domingo, 25 de diciembre de 2011

Estado de Coma part 4.1

Lucy y Lilyth
(Horas atrás)


-Hay mija, entre Angélica y Jobad me tiene mal.
-Por qué?
-Esa relación de ellos es mas extraña. Además ambos se quieren, pero ninguno se da cuenta de lo que está pasando el otro por estar enfocados en sus cosas.
-Angie todavía lo quiere mucho.
-No me digas Lilyth. -dijo Lucy sarcásticamente.
-No empieces con tu sarcasmo.
-Nena tú sabes cómo soy yo.
-Si, sendo cabr... un momento.
-Ahora que le pasara a esta?
-Nene cállate y dame un momento.
-Te debería enganchar.
-Angie choco el carro de su jefa.
-Como? Está bien?
-Creo que sí, el mensaje de texto que me envió no dice nada sobre que este lastimada.
-Qué dice?
-Dice: "Choqe el carro d mi jefa, nada grave, lo peor s q ni siquiera trabajaba hoy." Al final pone una carita triste.
-Hay Dios esta chica me vuelve loca.
-Loca?
-Hay perdón, quise decir loco. Tú sabes que se me cruzan los cables.
-Tú siempre.
-Ya sabes. Pero volvamos al tema. Como te sientes ahora.
-Mejor, después de hablar con Angie. Y tú qué haces?
-Por acá en casa de un amigo desde hace una semana, porque de verdad necesito un respiro de aquellos dos.
-Hace tiempo que no se de Jobad. Cómo esta él?
-Bueno, el esta medio deprimido por lo de Vanessa.
-Otro más para el club.
-Hay que dramática.
-Pero si no he dicho nada.
-Nena es molestando. -dice Lucy entre risas.
-Muy gracioso. -dice Lilyth con un tono de voz seria, pero sonriendo. -Entonces, qué paso con Vanessa?
-En resumen lo dejo por otro.
-Auch! Esas cosas pasan. El está bien?
-Bien, lo que se dice bien, no. Pero eso se le pasara. Ya mismo Angélica lo hace olvidarse de Vane.
-Ojala porque la última vez que hable con ella sobre eso, estaba hecha una magdalena.
-Esos dos lo que tienen es un enredo.
-Tú crees que ellos van a estar juntos.
-Bueno yo creo que Jobad aun no está listo para tener un chica como Angie, creo que él es demasiado inmaduro para ella, y no sabe lo que siente. También creo que Angie se enfoca demasiado en él, ella debería alejarse un tiempo, y experimentar mas.  
-Todos necesitamos eso en algún momento.
-Tu también deberías hacerlo, señorita.
-Ya no quiero hablar de eso.
-Como quieras, pero después no digas que no te lo dije.
-Blah.
-A mi no me salgas así nena. -dice Lucy burlándose.
-Hay Luis, no jodas.
-Nena si no lo hago yo quien lo va a hacer.
-Claro. -dijo Lilyth sarcásticamente.
-La niña está aprendiendo.
-Lo que digas.
-Bueno en resumen las cosas están así...
-Aja...
-Yo me fui del apartamento, además de porque se acabaron las clases, quería dejarle espacio a esos dos a ver si por fin se juntan o se matan.
-No digas eso ni de broma.
-Hay niña, donde está tu sentido del humor.
-Aparentemente en un lugar muy diferente al tuyo.
-What ever.
-Sigue diciendo tu resumen.
-Ok, yo me voy y esos en vez de aprovechar el tiempo que tienen a solas para hablar, o seducirse...
-Oh, por Dios, te pasas.
-Niña, me vas a seguir interrumpiendo?
-Que hostil. Dale prosigue.
-Gosh. Bueno, en vez de juntarse ellos hacen lo contrario. Se siguen encapsulando en su munditos. Actuando entre ellos como si todo estuviera bien, pero la realidad es que no. Al igual que tu. Que estabas desaparecida, y ahora que te sientes mal es que buscas a uno.
-Hay no digas eso, no seas así.
-Es verdad, pero no te preocupes yo hubiera hecho lo mismo.
-Luis!
-Niña, no hagas de esto un drama, yo estoy tranquilo, así que no hay porque sentirse mal.
-Ok. -dijo Lilyth con una pizca de derrota en su voz al saber que Lucy tenia la razón.
-Bueno, tú que apareces esporádicamente, llamas a Angie, que está igual o peor que tu.
-Yo no lo sabia...
-SHHHH. Déjame hablar.
-Sorry.
-Así me gusta. -dijo Lucy burlándose. -Lo que queda es que están aquellos dos con sus mismos enredos entre ellos, y tú con los mismos de siempre pero con otra persona.
-Eso es todo? Ese es tu resumen?
-Si, por?
-Wow, muy útil, sabes?
-No les puedo estar resolviéndole la vida a todo el mundo, ya es suficiente con la mía.
-Sí, pero al menos deberías ser más sensible.
-Lo he sido por mucho tiempo, pero si ustedes quieren seguir cometiendo los mismos errores y estar quejándose por las mismas cosas no pretendan que yo les pase la mano cada vez que ustedes quiera.
-Qué gran amigo eres.
-El mejor y lo sabes.
-Lo que tu digas.
-Hay chica no te molestes, sabes que los quiero, pero es que ustedes están de locos.
-Qué harías tu en nuestro caso?
-Bueno ya te dije lo que creo que deberían hacer Jobad y Angélica, se deberían hablar claro, con una copa de vino de acompañante y tener sexo como cierre.
-Así de fácil?
-SI, así de fácil. En cuanto a ti, Lilyth, deberías dejar el drama.
-No empieces con eso...
-No es enserio. Deberías enfocarte en otra cosa, y evitar el drama. Aunque sea intentarlo.
-Vamos a ver.
-Oye que te ha dicho Angie, sobre lo del choque.
-Oh, nada. No le he contestado.
-Ave María, tu siempre tan despista.
-Dame un break en lo que escribo.
-Dale, apúrate.
-Púdrete.
  Lilyth escribía un mensaje de texto a Angélica que decía "jaja Q mal chik, pro al menos no fue mucho, si ruth t dijo q no era nada pues ya problem resuelto:-)", y Lucy aprovecho para despedirse de su amigo y encender el carro.
-Ya. -dijo Lilyth.
-Por fin. -contesto Lucy. -Casi desfallezco esperándote.
-Que haces?
-Montándome en el carro para irme, son 4 horas de camino, y no quiero que se me haga muy tarde, en fin me imagino que el apartamento esta hecho un desastre.
-Ja. Cierto. Te vas un segundo y aquellos dos hace lo que les da la gana.
-Ojala, Dios te oiga.
-O como diría Angie, Zeus te oiga.- Ambos se ríen.
-Que niña esa. Hablando de ella, ya te contesto o se te volvió a olvidar escribirle?  
-No nene, ya le escribí.
-Y?
-Y me contesto que está bien. Bueno más o menos.
-Bueno, eso es mejor que nada.
-Ujum.
-Y tu chica que vas a estar haciendo?
-No sé, creo que hoy me voy a quedar en casa.
-Aburrida.
-Pendejo.
-Tu si me conoces bien.
-Payaso.
-No vengas que tú gozas conmigo.
-No seas creído.
-Hay, qué fue eso?
-Qué cosa?
-Me entro un mensaje de texto.
-Pensé que te entro otra cosa.
-Mira atrevida. -dijo Lucy bromeando. -Hablando del rey de Roma, el mensaje es de Jobad.
-A si, mándale saludos de mi parte, y dame un momento que voy a poner a cargar el teléfono.
-Ok, yo se lo mando de tu parte.
-Te escuche. -dijo Lilyth pero estaba distraída buscando el cargador del teléfono.
-Vamos a ver que dice esto. -dijo Lucy, y leyó antes de decirlo en voz alta y sin estar aun consiente del significado de ese mensaje.
-"PERDONENME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER...  "

lunes, 10 de octubre de 2011

Estado de Coma parte 3

  La vida es una incontenible avalancha de sucesos aleatorios a los cuales le queremos dar significado. Queremos tener el control. Queremos tener un propósito. Vivimos nuestras vidas basados en mitos, que creemos reales. Decimos yo soy esto, o soy lo otro, sin entender lo que eso significa. Nos dedicamos a juzgar sin mirarnos, y cuando nos miramos no somos justo con nosotros. Le hablamos a Dios, y no escuchamos respuesta, quizás porque en realidad solo nos hablamos a nosotros mismos. Nos sentimos solo, porque nuestra compañía no cuenta. No podemos entender la simple belleza de una vida, ya que en algún momento perdimos algo que nos quito la inocencia, la alegría, las ganas de vivir. Crees que tu entiendes la muerte? Para entender la muerte primero tienes que entender la vida, y para esto tienes que vivirla. -Angélica "Angie" Marie.

...

Lux
  La blanquecina luz de la sala del hospital me dio directo en los ojos cegándome momentáneamente. Me quede petrificada por una milésima de segundo que me pareció una eternidad. Había soñado con Jobad, de hecho había soñado que estaba teniendo sexo con él, y no sabía si había hecho algún ruido, movimiento, o gemido, que llamara la atención de Lilyth, quien me estaba mirando fijamente con sus grandes ojos. Sentía como la sangre me empezaba a subir a las mejillas al darme cuenta que estaba un poco mojada, mientras que Lilyth parecía esperar a que dijera algo. Sin alzar mucho la voz, disimulando con mi voz ronca el bochorno de haber soñado con algo así en la situación y el lugar en donde estaba.
-Los doctores han dicho algo nuevo?- pregunte. Una parte de mi genuinamente interesada, y la otra sabiendo la respuesta.
-Nada nuevo. - me contesto Lucy.
-Y Lucy?- dije siguiendo el hilo improvisado de los pensamientos secundarios que surgían en mi mente, para no pensar en el ya de por si presente pensamiento principal del sueño que había tenido.
-Lo llame par de veces cuando salí horita, pero no me contesto- dijo Lilyth frunciendo ligeramente el entrecejo, y los labios, un gesto que solía hacer cuando se callaba lo que pensaba.
- Qué raro se supone que ya estuviera aquí.- dije ya desinteresada, y para darle cuerda al pensamiento dramático que me imaginaba que se estaba formando en la mente de Lilyth.
-Posiblemente se paró a comprar algo, ya sabes cómo es el- me recosté en el asiento, y deje de mirar a Lilyth.
-Ujum- era graciosos ver como las personas se auto consolaban cuando alguien les seguía el juego en sus más descabelladas ideas. Psicología inversa, que mucho funcionaba esto, casi igual que la fe, para mí un lavado de celebro mundial.
-Con que soñabas?- pregunto de momento Lilyth, haciendo que perdiera del todo la línea de pensamientos con la cual me estaba distrayendo tan efectivamente y toda mi atención se posara en ella nuevamente. Aunque no la estaba mirando directamente, no quería parecer sorprendida.
-Con nada- respondí rápidamente. Sabía que no podía vacilar al hablar si es que quería acabar ese tema al instante, pero el responder tan rápido tampoco pareció funcionar, creo que parecía a la defensiva.
-Parecías muy agitada en...
-Agitada?- la corte involuntariamente. Esta vez no pude evitar mirarla, aunque intente disimularlo. Sentí un vacio en el estomago, y cuando hable el tono de mi voz fue más agresivo del que pretendía, o esperaba escuchar salir de mi boca, que de pronto se sentía seca. - A que te refieres?
- Mientras dormías, te veías...- vacilo un poco al decir sus siguientes palabra. -intranquila...
  Me estaba mirando sin pestañar, parecía tener rayos x en los ojos. Estaba intentando ver alguna reacción en mi.
-como si tuvieras una pesadilla. -seguía escudillándome con la mirada.
-Ya veo- dije intentando parecer que recordaba algo. Lo que soñé estaba lejos de ser una pesadilla. -probablemente eso fue lo que paso...
-JA- exclamo en una explosión de energía, posiblemente demasiada fuerte para una sala de hospital, donde ahora todo el mundo nos miraba. como si me hubiera leído el pensamiento. - dijiste que no habías soñado na...
- Pero no recuerdo- dije alzando mi voz un tanto por encima de la suya, para que me oyera claramente, pero no lo suficiente como para molestar más a las demás personas. Esa situación ya me estaba molestando.
-Ok - dijo lentamente Lilyth, volviendo a fruncir el entrecejo y los labios ligeramente. Que tanto no me estaba diciendo sobre lo que sabía, o que tanto sospechaba de lo que yo había soñado... pero que estoy pensando, como diablos va a saber que estoy soñando? No estoy pensando con claridad, posiblemente porque aun estoy aturdida por el sueño. A menos que me haya puesto a gemir como loca por la excitación, ella no podía saber ni de cerca con lo que yo había soñado.
  Aproveche que se puso a hacer algo con su celular para dejar de mirarla, sino volvería a tomar el tema. "Que mierda", pensé sobre esta estúpida situación. Que loca piensa en sexo en estos momentos, "Angélica Marie Cruz Santiago claro esta". Parecía haber pasado una eternidad desde que me vestí para morir. Todo había pasado tan rápido, apenas unas 4 horas atrás, quizás cinco, perdí la noción del tiempo al quedarme dormida.
-Sabes porque lo hizo?- pregunto Lilyth, volviéndome a coger desprevenida por tercera vez en la noche. La mire con mi mente en blanco, se estaba refiriendo a Jobad y a su intento de suicidio obviamente. Empecé a entender a que se refería su pregunta, pero mi mente persistía en hacerme pensar en cosas por las que yo había decidido suicidarme, en vez de pensar en alguna señal que el diera.
-No se - dije finalmente. "Aunque te puedo decir porque yo lo voy a hacer, y nadie se va a dar cuenta de mis sutiles señales", pensé treguándome las palabras. "Estúpido Jobad, que diablos te podía estar pasando a ti para que tomaras esa decisión, y como no me di cuenta? Tan sumergida estoy en mi propia mierda que no puedo ver lo que le pasa al resto del mundo?"
-Lo siento, hable sin pensar - dijo Lilyth.
  Debió pensar que mi cara de amargada fue por su pregunta. Que mucho las personas asumen las cosas eso me saca de quicio, sobre todo cuando yo lo hago. Ya no podía estar ahí mas, tenía que salir lo antes posible. El sueño con Jobad, su intento de suicidio, mi frustración por no poder yo tan siquiera poder decir que intente suicidarme, la preocupación por Jobad, la ira que sentía hacia él, las ganas que tenia de tener sexo, y lo sucia que me sentía por pensar eso en estos momentos, y la presencia de Lilyth, con sus rara forma de ser no ayudaba mucho. "Mira quién habla de rara", mire a mi amiga,  podía decirle "No te preocupes", y después pararme  y decir que necesitaba tomar aire fresco o algo así, pero que salió de mi boca fue toda la presión que tenia acumulada.
-Igual que cuando me textiastes preguntándome por el suicidio- dije secamente y mirándola directamente a los ojos. La realidad es que no estaba molesta con ella, estaba molesta en general. Lilyth me miraba sin saber que decir, pero no me interesaba que dijera nada más. -Espero que no se te haga costumbre lo de no pensar. Aunque quizás eso responde tu pregunta de por qué lo hizo.
  Me quede sorprendida por lo que le acababa de decir. "No pensar", y si yo tampoco estaba pensando bien las cosas? Tras un momento de incomodo silencio me levante, con demasiadas cosas en la mente como para pensar una sola. Lilyth estaba callada, sabía que había logrado hacerla sentir mal. Luego le pediría perdón por eso, ahora era tiempo de moverse.
-Vengo ahora - dije y me fui sin esperar un respuesta. Pobre Lilyth, tenía que estar mirándome todavía sintiéndose abochornada. Camine sin mirar atrás, con u paso rápido, rígido y decidido, pero inmediatamente me sentí fuera del alcance de mi amiga baje la velocidad de mi "pasarela".
  No tenía ni idea de hacia dónde me dirigía, pero sabía que tenía que hacer una parada en el baño urgente, me sentía sucia, y tenía que limpiar el pequeño desastre que había entre mis pierna, no porque fuera mucho, más que todo por el simple hecho de no sentirlo.
...
  Me quede pasmada ante lo que me dijo Angie, sabía que no debí decir eso, pero le pedí perdón. "Perra", se me ocurrió pensar, pero rápidamente me dije a mi misma "se la tiene que estar pasando muy mal, al punto de tener pesadillas, lo que dijo lo dijo por molestia". Suspire y mire nuevamente la hora en mi celular. 12:03 am, no tenia llamadas perdidas de nadie, y sin contar a mis padres nadie sabía que estaba aquí. Pensé llamar a Joseph, pero no tenía cara para hacer eso después de la discusión que había tenido con él la ahora pasada mañana. Un text sería mucho mejor, no el que él fuera muy amigo de Jobad, pero se habían conocido, y parecía caerse bien. Sobretodo después de que Jobad y yo nos dejamos. La verdad era que quería que él estuviera conmigo.
  No sabía cómo comenzar el mensaje, quizás debería empezar por decirle la verdad, y no cubrirla con la excusa de que Jobad se estaba debatiendo entre la vida y la muerte para que él estuviera conmigo. Comencé a teclear: "Joseph, x favor..." creo que esa era la manera correcta de empezar, "ven al hospital central, un amigo c intento suicidar, y d verdad me gustaría q me acompañaras, no quiero sentirme sola, y aunq suene egoísta, t necesito."
...

  Ya me había lavado, y me encontraba sentada en un inodoro. De entre todas las cosas que tenía en la cabeza me sorprendió estar sonriendo por el sueño que tanta incomodidad me causo al principio. No fue un mal sueño, había tenido peores, lo malo fue en las circunstancias que lo tuve. Lo real, y lo sensual que se sentía me choco al tomarme con la realidad del iluminado hospital. Además me sentía incomoda de estar en ese lugar, odio los hospitales. Pero había algo que despertaba mi curiosidad más que todo, aunque me sentía cruel por pensar en ello. Porque Jobad había decidido suicidarse. Sabía que había roto con Vanessa hace algunos días, pero no creía que fuera solo por eso, nunca es por una sola cosa, y normalmente se está un tiempo en un estado depresivo, por un largo periodo antes de tomar una decisión como esa. A menos que Jobad sea un estúpido y lo hizo sin querer. No, no, los mensajes de despedida, la soga en la cocina y lo demás eran un mensaje claro, a menos que alguien planeara eso para hacerlo parecer un suicidio, lo cual es tan improbable como los unicornios y las serpientes que hablan. No puedo creer que no me haya dado cuenta. No puedo creer en todas las cosas que no me he dado de cuenta o no quise darme cuenta, que no es lo mismo.

  Estoy aquí como una imbécil, pensando, en cosas sin sentido, que agudeza la mía. Pero la verdad es que de todos los lugares del hospital donde único me he sentido un poco menos incomoda es este baño. Es más oscuro que las demás arias, y los cubículos metálicos me hace sentir menos frio que las lustrosas y blancas paredes, en dúo con los pisos pulidos, y tan faltos de personalidad que siento que me llevan el alma. Es ridículo, lo sé. Sobre todo porque fue aquí donde vomite. Alguien entro al baño. Espero que no seA Lilyth persiguiéndome. Me doblo un poco para ver el casado de la nueva visitante y comprobé que no era Lilyth, era una enfermera. Estar en este cubículo representa perfectamente la visión del mundo de las personas, tan limitada y creemos saberlo todo, cuando apenas podemos ver un pedazo. Siempre sentados en privado con nuestros propios pensamientos, mientras olemos nuestra propia mierda.

viernes, 7 de octubre de 2011

Estado de Coma Part 2

Frio y calor, que puede más? Quizás el frio prevalezca, pero el calor nunca se apagara. Como una llama dentro de nosotros un poco de calidez habrá, una pasión oculta que con una oportunidad explotaría, en la hora más oscuras, llenándolo todo de luz, expandiéndose con una onda de calor, aunque fuera solo un instante el calor al frio le ganaría.

  Caminaba por un pasillo vacio del ala este, hacia frio, pero dentro de mí el calor era sofocante. Mis pies descalzos se movían solos, ya sabiendo su camino. Me parecía que todo lo que tenia de frente estaba iluminado fríamente con la luz artificial del hospital, y a mi espalda todo era más oscuro. Pare frente a una puerta, su puerta. La abrí lentamente, apenas dejándome espacio para yo entrar, y ahí el estaba, amarrado a su lecho. Era parte del procedimiento controlar, tanto física como químicamente a un suicida. Lo sabía porque en algún momento había intentado buscar ayuda para mejorar, pero ahora eso no importa. Era mi oportunidad. Ya había tenido sexo con Jobad en un par de ocasiones. No sabría como describir la sensación de felicidad e inseguridad que sentía cuando lo había hecho con él, pero esta vez no se trataba solo de él, sino de mi.
  Su cuarto estaba oscuro, pero aun así pude ver como sus ojos se abrieron como linternas. Por un momento me quede petrificada, pero aproveche su mirada aturdida para darme la vuelta. Yo me encontraba recortada en el marco de la puerta respirando profundamente, sabía que así era como él me veía. Lentamente cerré la puerta y a la vez mataba la poca luz que venía de afuera, mientras el susurraba mi nombre confundido, y yo me quedaba en silencio. Toda luz desapareció, me vire sin ver nada, pero sabiendo que lo tenia de frente. Puse el seguro con un leve, pero a la vez resonante, "CLICK" y me quede allí parada.
-Angélica, que haces aquí?- lo escuche decir con voz ronca. Pero igual me quede callada, era tan electrificante estar allí, contemplando la oscuridad a la cual cada vez me acostumbraba mas, sin decir nada, simplemente parada, entre el frio del hospital, y el calor de mi cuerpo.
-Angélica, que te pasa?- que gracioso que fuera precisamente él, quien se encontraba atado a una cama por intento de suicidio, que dijera eso.
  Di un paso al frente, y sentí como mi respiración se agitaba más aun, otro y otro. Cada vez lo veía mas nítidamente, ahí amarrado de pies y manos. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y me moví para quedar al lado izquierdo de la cama.
-Me vas a decir que te...- me puse el dedo índice la boca y le indique que se callara, mientras me inclinaba un poco hacia adelante. Lenta y levemente me alce la falda del vestido y comencé a quitarme mi panti. Mi bien depilado sexo estaba caliente, contrastando con el aire del hospital que nuevamente me hizo tener otro esquicito escalofrió.
  Cuidadosamente mi mano derecha por encima de su pecho, el cual rose deliberadamente, hasta tocar el pedazo de cama entre su torso y su bien amarrada mano. Trepe a la cama poniendo mi rodilla en ella, sentí como mi peso la hacía hundir, y poco a poco me fui acomodando hasta quedar encima de él. Sentí su miembro, aun algo flácido, atreves de la insípida bata que le habían puesto. Esto por alguna razón me éxito aun mas. Metí mis manos atreves de la bata y agarre su sexo en dirección al mío. Ya no era la única que jadeaba en esa habitación, nuestros sexos se tocaron, y con leves movimiento comencé a masajear mi clítoris con su miembro. Cada vez el ritmo era mas rápido, y los movimientos más bruscos, el ruido aumentaba, ruido, y ya lo quería dentro de mí. Me levante un poco para acomodarme bien, más ruido, he introduje su pene en mi vagina, luz, y luego desperté.
...

  Estaba sentada al lado de  Angélica, quien llevaba ya un buen rato durmiendo en la sala de espera del hospital. Incluso en su sueño parecía intranquila. "Pobre", pensé, "hoy ha tenido un día terrible, primero choca el carro de su jefa en su día libre. Sin contar que yo la llamo, por con mis estupideces... que no son estupideces, para preocuparla más aun, y ahora esto".
  Era sabido por todo el mundo que Angélica  estaba enamorada de Jobad. Fue Lilyth quien los presento, cuando esta y el preciado tormento de Angie todavía eran novios, parecía haber pasado una eternidad de eso, y mira como estaban terminando las cosas. Ya las dos chicas habían hablado con los doctores y le habían dicho todo lo que sabían. Cada vez que veía al doctor Angie le preguntaba por Jobad, y la respuesta siempre era la misma, "Esta en observación, inmediatamente tengamos noticas les avisaremos".
  Yo me encontraba casi llegando a la casa alquilada de Angie, Jobad, y Lucy, cuando "An" me llamo para decirme que estaban en el hospital. Lo primero que hizo al verme fue echarse encima a llorar. Ella no se había movido de la sala en ningún momento, claro está excepto cuando fue al baño, y me encontró llorando al volver. Se tuvo que haber asustado mucho al verme llorar, obvio que se asusto, sino porque preguntarme si Jobad murió, pero la verdad es que estaba llorando por la situación, era muy triste que uno de nosotros se hubiera intentado suicidar, y sería más triste aun si lo lograra. Porque Jobad no nos dijo nada de lo que le pasaba, que lo ha llevado a tomar esa decisión, aparentemente nadie lo sabe. .. Angie parecía aun mas intranquila que antes. "Con qué estará soñando?. No debe ser nada bueno". Tenía que estar devastada aunque estaba segura que no iba a querer demostrarlo, pero su pesadilla la traicionaba. Se estaba moviendo mucho cuando me acercaba para despertarla, y como si me hubiera sentido ella abrió los ojos como platos.  Me miro desconcertada un momento y luego me pregunto con voz ronca y casi en un susurro por Jobad.
-Nada nuevo- le conteste.
-Y Lucy?
-Lo llame par de veces cuando salí horita, pero no me contesto.
-Qué raro se supone que ya estuviera aquí.
-Posiblemente se paró a comprar algo, ya sabes cómo es el.
-Ujum- mascullo Angélica sin mirarme recostada, como una estatua, con la mirada perdida hacia el frente.
-Con que soñabas?
-Con nada- respondió al instante.
-Parecías muy agitada en...
-Agitada?- pregunto Angie volteando la cara seguida por los ojos un poco hacia mí, y su voz de pronto me pareció mas clara -A que te refieres?
-Mientras dormías, te veías... intranquila- le conteste intentando ver alguna reacción extraña en su cara, pero como siempre no sabía en qué pensaba -...como si tuvieras una pesadilla.
-Ya veo, posiblemente eso fue lo que paso...
-Ja- la atrape- dijiste que no habías soñado na...
-Pero no recuerdo. -termino su oración antes que yo pudiera terminar la mía.
-Ok -seria verdad lo que Angie me estaba diciendo, o simplemente no quería decirme con que estaba soñando. En ese caso, tan malo había sido como para no quererlo decir?
  Mire en mi celular, ya eran más de las doce de la noche.
-Sabes porque lo hizo?- pregunte, pensando en voz alta. Angélica se quedo mirándome un momento, y frunció el seño ligeramente.
-No sé.
-Lo siento, hable sin pensar.
-Igual que cuando me textiastes preguntándome por el suicidio- me respondió secamente, se había molestado. -Espero que no se te haga costumbre lo de no pensar. Aunque quizás eso responde tu pregunta de por qué lo hizo.
  Un incomodo silencio paso lentamente mientras nos mirábamos.
...

  Estaba nuevamente en el baño, simplemente sentada, la verdad es que no estaba enojada con Lilyth, simplemente estaba enojada por lo que había soñado, y decidí utilizar el su pregunta poco apropiada para salir del paso y liberar un poco de mi molestia. Como era capaz de soñar algo así en ese momento. No es tu culpa, los sueños son pensamientos inconscientes, me decía, pero saberlo nunca me había hecho sentir mejor. Hace unas horas estaba pensando que Jobad había muerto, al ver a Lilyth llorar cuando regrese de vomitar mi coraje de este baño, y ahora soñaba el sueño más subido de tono de mi vida. Se había sentido tan bien que me siento mal por haberlo tenido. Una leve sonrisa se dibujo en mi cara seguida por el pensamiento "No estuvo nada mal".

martes, 4 de octubre de 2011

Estado de Coma Part 1

  Todo estaba tan distorsionado y oscuro,  siempre está oscuro, la única variante era que ahora había ruido. Sabía que tenía que estar muerto o muriendo, sino como explicar ese ángel que acababa de entrar a lo que creo que era mi cuarto. El ángel se quedo mirándome unos instante y luego se acerco a mí. Era tan hermoso y a la vez tan triste, tenia lagrimas en los ojos y decía algo que tras esforzarme creí reconocer como mi nombre. Con un esfuerzo enorme trate de ver  mejor al ángel y le sonreí, creo. Tenía rasgos de mujer, de hecho era una mujer, y no cualquiera, era Angélica. De golpe todo se volvió oscuro, y de lo único que estuve consiente fue de que deje de respirar, y que Angie estaba conmigo.
...

-No te mueras- le decía Angélica  desesperadamente a un inconsciente Jobad. -Vamos quédate conmigo, solo aguanta un poco más.

  Los dos jóvenes suicidas se encontraban en una ambulancia, una frustrada en todos los sentidos y el otro "luchando" por la vida que el mismo decidió destruir. La ambulancia llego justo cuando Angélica y un vecino estaban metiendo a Jobad en la guagua, ya que a Lilyth se le había ocurrido la grandiosa idea de llamar al 911 cuando no consiguió a nadie excepto a Lucy. Lo que en otros momentos sus amigos hubieran considerado una acción exagerada de la siempre tan dramática Lilyth, quizás ahora había sido la diferencia entre la vida y la muerte para Jobad, y como en un efecto domino también había salvado inconscientemente a Angélica.

-Señorita tranquilícese, estamos... -el paramédico se interrumpió al ver momentáneamente el monitor que marcaba los signos vitales, sus ojos se abrieron tan solo una milésima de segundo antes de que Jobad se comenzara a retorcer. Los dos paramédicos reaccionaron al instante y comenzaron a intentaron salvarle nuevamente a Jobad. Se hablaban casi gritando cosas que Angélica no era capaz de entender en esos momentos, estaba muy nerviosa y no pensaba, y tampoco veía, las lagrimas no se lo permitían.
...
  Luz y movimiento, oscuridad y tranquilidad. Voy cambiando de una a la otra esporádicamente. Ruido? No sabría decir, pero hay algo que me recuerda... No sé lo que me recuerda, pero algo me mantiene aquí.  La oscuridad se vuelve incomoda, me asfixia, casi siento que me estrangula, me amarra y no me deja salir de ella, y grito con todas mis fuerzas, pero no hay respuesta, estoy muerto y estoy llorando, un nuevo grito y bienvenido a la luz, difícilmente pero puedo respirar.
...

  Tenía dolor de cabeza, a veces se me olvidaba respirar.  Las últimas horas habían sido un sin fin de emociones encontradas. Estaba sentada junto a Lilyth en la sala de espera del hospital, esperando noticias, valga la redundancia. Ya casi había pasado una hora desde que mi amigo había llegado, y no habíamos tenido ningún tipo de noticias desde entonces. Jobad había tenido otra convulsión en la ambulancia y los paramédicos apenas pudieron mantenerlo vivo en lo que llegaban a emergencias. En un principio estuve en estado de shock, pero después de la llegada de Lilyth me pude tranquilizar poco a poco y en consecuencias había vuelto a pensar. Sentía mi cara extraña, y no sabía si era por la sensación de hinchazón en los ojos o por el fantasma de las lagrimas que habían recorrido mis mejillas. En cualquiera de los dos caso no había hecho nada para dejar de sentir esa rara sensación. Quizás me gustaba como me sentía, o decir que me gustaba era mi forma de admitir que merecía sentirme así.

-No me gustan los hospitales- dijo de la nada Lilyth. La mire si parpadear y sin saber que decir.- Que? Es que son desinfectadamente fríos y secos.
-A mi no me gustan las ambulancias- le conteste, con mi enronquecida voz, mas por decir algo que por que fuera verdad. Lilyth me dedico una fugaz y leve sonrisa.
-Quieres algo de la cafetería?
-No, pero ve tu si quieres- note que nos hablábamos en susurro. Debía ser las atmosfera del hospital, era algo así como entrar a una iglesia, había un energía a algo que hacia inspirar algún tipo de respeto, algo que no me agradaba. Lilyth me toco el hombro antes de marcharse en una dirección equivocada para la cafetería. Ella siempre tan despistada.

 Cuando Lilyth llego lo primero que hizo fue abrazarme fuertemente y preguntarme como yo estaba, después de decirle entre lagrimas que estaba bien, me pregunto por Jobad, y le explique todo lo que había pasado, saltándome obvia y convenientemente la parte de mi propio intento fracasado e interrumpido de suicidio. En algunas ocasiones cuando le estaba hablando se me hacía difícil ocultar la verdad, mi verdad. Especialmente cuando me pregunto que porque no contestaba el teléfono, que pregunta tan generalmente sencilla y a la vez sentía que si contestaba la respuesta equivocada se sabría todo sobre lo que yo estaba haciendo. Afortunadamente Lilyth se creyó sin reservas que mi teléfono estaba agotado y no fue hasta que llegue a la casa que vi las llamadas.
  En esos momentos me sentía mal por Jobad, pero independientemente sabia que en algún momento tendría que retomar mis planes. Me odiaba a mi misma por ser egoísta y pensar sobre eso justo ahora, y más por saber cómo se iban a sentir los demás, ya que ahora era yo la que estaba en la posición de los demás. Ese dolor, preocupación, impotencia al no poder hacer nada al ver a una persona amada muriendo, o quizás ya estaba muerto... CALLA.
  Sentía una furia creciente dentro de mí, tanto por lo frustrada que me sentía como por lo que pensaba, y la incapacidad de hacer cualquier cosa. Me levante sin un rumbo y comencé a andar por, el siempre iluminado, hospital. La luz me molestaba, me había dado cuenta de eso desde que había llegado, pero no era hasta ahora que lograba pensarlo con claridad. Sabía que estar en ese lugar, no importara el porqué, me hubiese causado molestia. Era incomodo, ver a tanta gente preocupada por los demás, pero no era tan solo eso, había algo mas, pero aun no sabía lo que era. Me sentía mal, era como si algo áspero subiera por mi garganta. Me metí en el primer baño de "damas" que encontré y me mire al espejo. Efectivamente tenía los ojos un tanto hinchados y el delineador de ojos regado alrededor de los parpados, ojeras y mejillas. Mi reflejo me devolvió una triste mirada, y fruncí el seño al ver que no era la misma mirada triste que siempre me dedicaba. Algo andaba mal dentro de mí, es decir, no se podía estar peor siendo yo, pero aun así sabia que algo estaba mal. O diferente.
  Con un leve mareo me di cuenta que no me sentía bien, y mi cuerpo reacciono por mi antes de empezar a vomitar. Estaba en cuclillas con la cabeza casi metida dentro de un retrete. "Mierda". Otra arcada, seguida de otro espasmo en el abdomen, y ahí estaba la comida y fluidos de mi estomago saliendo felizmente de mis entrañas, cerrando con broche triunfar con un jadeo al faltarme el aire que no pude controlar.
  Tras estar un rato sentada controlándome me levante poco a poco y una vez de pie me volví a mirar en el espejo. Estaba casi segura que había vomitado por la tención que había sentido durante las últimas horas, pero quería asegurarme que estaba bien. La delgada joven me devolvió nuevamente la mirada, esta vez parecía una mirada agotada, pero severa, quizás un tanto distante diría yo, pero que se yo, le estaba dando quizás mucha importancia a alguien que odiaba. A mí misma.
  Salí con paso "decidido" del baño, aunque solo era una pantalla para ocultar lo confundida y molesta por todo que me encontraba en esos momentos. No tenía ni idea de en que parte del hospital estaba, pero o se me iba a hacer muy difícil volver a la sala de emergencias, así que decidí continuar con mi paseo, y así poder aclarar totalmente mi mente. La cosa era así, había olvidado totalmente mi propio suicidio por salvar a Jobad, eso podría significar dos cosas, la obvia es la que ya se, que lo amo y no quiero verlo morir, pero esto nuevamente me trae a la disyuntiva de que estoy siendo hipócrita conmigo misma, no lo quiero ver muerto a él pero a mí sí. Mi rostro estaba totalmente contraído, y tenso. Todo este martirio para no morir? Quizás yo no quería morir? Pero esa nunca había sido el motivo. No se trataba de la muerte, se traba de la vida.
  Quería morir? No. Quería vivir? Tampoco. Que mierda de estado, no sé qué hacer. Hiciera lo que hiciera tenía que decidirlo rápido... De que hablas Angie, no te das cuenta lo inconsistentes que son tus pensamientos?  Al diablo con intentar racionalizar, no soporto nada de esta situación.
  Dirigiéndose a la sala de emergencia sus pensamientos solo la hacían enojarse más, intentaba concentrarse en las cosas a su alrededor, pero esto igualmente no la sacaba de su molestia, incluso le daba más. Finalmente llego a la puerta doble de la sala de emergencias y al abrirla se encontró de frente con una paciente en cilla de ruedas que le sonrió al verla. Angélica le devolvió una triste sonrisa, pero sonrisa al fin a la chica, sin cabello. "Cáncer" pensó, y le dio paso a la joven enferma, que posiblemente tendría su edad. Sin saber porque Angélica cambio su sonrisa por un leve movimiento de cabeza al percatarse que la joven en silla de ruedas tenía cáncer, no por la enfermedad, eso era seguro, ya que le habían pasado cosas muy parecidas con desconocidos y siempre tendía a ser al revés. Cada vez que se encontraba en una situación como esa le intentaba dar aliento con una sonrisa a las personas enfermas o necesitadas, pero esta vez había hecho totalmente lo contrario, había endurecido su rostro.
  Una vez paso la enferma Angie se metió por la puerta doble sin mirar atrás. Su mente era una vez más un tornado de pensamientos, y ella simplemente estaba harta de sentirse así. Estaba harta de todo, y volvía Jobad a su mente, esto la enfurecía, mas aun cuando vio a Lilyth sentada y llorando. Se murió seguro. Fue su único pensamiento, si lo hirviera dicho en voz alta hubiera sonado seco y frio, como el mismo hospital. Se acercaba a Lilyth, con miedo a saber el motivo del llanto de su amiga. Furia, dolor, furia contra dolor, un dolor que brotaba y se hacía gigantesco, su pensamiento de la muerte de Jobad parecía hacerse mas real a cada paso que daba. y en una combinación de miedo, furia, confusión, y inanición, Angélica llego frente a Lilyth mas rápido de lo que hubiera querido y sin dejar que esta le diera tiempo a reaccionar pregunto sin pensar:

-Está  muerto?- Angélica miro a su amiga esperando una respuesta mientras un par de lagrimas recorrían las rosadas mejillas de Lilyth.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Cronicas de Una Suicida Frustrada: Estado de Coma (Segunda temporada)


...
  Déjenme empezar por decir que esto lo hago por mí. No culpo a nadie, porque nadie debe ser culpado, nadie excepto yo. Yo soy el único responsables de mis actos. Por favor no me juzguen, no saben por lo que he tenido que pasar. A mis padres les pido perdón, y quiero que sepan que ustedes no podían hacer nada, los amo. A mis hermanos, solo les pido que sean más fuerte que yo y no sigan mi ejemplo. A mis amigos los quiero. Angélica gracias por siempre estar conmigo, siento causarte este dolor y a Vanessa...

  Jobad paro de escribir, no por dolor, sino por rabia. Esa perra no merecía  siquiera sus pensamientos, no después de lo que le había hecho pasar. Tacho su nombre cuidadosamente y puso punto final a su carta al lado de la palabra dolor con mucha precisión. Releyó lo que había escrito en la carta, tratando de enfocar lo que su vista, tonificada con alcohol y drogas, no le permitía hacer con facilidad.

  Paro de leer al llegar a la parte de Angélica, no porque su estado se lo impidiera, pero si porque sus sentimientos se lo pedían. "Angie, mi mejor amiga", pensó mirando la carta sin leerla. "Tu si mereces estar en esta carta, tu si me has demostrado lo que es darse a una persona por completo. Cuanto realmente quisiera evitarte este dolor, si estuviera en mis manos, pero la decisión ya está tomada". Jobad se levanto tambaleando y puso la carta sobre la gaveta. Durante esa semana se la había pasado bebiendo, y en los últimos días también se había drogado. No sentía su cuerpo, era como estar fuera de el, pero a la vez dentro. No recordaba mucha de las cosas que había hecho, durante esa semana, era como estar medicado, lo único que mejor. Sonrió mientras seguía parado inestablemente frente a la gaveta.

  Su primera alternativa para suicidarse fue una soga, pero ni ebrio encontró las agallas para ahorcarse. Viro bruscamente para ver en que parte de su cuarto estaba la soga y casi se cae de lado gracias su falta de equilibrio. Se agarro de la gaveta y evito la caída y mientras se recostaba en ella seguía buscando la soga con la mirada en su cuarto.
-Donde estas soguita?- dijo mientras se echaba a reír. Había parado de beber hacia varias horas, pero el efecto de la droga todavía lo tenía encima.

  Se tenía que apurar antes de que llegara alguien a la casa, no podría hacerlo si sabía que uno de los muchachos, menos si era Angélica, estuvieran ahí. Esto a pesar de que estaba consciente de que sería uno de ellos quien encontraría el cuerpo."Solo espero que no sea ella", pensó. Avía llegado a la casa justo después de que Angélica se fue. No sabía si lo vio, pero tenía que aprovechar que ella estuviera fuera de la casa en su día libre, cosa que era rarísima, para hacer lo que tenía que hacer. El día anterior había llegado, y también había encontrado la casa vacía, pero decidió que la mejor forma de matarse era con pastillas, y en la casa no habían suficientes así que dejo la soga Dios sabe dónde y fue a buscar más pastillas, o como él las llamo "solución a sus problemas". Con lo intoxicado que estaba decidió quedarse en casa de Ricardo, el amigo que le vendió las pastillas, ya que quería matarse no matar a otros en un accidente de autos por estar conduciendo en su estado. Además Ricardo tenía una fiesta en la casa,  así que porque no disfrutar su ultimo día. Mas alcohol y drogas para él, pero no consiguió lo que realmente buscaba que era sexo, aunque no se podía quejar, esa semana había "chichado" con varias mujeres.

  Todavía recostado en la gaveta busco sin mirar los 7 potes de pastillas que había conseguido. Uno a uno los encontraba y las habría, depositando en la palma de su mano izquierda dos pastillas de cada tipo. Había de todo desde relajantes musculares hasta pastillas para la depresión, esperaba que dos de cada uno fuera suficiente. Se abalanzo, sintiéndose un poco más estable, hacia la mesita de noche al lado de su cama, donde tenía su celular y una colección de botellas vacías mas una a medias. Se sentó en la cama y cogió la botella medio vacía con su mano derecha, mientras miraba las pastillas en su otra mano.

  Ya había pasado muchas veces por ese momento, en el cual uno se pone a pensar en el porqué lo hace, y trata de justificar su existencia buscando apoyo en Dios, pero no perdería su tiempo más en ello. Ya había pedido a Dios señales, ?Y qué había obtenido? Nada. Si Dios no lo paraba era porque era su destino hacer eso. Él no iba a seguir soportando tanto dolor. Vanessa solo fe a gota que derramo el vaso. "Deja de pensar" se grito a sí mismo, y en dos rápido movimiento se metió las pastillas en la boca y trago un gran sorbo de cerveza que se le derramaba por la cara hasta llegar a su pecho desnudo. Sentía como las pastillas le molestaban al pasar por la garganta mescladas con el amargo sabor de la cerveza. Era una sensación rasposa y ahogante. Tomo otro trago mas, y sintió un leve alivio. Ya estaba hecho.

  Dio un nuevo sorbo y se termino lo que quedaba de cerveza. Miro durante un momento la verde botella vacía  antes de ponerla junto a sus otras iguales en la mesita de noche, pero al hacerlo tiro sin querer el celular al piso. En un acto reflejo lo recogió y vio que tenía un mensaje de texto de Angélica. Era de hace bastante, pero no lo había oído porque tenía el celular en silencio.  Pensó en no ver lo que decía el mensaje, pero ya lo estaba abriéndolo cuando lo pensó. Se echo a reír sin poder parar como un loco cuando leyó lo que decía el texto. Angélica había chocado el carro de su jefa porque se le olvido que era su día libre y fue al trabajo. Aun riéndose marco la opción para contestarle el mensaje y se quedo mirando la pantalla de su celular por una milésima de segundo, milésima de segundo en donde sus pensamientos pasaron mas rápido que la velocidad de la luz de lo gracioso que era Angie y lo mucho que le alegraba sus días, a que estaría muerto en los próximos minutos. Y sin previo aviso, incluso para él, se le salieron un par de lagrimas.

  Estaba confundido. Pensó "Por qué estoy llorando?", pero la pregunta debió ser otra, debió ser "Por quien estoy llorando?" y la respuesta era fácil, y él la sabia, por Angie. Ella siempre había creído en él, ella siempre le hacía ver lo mejor de las cosas. Y siempre se lamentaba por haberla lastimado tanto, por no poderle corresponder. Pero he lo aquí, pesando en ella en sus últimos momentos. Escribió rápidamente "PERDONAME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER" y le dio a la opción de mandar (SEND), pero el mensaje no se envió ya que el teléfono no tenia señal. "Quizás eso sea lo mejor", pensó.

  Dejo el teléfono nuevamente en la mesita de noche y se recostó en la cama. Los segundos fueron pasando muy lentamente, y el no sentía nada, "Esta maldito de Ricardo me abra vendido vitaminas?" pensaba, pero ni el mismo podía sonreír a su propio chiste interno, ya que el sentimiento de culpa que le había hecho sentir el inocente mensaje de Angélica no se lo podía quitar. Finalmente volvió a coger el teléfono de la mesita, y se puso a pensar que escribir para matar el tiempo. Al cabo de un rato de dio cuenta de lo cansado que estaba así que decidió simplemente alter el mensaje original que le había mandado a Angie y ahora leía "PERDONEME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER", busco a las personas a quienes se lo iba a enviar y le dio a "SEND", pero nuevamente el teléfono no tenia señal. Se hecho de espalda a la cama con la mano que tenía el celular en lo alto, pero nada. Al cabo de un rato empezó a sentir el brazo pesada, y sin darse cuenta sus ojos se cerraron.
"Oh mierda"

  Abrió los ojos rápidamente estiro mas la mano y comenzó a mover los pies. Quería  mantenerse despierto para mandar ese mensaje. Cada vez sentía su cuerpo más pesado y a la vez relajado, los palpados se le cerraban con más frecuencia.
  "Señal por fin"

  Le dio a "SEND" y los texto se comenzaron a mandar, con una leve sonrisa se quedo inconsciente.
CONTINUARA...

lunes, 19 de septiembre de 2011

Negativo Cero parte 6 (Season Finale)

Que  es  la  vida  si  no  la  vives?  meramente  existencia. Que  es  la  muerte  sin  la  vida?  Inofensiva. Que  sería  de  nuestras  vidas  sin  la  muerte? Vacía.



  Estaba  en  estado  de  shock.  Quería  salir  corriendo,  al  fin  nadie  me  había  visto,  que  yo  supiera.  Tras   quedarme  mirando  el  raspaso  de  color  negro  que  tenía  el  carro  plateado  de  Ruth,  mi  jefa,  decidí  afrontar  las  consecuencias  de  mis  despiste.  Como  era  posible?  El  colmo  es  que  acababa  de  recordar  que  no  tenía  trabajo.  En  donde  estaba  mi  mente?

  Llevaba  siete  meses  así,  concentrándome  en  todo  menos  en  lo  que  sentía.  Había  logrado  llenar  todos  los  espacio  de  mi  tiempo,  y  era  rara  la  vez  que  soñara  porque,  además  de  dormir  poco,  cuando  me  acostaba  era  cuando  ya  estaba  agotada.  Había  desarrollado  esta  técnica  para  evitar  pensar  o  soñar  con  Jobad.  Tres  o  cuatro  horas  antes  de  irme  a  dormir  hacia  una  rutina  de  ejercicios  de  una  hora,  y  luego,  estudiaba.  Normalmente  me quedaba  despierta hasta  las  tres  de  la  madrugada...  pero  ahora  no  es  tiempo  para  pensar  en  tus rutinas.

  Respire  hondo,  para  tranquilizarme  ya  que  estaba  muy  nerviosa,  y  toque  el  timbre  de  la  entrada  de  mi  trabajo.  Casi  al  instante  escucho  el  otro  timbre,  que  indicaba  que  me  habían  abierto.  Entre  y  me  tope de  frente  con  la  sonriente  Ruth,  que  me  miraba  con  sus  grandes  ojos  azules.

-Hola-  dijo  alegremente-  que  haces  hoy  por  aquí?

-Pensé  que  hoy  tenía  trabajo.

-Ay, Angélica,  últimamente  estas  muy  distraída  - me  observo  unos  instantes,  y  sentí  como  si  tuviese  rayos  x  en  los  ojos- Todo  está  bien?

-Eh,  bueno... - sin  pensarlo -cuando  estaba  parqueando sin  querer  choque  tu  carro.

  Sus  ojos  se  abrieron  aun  mas.  Y  con  esa  intensa  mirada  me  pregunto  sin  alzar  ni  un  poco  la  voz:

-Fue  mucho?

-Este... -antes  de  que  se  me  ocurriera  decir  algo  Ruth  ya  estaba  de  camino  hacia  el  estacionamiento  y  yo  la  seguía.

  Quería  que  me  tragara  la  tierra.  Ella  se  encontraba  examinando  el  guayazo,  cuando  de pronto  se  giro  hacia  mí. No la  podía  mirar  a  los  ojos,  me  sentía  mega  mal.

-Yo  te  voy  a  pagar  lo  que  cueste  arreglarlo,  o  si  quieres  me  lo  puedes  descontar  del...

-Si  esto  es  más  que  un  raspacito.

-Pero  cuando  lo  vayas...

-Ya, ya  -dijo  mientras  me  hacía  señas  con  las  manos  para  que me  tranquilizara-  no  es  nada.   No  me  tienes  que  pagar  nada. De  verdad  Angie,  no  te  preocupes.

-Ok-  dije  en  un  susurro  casi  inaudible.

-Por  cierto  te  vez  terrible- Por  primera  vez  desde  que  comenzamos  a  hablar,  mire  a  Ruth  en  los  ojos - Todo  bien?

- Si, si - me  apresure  a  decir -solo  estoy  un  poco  cansada.

-Bueno,  pues,  váyase  a  descansar - me  dijo  y  note  un  tono  de  afecto  en  su  voz.

-Dale - le  dije  mientras  me  daba  la  vuelta  -Entonces  nos  vemos  después.

-Nos  vemos  mañana  -esta  vez  note  otro  tono  en  su  voz - Y  ten  cuidado  con  los  carros  que  choques.

-Bye, Ruth.   

                                                                   ... 



  No  fui  a  mi  casa,  todavía  no  quería  llegar  a  ella.  Guie  hasta  el  parking  de  un  centro  comercial  que  había  cerca.  No  podía  creer  todo  lo  que  estaba  pasando.  Sentía  como  si  un  animal  me  quisiera  salir  por  la  garganta,  creo  que  estaba  sufriendo  de  un  ataque  de  histeria,  o  de  asma. En  dos  semanas  había  dejado  tres  veces  las  llaves  dentro  del  carro,  una  vez  deje  las  luces  encendidas,  y  ahora  no  recordaba  ni  cuando  trabajaba.  Me  había  cargado  tanto  el  tiempo  que  me  empezaba  a afectar.  Tenía  una  rutina  de  mucho  trabajo  poco  descanso  y  aquí  tenia  las  consecuencias,  ya  mi  mente  me  estaba  fallando,  quizás  esto  también  era  parte  de  sus  deseos  de  morir,  pero  no  quería  pensar  ahora.

  Estaba  recostada  en  el  guía  de  su  carro,  intentando  respirar  mientras  lloraba. Eran  lagrimas  de  frustración  más  que  todo. Todo  lo que  le  había  pasado  desde  hace  siete  meses  atrás  mas  todo  lo  que  le  había  pasado  desde  hace  seis  años  la  estaba  atormentando, y  todo  por  intentar  hacer  las  cosas  bien,  todo  por  querer  a  alguien  más  de  lo  que  las  palabras  pueden  describir.  Ya  estaba,  era  suficiente... Ahora  sí...

Tintotin... Llego  un  mensaje  de  texto.

  Tenía  que  ser  la  respuesta  de  Lilyth  o  de  Jobad  al  texto  que  ella  les  envió  diciendo  que  guayo  el  carro  de  Ruth.  Siempre  prefería  pensar  que  no  era  un  mensaje  de  Jobad,  esto  también  era  un  medio  de  defensa  que  tenia  para  no  ser  lastimada  por  su  propia mente.

-Jeje,  lo  sabia -dije  mientras  lei  el  nombre  de  Lilyth en  mi  celular.

" jaja Q  mal chik, pro  al  menos  no  fue  mucho,  si ruth t dijo q  no  era  nada  pues  ya  problem resuelto:-) "

  Escribí  rápidamente  "muy  cierto"  como  respuesta a  su  text.  Luego  apague  el  teléfono,  y  me  seque  las  lagrimas,  ya  no  atrasaría  mas  mis  planes,  ya  no  pensaría  mas,  solo  lo  haría.  Prendió  el  carro  y  sali  cuidadosamente  del  estacionamiento  para  no  tener  que  lidiar  con  otro  mal  rato,  por  mi  falta  de  práctica  con  los  automóviles.

                                                                           ...

  Iba  con  mucha  calma,  y  con  los  cristales  abajo,  quería  disfrutar  al  máximo  mis  últimos  momentos.  Ya  estaba  anocheciendo  y  el  aire  estaba  fresco. Esto  sería  un  buen  recuerdo.  Recuerdos, recuerdos,  la  mayoría  vivimos  alimentándonos  de  ellos.

  Pensar  en  él  esta  vez  no  era  doloroso,  sería  la  última  vez  que  lo  hiciera.  Cuanto  habían  pasado  juntos, seis o  siete  años? Pensó  en  cómo  había  cambiado. Ahora  eran  del  mismo  tamaño,  incluso  a veces  sentía  que  él  era  más  alto  que  ella,  pero  obvio  no  lo  iba  a admitir. También  su  cuerpo,  aunque  aun  delgado,  se  había  ensanchado,  ahora  era  más  atlético, y  su cara  aun  juvenil  ya  no  tenía  rastro  de  niñez en  ella.  Pero  si  algo  había  cambiado  en  Jobad  era  sus  ojos.  Su  mirada  ahora era  dura, fría,  pero  yo  veía  mas  que  eso,  veía  dolor,  mucho  dolor,  y  veía  luz,  una  luz  oculta  por  una  gran  mascara  de  apariencias,  apariencias,  que  al  igual  que  yo,  la  mayoría  tenemos,  para  ser  aceptados,  o  para  no  ser  lastimados.

  Recordé  la  primera  vez  que  nos  besamos,  como  su  cuerpo  subió  de  temperatura,  recordé  la  primera  vez  que  lo  hicimos,  recordé  la  primera  vez  que  me  dijo  te  amo,  y  todo  el  tiempo que  tuve  que  esperar  para  escuchar  esas  palabras  de  sus  labios. Eran  recuerdos  con  doble  filo.  Daría  todo  por  revivir  esos  momentos,  pero  ya era  tarde,  y  hoy  por  hoy  más  que  buenos  recuerdos  eran  pesadillas,  pero  ya,  no  me  tenía  que  preocupar.  Lo  amo  eso  es  verdad, lo  amo  con  toda  mi  alma,  incondicionalmente,  pero  hasta  el  amor  más  grande  tiene  su  límite,  y  ya  no  tengo  esperanzas  con  él.

                                                                         ...



  Ya  lo  tenía  todo  listo. Había  puesto  en  orden  sus  cosas  y  dejado  una  serie  de  cartas  para  sus  familiares  y  amigos.  Quería  que  sus  órganos,  si  servían,  fueran  donados  y  que  no  la  sepultaran,  mejor  que  donaran  su  cuerpo  para  la  ciencia. Tenía  puesto  un  vestido  negro  y  el  cabello  suelto,  después  de  todo  lo  que  le  costó  encontrar  una  resolución  para  su  muerte  lo  mínimo  era  hacerlo  a  lo  grande. Se  tenía  que  dar  prisa,  no  quería  extender  esto  más  de  lo  que  fuese  necesario.

  Fui  a  la  cocina  y  busque  uno  de  los  cuchillos  botos,  y  luego  me  fui  a  la  sala. Me  acerco  al  enchufe  y  diriji  el  cuchillo  a  este.  La  mano  me  estaba  temblando.  Me  aleje  del  enchufe  por  un  momento.  Sentía  o  más  bien  sabía  que  tenía  que  hacer  algo  mas  antes  de  matarme,  era  como  una  necesidad,  casi  como  si  fuera  parte  de  un  ritual.  Busque  mi  celular  y  lo  prendí.

  No  importa  si  no  le  contestaba,  le  iba  a  dejar  un  mensaje  de  voz  y  luego  se  acabaría  todo. Comencé  a  marcar  el  número  de  Jobad  cuando  una  llamada  de  Lucy,  mi  otro  compañero  de  casa,  entro.  Ignore  la  llamada  de  Lucy  y  termine  de  marcar.  Sonó  el  timbre,  pero  nadie  lo  cogió,  y  otra  llamada  le  entro  por  la otra  línea.  Esta  vez  era  de  Lilyth,  pero  estaba  decidida  y  también  rechazo  la  llamada  de  Lilyth.

-Oh, grandioso - al  rechazar  la  llamada  de  Lilyth  sin  querer  engancho  la  de Jobad.  Ahora  tendría  que  volverlo  a  llamar.

  Antes  de  empezar  a marcar  me  fije  de  que  me había entrado  un  mensaje  de  Jobad  de  hace  catorce  minutos  atrás. Esto  es  de  seguro  la  respuesta  al  text  de  cuando  choque  el  carro  de  Ruth,  y  me  llega  ahora  porque  tenía  el  teléfono  apagado,  obvio.  Lo  abrí  inconscientemente  y  leí: "PERDONENME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER...  "

  Lo  re  leí  dos  veces  más  sin  entender,  cuando  abrí  otro  mensaje  de  texto  de  los  que  no  me  habían  podido  entrar  al  tener  el  celular  apagado.  No  logre  completar  ninguna  oración,  pero  si  entendía  las  palabras  "Donde", "Responde", "pensamos  lo  peor" y  una  que  lo  unía todo  "Jobad". En  mi  mete  se  comenzaba  a  alzar  un  murro  gigante  que  poco  a  poco  me  revelaba  lo  que  estaba  pasando,  cuando  volvió  a  sonar  el  teléfono  mientras  me  dirigía  a  la  cocina. Lo  mire  con  la  esperanza  de  que  fuera  Jobad,  pero  era  Lilyth.

-Dónde  puñeta  estas?

-En  la  casa.

-Jobad  esta  ahí?

-No, no  est... -  me  detuve  a  media  frase  al  ver  la  soga  tirada  en  medio  de  la  cocina,  y  fue  como  si  la  viera  por  primera  vez.

-Angélica? - me  grito  Lilyth,  pero  ya  yo  no  la  escuchaba.

-No  sé  si  esta - me  dije  mientras  salía  corriendo  para  mirar  fuera  en  la  calle.

  Su  carro  estaba  estacionado  más  arriba  de  donde  siempre  lo  estacionaba, me  dirigí  a  él  para  verificar  que  no  estuviera  ahí  metido,  pero  sabía  que  no  lo  estaba.  La  soga,  las  bebidas, la  falta  de  pastilla,  y  ese mensaje  de  despedida  todo  apuntaba  a  una  sola  dirección.

-Creo  que  está  en  la  casa -  tenía  el  teléfono  en  la  oreja,  pero  no  sabía  si  Lilyth  estaba  aun  en  la  otra  línea.

  Corrí  con  todas  mis  fuerzas  hacia  la  casa,  entre  y  fui  directamente  al cuarto  de  Jobad  hasta  estrellarme  contra  su  puerta. Intente  abrirla, aun  con  el  cuchillo  boto  en  mano,  pero  estaba  con  llave.

-JOBAD? - grite  desesperada  a  la  vez  que  golpeaba  la  puerta  -JOBAD, ESTAS  AHI? ABRE!

  No  había  respuesta.

 Lo  llame  varias  veces,  pero  nada. Quizás  ni  estuviese  ahí.  Pegue  el  oído  a  la  puerta  para  escuchar  algo, pero  todo  estaba  en  silencio. Me  quede  ahí  cuando  algo  comenzó  a  vibrar  dentro  del  cuarto  de  Jobad. Eso  debía  ser  su  celular.

-JOBAD? - grite una  y  otra  vez,  pero  si  estaba  allí  se  debería  encontrar  muy  mal,  o  tal  vez  ya  estuviese... muerto. No, muerto no,  por  favor  Dios  que  no  esté  muerto.

  Yo  no  tenía  las  llaves  de  ese  cuarto,  se  las  había  entregado. Todo  empezaba  a  dar  vueltas,  y  las  piernas  ya  no  me  querían  sostener.

-LO  ENCONTRASTES? - me  asuste  al  escuchar  nuevamente  a  Lilyth.

-Creo  que  está  encerrado  en  su  cuarto - dije  con  la  voz  quebrada  y  temblando  de  pies  a  cabeza.

-No tienes  las  llaves?

-NO- le  grite. No  podía  pensar  en  nada  que  no  fuera  en  Jobad  muerto.

-Y  no  tienes  otra  cosa  con  la  que  puedas  abrir  la  puerta?

  A  pesar  de  que  no  coordinaba  nada  bien,  trate  de  enfocarme  en  lo  que  había  a  mi  alrededor,  pero  nada  era  útil,  el  celular  lo  que  hacía  era  estorbarme  y  el  cuchillo  ni siquiera  tenía  filo... Solté  o  tire,  no  importa,  el  teléfono,  y  comencé  a  intentar  abrir  la  puerta  introduciendo  la  hoja  del  cuchillo  por  la  rendija  con  mis  sudadas  y  temblorosas  manos.

  No  sé  cuánto  me  tarde,  no  debió  ser  mas  de  un  minuto,  pero  me  pareció  una  eternidad. Finalmente  el  seguro  cedió,  y  yo  me  encontraba  mas  asustada  que nunca.  El  tiempo  se  paró  un  instante  junto  con  los  latidos  de  mi  corazón  mientras  la  puerta  se  abría. Allí  estaba  en  la  cama,  pude  ver  las  botellas  de  alcohol  y  los  potes  de  pastillas  abiertos,  por  un  instante  me  pareció  que  solo  estaba  durmiendo,  pero  las  pruebas  eran  inequívocas.

  Todo  volvió  a  su  velocidad  normal  y  todo  a  mi  alrededor  se nublo, por  las  lagrimas.  Llegue  hasta  la  cama  y  lo  sacudí  bruscamente,  pero  él  no  reacciono. Todo  era  confuso,  tan  confuso,  no  escuchaba  ni  mi  propia  voz,  todo  ocurría  demasiado  rápido  ahora.  Sentí  dos  leve  movimiento,  uno  fue  de  Jobad  y  otro  de  su  celular  que  estaba  vibrando  en  la  mesita  de  noche. Cogí  el  celular  cuando  Jobad  abrió  fugazmente  los  ojos  y  pareció  estar  contento  de  verme.

-Está  vivo - me  escuche  decir - Llamen  a  una  ambulancia.

    ...

  Lucy  aun  se  encontraba  en  la  línea,  mientras  que  Lilyth  llamaba  al  emergencias.  Escuchaba  a  Angélica  hablándole  tiernamente  a  Jobad, ella le  decía  que  todo  iba a  estar  bien,  que  no  se  preocupara  que  iba  a  estar  con  él  y  cosas  por  el  estilo.  Estaba  guiando  muy  rápido,  aun  le  faltaban  varios  pueblos  por  cruzar  para  llegar  a  donde  sus  amigos. A lo mejor  si  él  no  se  hubiera  ido... No  podía  distraerse  pensando  en  sus sentimientos  de  culpa, ahora  lo  importante  era  ayudar  a  Joba...

-AHHHHHHHHHHHHHH!

  Se  sobresalto  al  escuchar  el  sorpresivo  grito  de  Angélica,  pero  más  se  asusto  al  escuchar  sus  siguientes  palabras.

-AYUDA,  POR  FAVOR!



Crónicas  de  Una  Suicida  Frustrada: Negativo  Cero

Negativo Cero parte 5

  Mi  peso  en  pastillas,  galones   de  alcohol,  muchas  heridas  recientes,  y  voy  tarde  para  trabajar.  Trato  de  hacerlo  todo  a  la  vez,  para  tratar  de  vencer  al  imbatible  tiempo. Me  desvisto  y  me  visto,  me  lavo  la  boca  mientras  me  peino  y  verifico  si  no  he  olvidado  nada.  No  hay  tiempo  para  pensar,  actúo  en  automático,  y  esto  me  da  alegría,  aunque  más  que  alegría  lo  que  me  da  es  comodidad.

  Llevo  mucho  tiempo,  varios  años de  hecho,  viviendo  así...  pero  si  sigo  pensando  en lo  que  siento  cuando  estoy  sola  voy  a  terminar  siendo  una  desempleada  mas.

  Me  había  arreglado  en  un  tiempo  record,  sobre  cinco  minutos,  aunque  nada  estaba  demasiado  elaborado.  Tenía  una  cola  de  caballo,  para  evitar  tener  que  peinarme  mucho,  una  t-shirt   amarilla,  unos  pantalones  de  mezclilla  y  unas  zapatillas  deportivas.  No  era  lo  mejor  que  tenía  en  mi  closet  pero  si  lo  más  cerca,  aunque  técnicamente  la  mayoría  de  mi  ropa  no  estaba  en  mi  closet,  estaba  regada  por  todo  mi  cuarto.

  Salí  por  fin  al  pasillo,  la  casa  estaba  en  silencio. Qué  raro! -Pienso.  Ni  música,  ni  la  televisión  encendida,  donde  estaban  los  "roommate".  Vivía  con  dos  personas  en  una  casa  alquilada,  pero  nadie  estaba  en  ella  hoy.  Donde  se  habrán  metido?

- Jobad! - Llamo  Angélica  inconscientemente,  mientras  abría  cada  cuarto  para  ver  si  es que  sus  compañeros  estaban  durmiendo  después  de  una  borrachera.  Pero  no  había  nadie.

  Llego  hasta  la  cocina  donde  aun  seguía  la  soga  tirada  en  el  suelo,  y  se  fijo  en  la  despensa  para  confirmar  sus  sospechas.  Efectivamente,  la  cantidad  de  bebidas  alcohólicas  era  muy  poca,  eso  significaba  que  uno  de  sus  compañeros,  o  ambos,  se  la  paso  bien.  Por  un  momento  recordó  cuando  ella  estaba  junta...  Estas  tarde!

  Angélica  salió  a  un  día  frio  con  un  cielo  gris,  cerro  la  casa  con  llaves,  y  se  fue  casi  corriendo  a  sui  guagua.  Se  monto  y  prendió  el  carro  lo  más  rápido  que  pudo,  pero  la  guagua  no  prendió.  Lo  que  me  faltaba.

- Ahora qué? - Sabia  que  tenía  que  esperar  un  momento  antes  de  prender  la  guagua,  por  algo  sobre  la  electricidad,  pero  no  tenía  ni  puta  idea  de  cómo  arreglar   su  vehículo  en  el  caso  de  que  lo  prendiera  demasiado  pronto,  como  lo  había  hecho.

  Se  bajo  a  punto  de  un  colapso  y  abrió  el  cofre  de  su  guagua  con  desespero.  Miro  y  apretó  uno  que  otro  parte,  de  las  cuales  no  conocía  su  nombre  o  funcionamiento.  Volvió  dentro  del  carro  pensando  que  tendría  que  llamar  al  trabajo  para  avisar  su  ausencia,  cuando   giro  la  llave  y  el  motor  prendió.  Eso  es!

  Salió  a  la  calle  disfrutando  del  triunfo  que  había  obtenido,  pero  recordando  que  tenía  que  llegar  lo  más  rápido  posible  que  pudiera  a su  trabajo.  Angélica  no  sabía  mucho  de  carros,  pero  le  encantaba  conducir su  vehículo,  hasta  cierto  punto  la  hacía  relajarse.  Llevaba  varios  meses  guiando,  y  se  sentía  muy  bien  al  hacerlo,  pero  todavía  no  tenía  licencia  de  conducir,  por  esto  a  pesar  de  que  le  gustaba  la  velocidad,  y  tenía  prisa,  guiaba  en  el  límite  de  la  establecido.  Luz  roja.

  Que  pienso   sobre  el  suicidio? - Pensó  distraídamente.  -  Si  no  llega  a  ser  por  ese  texto  a lo mejor  estuviese  tirada  en  mi  propio  excremento.

  Luz  Verde.  Tal  vez cuando  llegue  nadare  en  mis  eses fecales. Pero  ahora  tengo  que  intentar  dejar  las  cosas  en  orden...

  La  carretera  está  casi  despejada  de  otros  vehículos,  pero  Angélica  ni  se  fija  en  esto,  esta  distraída  pensando  en  Lilyth,  una  vez  su  mayor  confidente.  Ellas  fueron  en  un  tiempo  las  mejores  amigas,  pero  se  cuando  comenzaron  la  escuela  superior,  Lilyth  fue  cambiada  de  escuela y  esto  obviamente  las  alejo.

  En  un  principio  se  hablaban  todos  los  días,  pero  luego  Lilyth  se "enamoro"  de  Jobad,  un  compañero  de  su  nueva  escuela,  aunque  no  duraron  mucho,  en  ese  pequeño  lapso  de  tiempo  la  comunicación  entre  ellas  se  desvaneciendo.  Siempre  de  vez  en  cuando  se  llamaban,  pero  la  distancia  y  los  estudios  las  mantenían  alejadas,  aunque  siempre  intentaban  verse  alguna  vez  al  mes.  Y  en  una  de  esas  salida  fue  que  lo  conoció...
PAMMM!

  El  bocinazo  del  carro  que  venia  atrás  la  hizo  salir  de  sus  pensamientos  y  poner  el  pie  en  el  acelerador  para  pasar  la  luz,  que  había  cambiado  a  verde  hace  casi  diez  segundos.  El  carro  de  atrás  le  paso  a  toda  velocidad,  una  vez  pudo,  pero  ella  no  intento  pasarle.  Ya  estaba  a  punto  llegar  a  su  trabajo  y  no  quería  que  la  pararan  por  exceso  de  velocidad.

  - Jobad, Jobad!-  Suspiro  Angélica,  recordando  la  primera  vez  que  lo  vio  agarrado  de  manos  de  Lilyth.  Pero  antes  de  eso  ya  se  habían  conocido,  reflexionó,  no  físicamente,  por  teléfono.  Lilyth  fue  las  que  los  presento.

  Que  tenían  quince, dieciséis  años  cuando  se  conocieron?  No  recordaba  cuantos  años  tenían,  pero  si  la  fecha  de  la  primera  vez  que  hablaron,  y  aun  recordaba  la  primera  impresión  que  tuvo  de  él.  Su  voz  se  escuchaba  muy  masculina  para  su  edad,  aunque todavía  tenía  un  dejo  infantil  en  ella,  parecía  un  poco  tímido, porque  no  hablaba  mucho,  pero  cuando  lo  hacía  me  hacía  reír  mucho  o  aportaba  cosas  interesantes  a  la  conversación.  En  aquel  momento  me  alegre  de  que  Lilyth  tuviera  un  novio  tan  agradable...  Lo  que  son  las  cosas.

  A pesar  de  sonreír  amargamente  recordó  la  primera  vez  que  lo  vio.  Era  lindo  al  menos  a  ella  le  gustaba,  no  era  del  tipo  de  que  les  gusta  a  todas  pero  el  tenia  algo  que  le  encantaba,  no  era  muy  alto,  incluso  era  más  bajito  que  ella,  y  al  igual  que  por  teléfono  no  hablaba  mucho,  pero  parecía  estar  atento  a  todo,  en  cierta  forma  le  recordó  a  un  niño  pequeño, con  labios  grande,  orejas  pequeñas,  y  delgado, muy  delgado.  Pero  lo  que  más  recordaba era  esa  mirada.  Era  fuerte,  profunda,  misteriosa  e  inocente  a  la  vez,  todo  eso  se  había  perdido.

  Me  pareció  raro  que  de  él  saliera  la  voz  que  escuche  varias  veces  por  teléfono,  su  aspecto  no  iba  acorde  con  aquella  voz,  pero  su  actitud  sí.  Parecía  ser  inteligente,  desde  la  primera  vez  que  lo  escuche  me  gusto,  y  al  verlo  me  gusto  mas,  pero  no  me  di  cuenta  hasta  tiempo  después.  Cuando  se  dejo  de  Lilyth,  fue  que  me  di  cuenta...  Llegue  al  trabajo  y...
Shasssssss!

  -No  puede  ser -  dijo  Angélica  ya  histérica,  acababa  de  intentar estacionarse  y  rayo  la  parte  de  la  esquina  trasera  izquierda  del  carro  que  tenía  a  su  lado,  el  carro  de  su  jefe.


PS: Basado  en  la  vida  real,  preguntenle  a  Rigo - Magdiel  J. (Autor).