viernes, 7 de octubre de 2011

Estado de Coma Part 2

Frio y calor, que puede más? Quizás el frio prevalezca, pero el calor nunca se apagara. Como una llama dentro de nosotros un poco de calidez habrá, una pasión oculta que con una oportunidad explotaría, en la hora más oscuras, llenándolo todo de luz, expandiéndose con una onda de calor, aunque fuera solo un instante el calor al frio le ganaría.

  Caminaba por un pasillo vacio del ala este, hacia frio, pero dentro de mí el calor era sofocante. Mis pies descalzos se movían solos, ya sabiendo su camino. Me parecía que todo lo que tenia de frente estaba iluminado fríamente con la luz artificial del hospital, y a mi espalda todo era más oscuro. Pare frente a una puerta, su puerta. La abrí lentamente, apenas dejándome espacio para yo entrar, y ahí el estaba, amarrado a su lecho. Era parte del procedimiento controlar, tanto física como químicamente a un suicida. Lo sabía porque en algún momento había intentado buscar ayuda para mejorar, pero ahora eso no importa. Era mi oportunidad. Ya había tenido sexo con Jobad en un par de ocasiones. No sabría como describir la sensación de felicidad e inseguridad que sentía cuando lo había hecho con él, pero esta vez no se trataba solo de él, sino de mi.
  Su cuarto estaba oscuro, pero aun así pude ver como sus ojos se abrieron como linternas. Por un momento me quede petrificada, pero aproveche su mirada aturdida para darme la vuelta. Yo me encontraba recortada en el marco de la puerta respirando profundamente, sabía que así era como él me veía. Lentamente cerré la puerta y a la vez mataba la poca luz que venía de afuera, mientras el susurraba mi nombre confundido, y yo me quedaba en silencio. Toda luz desapareció, me vire sin ver nada, pero sabiendo que lo tenia de frente. Puse el seguro con un leve, pero a la vez resonante, "CLICK" y me quede allí parada.
-Angélica, que haces aquí?- lo escuche decir con voz ronca. Pero igual me quede callada, era tan electrificante estar allí, contemplando la oscuridad a la cual cada vez me acostumbraba mas, sin decir nada, simplemente parada, entre el frio del hospital, y el calor de mi cuerpo.
-Angélica, que te pasa?- que gracioso que fuera precisamente él, quien se encontraba atado a una cama por intento de suicidio, que dijera eso.
  Di un paso al frente, y sentí como mi respiración se agitaba más aun, otro y otro. Cada vez lo veía mas nítidamente, ahí amarrado de pies y manos. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y me moví para quedar al lado izquierdo de la cama.
-Me vas a decir que te...- me puse el dedo índice la boca y le indique que se callara, mientras me inclinaba un poco hacia adelante. Lenta y levemente me alce la falda del vestido y comencé a quitarme mi panti. Mi bien depilado sexo estaba caliente, contrastando con el aire del hospital que nuevamente me hizo tener otro esquicito escalofrió.
  Cuidadosamente mi mano derecha por encima de su pecho, el cual rose deliberadamente, hasta tocar el pedazo de cama entre su torso y su bien amarrada mano. Trepe a la cama poniendo mi rodilla en ella, sentí como mi peso la hacía hundir, y poco a poco me fui acomodando hasta quedar encima de él. Sentí su miembro, aun algo flácido, atreves de la insípida bata que le habían puesto. Esto por alguna razón me éxito aun mas. Metí mis manos atreves de la bata y agarre su sexo en dirección al mío. Ya no era la única que jadeaba en esa habitación, nuestros sexos se tocaron, y con leves movimiento comencé a masajear mi clítoris con su miembro. Cada vez el ritmo era mas rápido, y los movimientos más bruscos, el ruido aumentaba, ruido, y ya lo quería dentro de mí. Me levante un poco para acomodarme bien, más ruido, he introduje su pene en mi vagina, luz, y luego desperté.
...

  Estaba sentada al lado de  Angélica, quien llevaba ya un buen rato durmiendo en la sala de espera del hospital. Incluso en su sueño parecía intranquila. "Pobre", pensé, "hoy ha tenido un día terrible, primero choca el carro de su jefa en su día libre. Sin contar que yo la llamo, por con mis estupideces... que no son estupideces, para preocuparla más aun, y ahora esto".
  Era sabido por todo el mundo que Angélica  estaba enamorada de Jobad. Fue Lilyth quien los presento, cuando esta y el preciado tormento de Angie todavía eran novios, parecía haber pasado una eternidad de eso, y mira como estaban terminando las cosas. Ya las dos chicas habían hablado con los doctores y le habían dicho todo lo que sabían. Cada vez que veía al doctor Angie le preguntaba por Jobad, y la respuesta siempre era la misma, "Esta en observación, inmediatamente tengamos noticas les avisaremos".
  Yo me encontraba casi llegando a la casa alquilada de Angie, Jobad, y Lucy, cuando "An" me llamo para decirme que estaban en el hospital. Lo primero que hizo al verme fue echarse encima a llorar. Ella no se había movido de la sala en ningún momento, claro está excepto cuando fue al baño, y me encontró llorando al volver. Se tuvo que haber asustado mucho al verme llorar, obvio que se asusto, sino porque preguntarme si Jobad murió, pero la verdad es que estaba llorando por la situación, era muy triste que uno de nosotros se hubiera intentado suicidar, y sería más triste aun si lo lograra. Porque Jobad no nos dijo nada de lo que le pasaba, que lo ha llevado a tomar esa decisión, aparentemente nadie lo sabe. .. Angie parecía aun mas intranquila que antes. "Con qué estará soñando?. No debe ser nada bueno". Tenía que estar devastada aunque estaba segura que no iba a querer demostrarlo, pero su pesadilla la traicionaba. Se estaba moviendo mucho cuando me acercaba para despertarla, y como si me hubiera sentido ella abrió los ojos como platos.  Me miro desconcertada un momento y luego me pregunto con voz ronca y casi en un susurro por Jobad.
-Nada nuevo- le conteste.
-Y Lucy?
-Lo llame par de veces cuando salí horita, pero no me contesto.
-Qué raro se supone que ya estuviera aquí.
-Posiblemente se paró a comprar algo, ya sabes cómo es el.
-Ujum- mascullo Angélica sin mirarme recostada, como una estatua, con la mirada perdida hacia el frente.
-Con que soñabas?
-Con nada- respondió al instante.
-Parecías muy agitada en...
-Agitada?- pregunto Angie volteando la cara seguida por los ojos un poco hacia mí, y su voz de pronto me pareció mas clara -A que te refieres?
-Mientras dormías, te veías... intranquila- le conteste intentando ver alguna reacción extraña en su cara, pero como siempre no sabía en qué pensaba -...como si tuvieras una pesadilla.
-Ya veo, posiblemente eso fue lo que paso...
-Ja- la atrape- dijiste que no habías soñado na...
-Pero no recuerdo. -termino su oración antes que yo pudiera terminar la mía.
-Ok -seria verdad lo que Angie me estaba diciendo, o simplemente no quería decirme con que estaba soñando. En ese caso, tan malo había sido como para no quererlo decir?
  Mire en mi celular, ya eran más de las doce de la noche.
-Sabes porque lo hizo?- pregunte, pensando en voz alta. Angélica se quedo mirándome un momento, y frunció el seño ligeramente.
-No sé.
-Lo siento, hable sin pensar.
-Igual que cuando me textiastes preguntándome por el suicidio- me respondió secamente, se había molestado. -Espero que no se te haga costumbre lo de no pensar. Aunque quizás eso responde tu pregunta de por qué lo hizo.
  Un incomodo silencio paso lentamente mientras nos mirábamos.
...

  Estaba nuevamente en el baño, simplemente sentada, la verdad es que no estaba enojada con Lilyth, simplemente estaba enojada por lo que había soñado, y decidí utilizar el su pregunta poco apropiada para salir del paso y liberar un poco de mi molestia. Como era capaz de soñar algo así en ese momento. No es tu culpa, los sueños son pensamientos inconscientes, me decía, pero saberlo nunca me había hecho sentir mejor. Hace unas horas estaba pensando que Jobad había muerto, al ver a Lilyth llorar cuando regrese de vomitar mi coraje de este baño, y ahora soñaba el sueño más subido de tono de mi vida. Se había sentido tan bien que me siento mal por haberlo tenido. Una leve sonrisa se dibujo en mi cara seguida por el pensamiento "No estuvo nada mal".

No hay comentarios:

Publicar un comentario