenta. No puedo creer en todas las cosas que no me he dado de cuenta o no quise darme cuenta, que no es lo mismo.

  Estoy aquí como una imbécil, pensando, en cosas sin sentido, que agudeza la mía. Pero la verdad es que de todos los lugares del hospital donde único me he sentido un poco menos incomoda es este baño. Es más oscuro que las demás arias, y los cubículos metálicos me hace sentir menos frio que las lustrosas y blancas paredes, en dúo con los pisos pulidos, y tan faltos de personalidad que siento que me llevan el alma. Es ridículo, lo sé. Sobre todo porque fue aquí donde vomite. Alguien entro al baño. Espero que no seA Lilyth persiguiéndome. Me doblo un poco para ver el casado de la nueva visitante y comprobé que no era Lilyth, era una enfermera. Estar en este cubículo representa perfectamente la visión del mundo de las personas, tan limitada y creemos saberlo todo, cuando apenas podemos ver un pedazo. Siempre sentados en privado con nuestros propios pensamientos, mientras olemos nuestra propia mierda.

viernes, 7 de octubre de 2011

Estado de Coma Part 2

Frio y calor, que puede más? Quizás el frio prevalezca, pero el calor nunca se apagara. Como una llama dentro de nosotros un poco de calidez habrá, una pasión oculta que con una oportunidad explotaría, en la hora más oscuras, llenándolo todo de luz, expandiéndose con una onda de calor, aunque fuera solo un instante el calor al frio le ganaría.

  Caminaba por un pasillo vacio del ala este, hacia frio, pero dentro de mí el calor era sofocante. Mis pies descalzos se movían solos, ya sabiendo su camino. Me parecía que todo lo que tenia de frente estaba iluminado fríamente con la luz artificial del hospital, y a mi espalda todo era más oscuro. Pare frente a una puerta, su puerta. La abrí lentamente, apenas dejándome espacio para yo entrar, y ahí el estaba, amarrado a su lecho. Era parte del procedimiento controlar, tanto física como químicamente a un suicida. Lo sabía porque en algún momento había intentado buscar ayuda para mejorar, pero ahora eso no importa. Era mi oportunidad. Ya había tenido sexo con Jobad en un par de ocasiones. No sabría como describir la sensación de felicidad e inseguridad que sentía cuando lo había hecho con él, pero esta vez no se trataba solo de él, sino de mi.
  Su cuarto estaba oscuro, pero aun así pude ver como sus ojos se abrieron como linternas. Por un momento me quede petrificada, pero aproveche su mirada aturdida para darme la vuelta. Yo me encontraba recortada en el marco de la puerta respirando profundamente, sabía que así era como él me veía. Lentamente cerré la puerta y a la vez mataba la poca luz que venía de afuera, mientras el susurraba mi nombre confundido, y yo me quedaba en silencio. Toda luz desapareció, me vire sin ver nada, pero sabiendo que lo tenia de frente. Puse el seguro con un leve, pero a la vez resonante, "CLICK" y me quede allí parada.
-Angélica, que haces aquí?- lo escuche decir con voz ronca. Pero igual me quede callada, era tan electrificante estar allí, contemplando la oscuridad a la cual cada vez me acostumbraba mas, sin decir nada, simplemente parada, entre el frio del hospital, y el calor de mi cuerpo.
-Angélica, que te pasa?- que gracioso que fuera precisamente él, quien se encontraba atado a una cama por intento de suicidio, que dijera eso.
  Di un paso al frente, y sentí como mi respiración se agitaba más aun, otro y otro. Cada vez lo veía mas nítidamente, ahí amarrado de pies y manos. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y me moví para quedar al lado izquierdo de la cama.
-Me vas a decir que te...- me puse el dedo índice la boca y le indique que se callara, mientras me inclinaba un poco hacia adelante. Lenta y levemente me alce la falda del vestido y comencé a quitarme mi panti. Mi bien depilado sexo estaba caliente, contrastando con el aire del hospital que nuevamente me hizo tener otro esquicito escalofrió.
  Cuidadosamente mi mano derecha por encima de su pecho, el cual rose deliberadamente, hasta tocar el pedazo de cama entre su torso y su bien amarrada mano. Trepe a la cama poniendo mi rodilla en ella, sentí como mi peso la hacía hundir, y poco a poco me fui acomodando hasta quedar encima de él. Sentí su miembro, aun algo flácido, atreves de la insípida bata que le habían puesto. Esto por alguna razón me éxito aun mas. Metí mis manos atreves de la bata y agarre su sexo en dirección al mío. Ya no era la única que jadeaba en esa habitación, nuestros sexos se tocaron, y con leves movimiento comencé a masajear mi clítoris con su miembro. Cada vez el ritmo era mas rápido, y los movimientos más bruscos, el ruido aumentaba, ruido, y ya lo quería dentro de mí. Me levante un poco para acomodarme bien, más ruido, he introduje su pene en mi vagina, luz, y luego desperté.
...

  Estaba sentada al lado de  Angélica, quien llevaba ya un buen rato durmiendo en la sala de espera del hospital. Incluso en su sueño parecía intranquila. "Pobre", pensé, "hoy ha tenido un día terrible, primero choca el carro de su jefa en su día libre. Sin contar que yo la llamo, por con mis estupideces... que no son estupideces, para preocuparla más aun, y ahora esto".
  Era sabido por todo el mundo que Angélica  estaba enamorada de Jobad. Fue Lilyth quien los presento, cuando esta y el preciado tormento de Angie todavía eran novios, parecía haber pasado una eternidad de eso, y mira como estaban terminando las cosas. Ya las dos chicas habían hablado con los doctores y le habían dicho todo lo que sabían. Cada vez que veía al doctor Angie le preguntaba por Jobad, y la respuesta siempre era la misma, "Esta en observación, inmediatamente tengamos noticas les avisaremos".
  Yo me encontraba casi llegando a la casa alquilada de Angie, Jobad, y Lucy, cuando "An" me llamo para decirme que estaban en el hospital. Lo primero que hizo al verme fue echarse encima a llorar. Ella no se había movido de la sala en ningún momento, claro está excepto cuando fue al baño, y me encontró llorando al volver. Se tuvo que haber asustado mucho al verme llorar, obvio que se asusto, sino porque preguntarme si Jobad murió, pero la verdad es que estaba llorando por la situación, era muy triste que uno de nosotros se hubiera intentado suicidar, y sería más triste aun si lo lograra. Porque Jobad no nos dijo nada de lo que le pasaba, que lo ha llevado a tomar esa decisión, aparentemente nadie lo sabe. .. Angie parecía aun mas intranquila que antes. "Con qué estará soñando?. No debe ser nada bueno". Tenía que estar devastada aunque estaba segura que no iba a querer demostrarlo, pero su pesadilla la traicionaba. Se estaba moviendo mucho cuando me acercaba para despertarla, y como si me hubiera sentido ella abrió los ojos como platos.  Me miro desconcertada un momento y luego me pregunto con voz ronca y casi en un susurro por Jobad.
-Nada nuevo- le conteste.
-Y Lucy?
-Lo llame par de veces cuando salí horita, pero no me contesto.
-Qué raro se supone que ya estuviera aquí.
-Posiblemente se paró a comprar algo, ya sabes cómo es el.
-Ujum- mascullo Angélica sin mirarme recostada, como una estatua, con la mirada perdida hacia el frente.
-Con que soñabas?
-Con nada- respondió al instante.
-Parecías muy agitada en...
-Agitada?- pregunto Angie volteando la cara seguida por los ojos un poco hacia mí, y su voz de pronto me pareció mas clara -A que te refieres?
-Mientras dormías, te veías... intranquila- le conteste intentando ver alguna reacción extraña en su cara, pero como siempre no sabía en qué pensaba -...como si tuvieras una pesadilla.
-Ya veo, posiblemente eso fue lo que paso...
-Ja- la atrape- dijiste que no habías soñado na...
-Pero no recuerdo. -termino su oración antes que yo pudiera terminar la mía.
-Ok -seria verdad lo que Angie me estaba diciendo, o simplemente no quería decirme con que estaba soñando. En ese caso, tan malo había sido como para no quererlo decir?
  Mire en mi celular, ya eran más de las doce de la noche.
-Sabes porque lo hizo?- pregunte, pensando en voz alta. Angélica se quedo mirándome un momento, y frunció el seño ligeramente.
-No sé.
-Lo siento, hable sin pensar.
-Igual que cuando me textiastes preguntándome por el suicidio- me respondió secamente, se había molestado. -Espero que no se te haga costumbre lo de no pensar. Aunque quizás eso responde tu pregunta de por qué lo hizo.
  Un incomodo silencio paso lentamente mientras nos mirábamos.
...

  Estaba nuevamente en el baño, simplemente sentada, la verdad es que no estaba enojada con Lilyth, simplemente estaba enojada por lo que había soñado, y decidí utilizar el su pregunta poco apropiada para salir del paso y liberar un poco de mi molestia. Como era capaz de soñar algo así en ese momento. No es tu culpa, los sueños son pensamientos inconscientes, me decía, pero saberlo nunca me había hecho sentir mejor. Hace unas horas estaba pensando que Jobad había muerto, al ver a Lilyth llorar cuando regrese de vomitar mi coraje de este baño, y ahora soñaba el sueño más subido de tono de mi vida. Se había sentido tan bien que me siento mal por haberlo tenido. Una leve sonrisa se dibujo en mi cara seguida por el pensamiento "No estuvo nada mal".

martes, 4 de octubre de 2011

Estado de Coma Part 1

  Todo estaba tan distorsionado y oscuro,  siempre está oscuro, la única variante era que ahora había ruido. Sabía que tenía que estar muerto o muriendo, sino como explicar ese ángel que acababa de entrar a lo que creo que era mi cuarto. El ángel se quedo mirándome unos instante y luego se acerco a mí. Era tan hermoso y a la vez tan triste, tenia lagrimas en los ojos y decía algo que tras esforzarme creí reconocer como mi nombre. Con un esfuerzo enorme trate de ver  mejor al ángel y le sonreí, creo. Tenía rasgos de mujer, de hecho era una mujer, y no cualquiera, era Angélica. De golpe todo se volvió oscuro, y de lo único que estuve consiente fue de que deje de respirar, y que Angie estaba conmigo.
...

-No te mueras- le decía Angélica  desesperadamente a un inconsciente Jobad. -Vamos quédate conmigo, solo aguanta un poco más.

  Los dos jóvenes suicidas se encontraban en una ambulancia, una frustrada en todos los sentidos y el otro "luchando" por la vida que el mismo decidió destruir. La ambulancia llego justo cuando Angélica y un vecino estaban metiendo a Jobad en la guagua, ya que a Lilyth se le había ocurrido la grandiosa idea de llamar al 911 cuando no consiguió a nadie excepto a Lucy. Lo que en otros momentos sus amigos hubieran considerado una acción exagerada de la siempre tan dramática Lilyth, quizás ahora había sido la diferencia entre la vida y la muerte para Jobad, y como en un efecto domino también había salvado inconscientemente a Angélica.

-Señorita tranquilícese, estamos... -el paramédico se interrumpió al ver momentáneamente el monitor que marcaba los signos vitales, sus ojos se abrieron tan solo una milésima de segundo antes de que Jobad se comenzara a retorcer. Los dos paramédicos reaccionaron al instante y comenzaron a intentaron salvarle nuevamente a Jobad. Se hablaban casi gritando cosas que Angélica no era capaz de entender en esos momentos, estaba muy nerviosa y no pensaba, y tampoco veía, las lagrimas no se lo permitían.
...
  Luz y movimiento, oscuridad y tranquilidad. Voy cambiando de una a la otra esporádicamente. Ruido? No sabría decir, pero hay algo que me recuerda... No sé lo que me recuerda, pero algo me mantiene aquí.  La oscuridad se vuelve incomoda, me asfixia, casi siento que me estrangula, me amarra y no me deja salir de ella, y grito con todas mis fuerzas, pero no hay respuesta, estoy muerto y estoy llorando, un nuevo grito y bienvenido a la luz, difícilmente pero puedo respirar.
...

  Tenía dolor de cabeza, a veces se me olvidaba respirar.  Las últimas horas habían sido un sin fin de emociones encontradas. Estaba sentada junto a Lilyth en la sala de espera del hospital, esperando noticias, valga la redundancia. Ya casi había pasado una hora desde que mi amigo había llegado, y no habíamos tenido ningún tipo de noticias desde entonces. Jobad había tenido otra convulsión en la ambulancia y los paramédicos apenas pudieron mantenerlo vivo en lo que llegaban a emergencias. En un principio estuve en estado de shock, pero después de la llegada de Lilyth me pude tranquilizar poco a poco y en consecuencias había vuelto a pensar. Sentía mi cara extraña, y no sabía si era por la sensación de hinchazón en los ojos o por el fantasma de las lagrimas que habían recorrido mis mejillas. En cualquiera de los dos caso no había hecho nada para dejar de sentir esa rara sensación. Quizás me gustaba como me sentía, o decir que me gustaba era mi forma de admitir que merecía sentirme así.

-No me gustan los hospitales- dijo de la nada Lilyth. La mire si parpadear y sin saber que decir.- Que? Es que son desinfectadamente fríos y secos.
-A mi no me gustan las ambulancias- le conteste, con mi enronquecida voz, mas por decir algo que por que fuera verdad. Lilyth me dedico una fugaz y leve sonrisa.
-Quieres algo de la cafetería?
-No, pero ve tu si quieres- note que nos hablábamos en susurro. Debía ser las atmosfera del hospital, era algo así como entrar a una iglesia, había un energía a algo que hacia inspirar algún tipo de respeto, algo que no me agradaba. Lilyth me toco el hombro antes de marcharse en una dirección equivocada para la cafetería. Ella siempre tan despistada.

 Cuando Lilyth llego lo primero que hizo fue abrazarme fuertemente y preguntarme como yo estaba, después de decirle entre lagrimas que estaba bien, me pregunto por Jobad, y le explique todo lo que había pasado, saltándome obvia y convenientemente la parte de mi propio intento fracasado e interrumpido de suicidio. En algunas ocasiones cuando le estaba hablando se me hacía difícil ocultar la verdad, mi verdad. Especialmente cuando me pregunto que porque no contestaba el teléfono, que pregunta tan generalmente sencilla y a la vez sentía que si contestaba la respuesta equivocada se sabría todo sobre lo que yo estaba haciendo. Afortunadamente Lilyth se creyó sin reservas que mi teléfono estaba agotado y no fue hasta que llegue a la casa que vi las llamadas.
  En esos momentos me sentía mal por Jobad, pero independientemente sabia que en algún momento tendría que retomar mis planes. Me odiaba a mi misma por ser egoísta y pensar sobre eso justo ahora, y más por saber cómo se iban a sentir los demás, ya que ahora era yo la que estaba en la posición de los demás. Ese dolor, preocupación, impotencia al no poder hacer nada al ver a una persona amada muriendo, o quizás ya estaba muerto... CALLA.
  Sentía una furia creciente dentro de mí, tanto por lo frustrada que me sentía como por lo que pensaba, y la incapacidad de hacer cualquier cosa. Me levante sin un rumbo y comencé a andar por, el siempre iluminado, hospital. La luz me molestaba, me había dado cuenta de eso desde que había llegado, pero no era hasta ahora que lograba pensarlo con claridad. Sabía que estar en ese lugar, no importara el porqué, me hubiese causado molestia. Era incomodo, ver a tanta gente preocupada por los demás, pero no era tan solo eso, había algo mas, pero aun no sabía lo que era. Me sentía mal, era como si algo áspero subiera por mi garganta. Me metí en el primer baño de "damas" que encontré y me mire al espejo. Efectivamente tenía los ojos un tanto hinchados y el delineador de ojos regado alrededor de los parpados, ojeras y mejillas. Mi reflejo me devolvió una triste mirada, y fruncí el seño al ver que no era la misma mirada triste que siempre me dedicaba. Algo andaba mal dentro de mí, es decir, no se podía estar peor siendo yo, pero aun así sabia que algo estaba mal. O diferente.
  Con un leve mareo me di cuenta que no me sentía bien, y mi cuerpo reacciono por mi antes de empezar a vomitar. Estaba en cuclillas con la cabeza casi metida dentro de un retrete. "Mierda". Otra arcada, seguida de otro espasmo en el abdomen, y ahí estaba la comida y fluidos de mi estomago saliendo felizmente de mis entrañas, cerrando con broche triunfar con un jadeo al faltarme el aire que no pude controlar.
  Tras estar un rato sentada controlándome me levante poco a poco y una vez de pie me volví a mirar en el espejo. Estaba casi segura que había vomitado por la tención que había sentido durante las últimas horas, pero quería asegurarme que estaba bien. La delgada joven me devolvió nuevamente la mirada, esta vez parecía una mirada agotada, pero severa, quizás un tanto distante diría yo, pero que se yo, le estaba dando quizás mucha importancia a alguien que odiaba. A mí misma.
  Salí con paso "decidido" del baño, aunque solo era una pantalla para ocultar lo confundida y molesta por todo que me encontraba en esos momentos. No tenía ni idea de en que parte del hospital estaba, pero o se me iba a hacer muy difícil volver a la sala de emergencias, así que decidí continuar con mi paseo, y así poder aclarar totalmente mi mente. La cosa era así, había olvidado totalmente mi propio suicidio por salvar a Jobad, eso podría significar dos cosas, la obvia es la que ya se, que lo amo y no quiero verlo morir, pero esto nuevamente me trae a la disyuntiva de que estoy siendo hipócrita conmigo misma, no lo quiero ver muerto a él pero a mí sí. Mi rostro estaba totalmente contraído, y tenso. Todo este martirio para no morir? Quizás yo no quería morir? Pero esa nunca había sido el motivo. No se trataba de la muerte, se traba de la vida.
  Quería morir? No. Quería vivir? Tampoco. Que mierda de estado, no sé qué hacer. Hiciera lo que hiciera tenía que decidirlo rápido... De que hablas Angie, no te das cuenta lo inconsistentes que son tus pensamientos?  Al diablo con intentar racionalizar, no soporto nada de esta situación.
  Dirigiéndose a la sala de emergencia sus pensamientos solo la hacían enojarse más, intentaba concentrarse en las cosas a su alrededor, pero esto igualmente no la sacaba de su molestia, incluso le daba más. Finalmente llego a la puerta doble de la sala de emergencias y al abrirla se encontró de frente con una paciente en cilla de ruedas que le sonrió al verla. Angélica le devolvió una triste sonrisa, pero sonrisa al fin a la chica, sin cabello. "Cáncer" pensó, y le dio paso a la joven enferma, que posiblemente tendría su edad. Sin saber porque Angélica cambio su sonrisa por un leve movimiento de cabeza al percatarse que la joven en silla de ruedas tenía cáncer, no por la enfermedad, eso era seguro, ya que le habían pasado cosas muy parecidas con desconocidos y siempre tendía a ser al revés. Cada vez que se encontraba en una situación como esa le intentaba dar aliento con una sonrisa a las personas enfermas o necesitadas, pero esta vez había hecho totalmente lo contrario, había endurecido su rostro.
  Una vez paso la enferma Angie se metió por la puerta doble sin mirar atrás. Su mente era una vez más un tornado de pensamientos, y ella simplemente estaba harta de sentirse así. Estaba harta de todo, y volvía Jobad a su mente, esto la enfurecía, mas aun cuando vio a Lilyth sentada y llorando. Se murió seguro. Fue su único pensamiento, si lo hirviera dicho en voz alta hubiera sonado seco y frio, como el mismo hospital. Se acercaba a Lilyth, con miedo a saber el motivo del llanto de su amiga. Furia, dolor, furia contra dolor, un dolor que brotaba y se hacía gigantesco, su pensamiento de la muerte de Jobad parecía hacerse mas real a cada paso que daba. y en una combinación de miedo, furia, confusión, y inanición, Angélica llego frente a Lilyth mas rápido de lo que hubiera querido y sin dejar que esta le diera tiempo a reaccionar pregunto sin pensar:

-Está  muerto?- Angélica miro a su amiga esperando una respuesta mientras un par de lagrimas recorrían las rosadas mejillas de Lilyth.