jueves, 29 de septiembre de 2011

Cronicas de Una Suicida Frustrada: Estado de Coma (Segunda temporada)


...
  Déjenme empezar por decir que esto lo hago por mí. No culpo a nadie, porque nadie debe ser culpado, nadie excepto yo. Yo soy el único responsables de mis actos. Por favor no me juzguen, no saben por lo que he tenido que pasar. A mis padres les pido perdón, y quiero que sepan que ustedes no podían hacer nada, los amo. A mis hermanos, solo les pido que sean más fuerte que yo y no sigan mi ejemplo. A mis amigos los quiero. Angélica gracias por siempre estar conmigo, siento causarte este dolor y a Vanessa...

  Jobad paro de escribir, no por dolor, sino por rabia. Esa perra no merecía  siquiera sus pensamientos, no después de lo que le había hecho pasar. Tacho su nombre cuidadosamente y puso punto final a su carta al lado de la palabra dolor con mucha precisión. Releyó lo que había escrito en la carta, tratando de enfocar lo que su vista, tonificada con alcohol y drogas, no le permitía hacer con facilidad.

  Paro de leer al llegar a la parte de Angélica, no porque su estado se lo impidiera, pero si porque sus sentimientos se lo pedían. "Angie, mi mejor amiga", pensó mirando la carta sin leerla. "Tu si mereces estar en esta carta, tu si me has demostrado lo que es darse a una persona por completo. Cuanto realmente quisiera evitarte este dolor, si estuviera en mis manos, pero la decisión ya está tomada". Jobad se levanto tambaleando y puso la carta sobre la gaveta. Durante esa semana se la había pasado bebiendo, y en los últimos días también se había drogado. No sentía su cuerpo, era como estar fuera de el, pero a la vez dentro. No recordaba mucha de las cosas que había hecho, durante esa semana, era como estar medicado, lo único que mejor. Sonrió mientras seguía parado inestablemente frente a la gaveta.

  Su primera alternativa para suicidarse fue una soga, pero ni ebrio encontró las agallas para ahorcarse. Viro bruscamente para ver en que parte de su cuarto estaba la soga y casi se cae de lado gracias su falta de equilibrio. Se agarro de la gaveta y evito la caída y mientras se recostaba en ella seguía buscando la soga con la mirada en su cuarto.
-Donde estas soguita?- dijo mientras se echaba a reír. Había parado de beber hacia varias horas, pero el efecto de la droga todavía lo tenía encima.

  Se tenía que apurar antes de que llegara alguien a la casa, no podría hacerlo si sabía que uno de los muchachos, menos si era Angélica, estuvieran ahí. Esto a pesar de que estaba consciente de que sería uno de ellos quien encontraría el cuerpo."Solo espero que no sea ella", pensó. Avía llegado a la casa justo después de que Angélica se fue. No sabía si lo vio, pero tenía que aprovechar que ella estuviera fuera de la casa en su día libre, cosa que era rarísima, para hacer lo que tenía que hacer. El día anterior había llegado, y también había encontrado la casa vacía, pero decidió que la mejor forma de matarse era con pastillas, y en la casa no habían suficientes así que dejo la soga Dios sabe dónde y fue a buscar más pastillas, o como él las llamo "solución a sus problemas". Con lo intoxicado que estaba decidió quedarse en casa de Ricardo, el amigo que le vendió las pastillas, ya que quería matarse no matar a otros en un accidente de autos por estar conduciendo en su estado. Además Ricardo tenía una fiesta en la casa,  así que porque no disfrutar su ultimo día. Mas alcohol y drogas para él, pero no consiguió lo que realmente buscaba que era sexo, aunque no se podía quejar, esa semana había "chichado" con varias mujeres.

  Todavía recostado en la gaveta busco sin mirar los 7 potes de pastillas que había conseguido. Uno a uno los encontraba y las habría, depositando en la palma de su mano izquierda dos pastillas de cada tipo. Había de todo desde relajantes musculares hasta pastillas para la depresión, esperaba que dos de cada uno fuera suficiente. Se abalanzo, sintiéndose un poco más estable, hacia la mesita de noche al lado de su cama, donde tenía su celular y una colección de botellas vacías mas una a medias. Se sentó en la cama y cogió la botella medio vacía con su mano derecha, mientras miraba las pastillas en su otra mano.

  Ya había pasado muchas veces por ese momento, en el cual uno se pone a pensar en el porqué lo hace, y trata de justificar su existencia buscando apoyo en Dios, pero no perdería su tiempo más en ello. Ya había pedido a Dios señales, ?Y qué había obtenido? Nada. Si Dios no lo paraba era porque era su destino hacer eso. Él no iba a seguir soportando tanto dolor. Vanessa solo fe a gota que derramo el vaso. "Deja de pensar" se grito a sí mismo, y en dos rápido movimiento se metió las pastillas en la boca y trago un gran sorbo de cerveza que se le derramaba por la cara hasta llegar a su pecho desnudo. Sentía como las pastillas le molestaban al pasar por la garganta mescladas con el amargo sabor de la cerveza. Era una sensación rasposa y ahogante. Tomo otro trago mas, y sintió un leve alivio. Ya estaba hecho.

  Dio un nuevo sorbo y se termino lo que quedaba de cerveza. Miro durante un momento la verde botella vacía  antes de ponerla junto a sus otras iguales en la mesita de noche, pero al hacerlo tiro sin querer el celular al piso. En un acto reflejo lo recogió y vio que tenía un mensaje de texto de Angélica. Era de hace bastante, pero no lo había oído porque tenía el celular en silencio.  Pensó en no ver lo que decía el mensaje, pero ya lo estaba abriéndolo cuando lo pensó. Se echo a reír sin poder parar como un loco cuando leyó lo que decía el texto. Angélica había chocado el carro de su jefa porque se le olvido que era su día libre y fue al trabajo. Aun riéndose marco la opción para contestarle el mensaje y se quedo mirando la pantalla de su celular por una milésima de segundo, milésima de segundo en donde sus pensamientos pasaron mas rápido que la velocidad de la luz de lo gracioso que era Angie y lo mucho que le alegraba sus días, a que estaría muerto en los próximos minutos. Y sin previo aviso, incluso para él, se le salieron un par de lagrimas.

  Estaba confundido. Pensó "Por qué estoy llorando?", pero la pregunta debió ser otra, debió ser "Por quien estoy llorando?" y la respuesta era fácil, y él la sabia, por Angie. Ella siempre había creído en él, ella siempre le hacía ver lo mejor de las cosas. Y siempre se lamentaba por haberla lastimado tanto, por no poderle corresponder. Pero he lo aquí, pesando en ella en sus últimos momentos. Escribió rápidamente "PERDONAME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER" y le dio a la opción de mandar (SEND), pero el mensaje no se envió ya que el teléfono no tenia señal. "Quizás eso sea lo mejor", pensó.

  Dejo el teléfono nuevamente en la mesita de noche y se recostó en la cama. Los segundos fueron pasando muy lentamente, y el no sentía nada, "Esta maldito de Ricardo me abra vendido vitaminas?" pensaba, pero ni el mismo podía sonreír a su propio chiste interno, ya que el sentimiento de culpa que le había hecho sentir el inocente mensaje de Angélica no se lo podía quitar. Finalmente volvió a coger el teléfono de la mesita, y se puso a pensar que escribir para matar el tiempo. Al cabo de un rato de dio cuenta de lo cansado que estaba así que decidió simplemente alter el mensaje original que le había mandado a Angie y ahora leía "PERDONEME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER", busco a las personas a quienes se lo iba a enviar y le dio a "SEND", pero nuevamente el teléfono no tenia señal. Se hecho de espalda a la cama con la mano que tenía el celular en lo alto, pero nada. Al cabo de un rato empezó a sentir el brazo pesada, y sin darse cuenta sus ojos se cerraron.
"Oh mierda"

  Abrió los ojos rápidamente estiro mas la mano y comenzó a mover los pies. Quería  mantenerse despierto para mandar ese mensaje. Cada vez sentía su cuerpo más pesado y a la vez relajado, los palpados se le cerraban con más frecuencia.
  "Señal por fin"

  Le dio a "SEND" y los texto se comenzaron a mandar, con una leve sonrisa se quedo inconsciente.
CONTINUARA...

lunes, 19 de septiembre de 2011

Negativo Cero parte 6 (Season Finale)

Que  es  la  vida  si  no  la  vives?  meramente  existencia. Que  es  la  muerte  sin  la  vida?  Inofensiva. Que  sería  de  nuestras  vidas  sin  la  muerte? Vacía.



  Estaba  en  estado  de  shock.  Quería  salir  corriendo,  al  fin  nadie  me  había  visto,  que  yo  supiera.  Tras   quedarme  mirando  el  raspaso  de  color  negro  que  tenía  el  carro  plateado  de  Ruth,  mi  jefa,  decidí  afrontar  las  consecuencias  de  mis  despiste.  Como  era  posible?  El  colmo  es  que  acababa  de  recordar  que  no  tenía  trabajo.  En  donde  estaba  mi  mente?

  Llevaba  siete  meses  así,  concentrándome  en  todo  menos  en  lo  que  sentía.  Había  logrado  llenar  todos  los  espacio  de  mi  tiempo,  y  era  rara  la  vez  que  soñara  porque,  además  de  dormir  poco,  cuando  me  acostaba  era  cuando  ya  estaba  agotada.  Había  desarrollado  esta  técnica  para  evitar  pensar  o  soñar  con  Jobad.  Tres  o  cuatro  horas  antes  de  irme  a  dormir  hacia  una  rutina  de  ejercicios  de  una  hora,  y  luego,  estudiaba.  Normalmente  me quedaba  despierta hasta  las  tres  de  la  madrugada...  pero  ahora  no  es  tiempo  para  pensar  en  tus rutinas.

  Respire  hondo,  para  tranquilizarme  ya  que  estaba  muy  nerviosa,  y  toque  el  timbre  de  la  entrada  de  mi  trabajo.  Casi  al  instante  escucho  el  otro  timbre,  que  indicaba  que  me  habían  abierto.  Entre  y  me  tope de  frente  con  la  sonriente  Ruth,  que  me  miraba  con  sus  grandes  ojos  azules.

-Hola-  dijo  alegremente-  que  haces  hoy  por  aquí?

-Pensé  que  hoy  tenía  trabajo.

-Ay, Angélica,  últimamente  estas  muy  distraída  - me  observo  unos  instantes,  y  sentí  como  si  tuviese  rayos  x  en  los  ojos- Todo  está  bien?

-Eh,  bueno... - sin  pensarlo -cuando  estaba  parqueando sin  querer  choque  tu  carro.

  Sus  ojos  se  abrieron  aun  mas.  Y  con  esa  intensa  mirada  me  pregunto  sin  alzar  ni  un  poco  la  voz:

-Fue  mucho?

-Este... -antes  de  que  se  me  ocurriera  decir  algo  Ruth  ya  estaba  de  camino  hacia  el  estacionamiento  y  yo  la  seguía.

  Quería  que  me  tragara  la  tierra.  Ella  se  encontraba  examinando  el  guayazo,  cuando  de pronto  se  giro  hacia  mí. No la  podía  mirar  a  los  ojos,  me  sentía  mega  mal.

-Yo  te  voy  a  pagar  lo  que  cueste  arreglarlo,  o  si  quieres  me  lo  puedes  descontar  del...

-Si  esto  es  más  que  un  raspacito.

-Pero  cuando  lo  vayas...

-Ya, ya  -dijo  mientras  me  hacía  señas  con  las  manos  para  que me  tranquilizara-  no  es  nada.   No  me  tienes  que  pagar  nada. De  verdad  Angie,  no  te  preocupes.

-Ok-  dije  en  un  susurro  casi  inaudible.

-Por  cierto  te  vez  terrible- Por  primera  vez  desde  que  comenzamos  a  hablar,  mire  a  Ruth  en  los  ojos - Todo  bien?

- Si, si - me  apresure  a  decir -solo  estoy  un  poco  cansada.

-Bueno,  pues,  váyase  a  descansar - me  dijo  y  note  un  tono  de  afecto  en  su  voz.

-Dale - le  dije  mientras  me  daba  la  vuelta  -Entonces  nos  vemos  después.

-Nos  vemos  mañana  -esta  vez  note  otro  tono  en  su  voz - Y  ten  cuidado  con  los  carros  que  choques.

-Bye, Ruth.   

                                                                   ... 



  No  fui  a  mi  casa,  todavía  no  quería  llegar  a  ella.  Guie  hasta  el  parking  de  un  centro  comercial  que  había  cerca.  No  podía  creer  todo  lo  que  estaba  pasando.  Sentía  como  si  un  animal  me  quisiera  salir  por  la  garganta,  creo  que  estaba  sufriendo  de  un  ataque  de  histeria,  o  de  asma. En  dos  semanas  había  dejado  tres  veces  las  llaves  dentro  del  carro,  una  vez  deje  las  luces  encendidas,  y  ahora  no  recordaba  ni  cuando  trabajaba.  Me  había  cargado  tanto  el  tiempo  que  me  empezaba  a afectar.  Tenía  una  rutina  de  mucho  trabajo  poco  descanso  y  aquí  tenia  las  consecuencias,  ya  mi  mente  me  estaba  fallando,  quizás  esto  también  era  parte  de  sus  deseos  de  morir,  pero  no  quería  pensar  ahora.

  Estaba  recostada  en  el  guía  de  su  carro,  intentando  respirar  mientras  lloraba. Eran  lagrimas  de  frustración  más  que  todo. Todo  lo que  le  había  pasado  desde  hace  siete  meses  atrás  mas  todo  lo  que  le  había  pasado  desde  hace  seis  años  la  estaba  atormentando, y  todo  por  intentar  hacer  las  cosas  bien,  todo  por  querer  a  alguien  más  de  lo  que  las  palabras  pueden  describir.  Ya  estaba,  era  suficiente... Ahora  sí...

Tintotin... Llego  un  mensaje  de  texto.

  Tenía  que  ser  la  respuesta  de  Lilyth  o  de  Jobad  al  texto  que  ella  les  envió  diciendo  que  guayo  el  carro  de  Ruth.  Siempre  prefería  pensar  que  no  era  un  mensaje  de  Jobad,  esto  también  era  un  medio  de  defensa  que  tenia  para  no  ser  lastimada  por  su  propia mente.

-Jeje,  lo  sabia -dije  mientras  lei  el  nombre  de  Lilyth en  mi  celular.

" jaja Q  mal chik, pro  al  menos  no  fue  mucho,  si ruth t dijo q  no  era  nada  pues  ya  problem resuelto:-) "

  Escribí  rápidamente  "muy  cierto"  como  respuesta a  su  text.  Luego  apague  el  teléfono,  y  me  seque  las  lagrimas,  ya  no  atrasaría  mas  mis  planes,  ya  no  pensaría  mas,  solo  lo  haría.  Prendió  el  carro  y  sali  cuidadosamente  del  estacionamiento  para  no  tener  que  lidiar  con  otro  mal  rato,  por  mi  falta  de  práctica  con  los  automóviles.

                                                                           ...

  Iba  con  mucha  calma,  y  con  los  cristales  abajo,  quería  disfrutar  al  máximo  mis  últimos  momentos.  Ya  estaba  anocheciendo  y  el  aire  estaba  fresco. Esto  sería  un  buen  recuerdo.  Recuerdos, recuerdos,  la  mayoría  vivimos  alimentándonos  de  ellos.

  Pensar  en  él  esta  vez  no  era  doloroso,  sería  la  última  vez  que  lo  hiciera.  Cuanto  habían  pasado  juntos, seis o  siete  años? Pensó  en  cómo  había  cambiado. Ahora  eran  del  mismo  tamaño,  incluso  a veces  sentía  que  él  era  más  alto  que  ella,  pero  obvio  no  lo  iba  a admitir. También  su  cuerpo,  aunque  aun  delgado,  se  había  ensanchado,  ahora  era  más  atlético, y  su cara  aun  juvenil  ya  no  tenía  rastro  de  niñez en  ella.  Pero  si  algo  había  cambiado  en  Jobad  era  sus  ojos.  Su  mirada  ahora era  dura, fría,  pero  yo  veía  mas  que  eso,  veía  dolor,  mucho  dolor,  y  veía  luz,  una  luz  oculta  por  una  gran  mascara  de  apariencias,  apariencias,  que  al  igual  que  yo,  la  mayoría  tenemos,  para  ser  aceptados,  o  para  no  ser  lastimados.

  Recordé  la  primera  vez  que  nos  besamos,  como  su  cuerpo  subió  de  temperatura,  recordé  la  primera  vez  que  lo  hicimos,  recordé  la  primera  vez  que  me  dijo  te  amo,  y  todo  el  tiempo que  tuve  que  esperar  para  escuchar  esas  palabras  de  sus  labios. Eran  recuerdos  con  doble  filo.  Daría  todo  por  revivir  esos  momentos,  pero  ya era  tarde,  y  hoy  por  hoy  más  que  buenos  recuerdos  eran  pesadillas,  pero  ya,  no  me  tenía  que  preocupar.  Lo  amo  eso  es  verdad, lo  amo  con  toda  mi  alma,  incondicionalmente,  pero  hasta  el  amor  más  grande  tiene  su  límite,  y  ya  no  tengo  esperanzas  con  él.

                                                                         ...



  Ya  lo  tenía  todo  listo. Había  puesto  en  orden  sus  cosas  y  dejado  una  serie  de  cartas  para  sus  familiares  y  amigos.  Quería  que  sus  órganos,  si  servían,  fueran  donados  y  que  no  la  sepultaran,  mejor  que  donaran  su  cuerpo  para  la  ciencia. Tenía  puesto  un  vestido  negro  y  el  cabello  suelto,  después  de  todo  lo  que  le  costó  encontrar  una  resolución  para  su  muerte  lo  mínimo  era  hacerlo  a  lo  grande. Se  tenía  que  dar  prisa,  no  quería  extender  esto  más  de  lo  que  fuese  necesario.

  Fui  a  la  cocina  y  busque  uno  de  los  cuchillos  botos,  y  luego  me  fui  a  la  sala. Me  acerco  al  enchufe  y  diriji  el  cuchillo  a  este.  La  mano  me  estaba  temblando.  Me  aleje  del  enchufe  por  un  momento.  Sentía  o  más  bien  sabía  que  tenía  que  hacer  algo  mas  antes  de  matarme,  era  como  una  necesidad,  casi  como  si  fuera  parte  de  un  ritual.  Busque  mi  celular  y  lo  prendí.

  No  importa  si  no  le  contestaba,  le  iba  a  dejar  un  mensaje  de  voz  y  luego  se  acabaría  todo. Comencé  a  marcar  el  número  de  Jobad  cuando  una  llamada  de  Lucy,  mi  otro  compañero  de  casa,  entro.  Ignore  la  llamada  de  Lucy  y  termine  de  marcar.  Sonó  el  timbre,  pero  nadie  lo  cogió,  y  otra  llamada  le  entro  por  la otra  línea.  Esta  vez  era  de  Lilyth,  pero  estaba  decidida  y  también  rechazo  la  llamada  de  Lilyth.

-Oh, grandioso - al  rechazar  la  llamada  de  Lilyth  sin  querer  engancho  la  de Jobad.  Ahora  tendría  que  volverlo  a  llamar.

  Antes  de  empezar  a marcar  me  fije  de  que  me había entrado  un  mensaje  de  Jobad  de  hace  catorce  minutos  atrás. Esto  es  de  seguro  la  respuesta  al  text  de  cuando  choque  el  carro  de  Ruth,  y  me  llega  ahora  porque  tenía  el  teléfono  apagado,  obvio.  Lo  abrí  inconscientemente  y  leí: "PERDONENME  POR  LO  QUE  VOY  A  HACER...  "

  Lo  re  leí  dos  veces  más  sin  entender,  cuando  abrí  otro  mensaje  de  texto  de  los  que  no  me  habían  podido  entrar  al  tener  el  celular  apagado.  No  logre  completar  ninguna  oración,  pero  si  entendía  las  palabras  "Donde", "Responde", "pensamos  lo  peor" y  una  que  lo  unía todo  "Jobad". En  mi  mete  se  comenzaba  a  alzar  un  murro  gigante  que  poco  a  poco  me  revelaba  lo  que  estaba  pasando,  cuando  volvió  a  sonar  el  teléfono  mientras  me  dirigía  a  la  cocina. Lo  mire  con  la  esperanza  de  que  fuera  Jobad,  pero  era  Lilyth.

-Dónde  puñeta  estas?

-En  la  casa.

-Jobad  esta  ahí?

-No, no  est... -  me  detuve  a  media  frase  al  ver  la  soga  tirada  en  medio  de  la  cocina,  y  fue  como  si  la  viera  por  primera  vez.

-Angélica? - me  grito  Lilyth,  pero  ya  yo  no  la  escuchaba.

-No  sé  si  esta - me  dije  mientras  salía  corriendo  para  mirar  fuera  en  la  calle.

  Su  carro  estaba  estacionado  más  arriba  de  donde  siempre  lo  estacionaba, me  dirigí  a  él  para  verificar  que  no  estuviera  ahí  metido,  pero  sabía  que  no  lo  estaba.  La  soga,  las  bebidas, la  falta  de  pastilla,  y  ese mensaje  de  despedida  todo  apuntaba  a  una  sola  dirección.

-Creo  que  está  en  la  casa -  tenía  el  teléfono  en  la  oreja,  pero  no  sabía  si  Lilyth  estaba  aun  en  la  otra  línea.

  Corrí  con  todas  mis  fuerzas  hacia  la  casa,  entre  y  fui  directamente  al cuarto  de  Jobad  hasta  estrellarme  contra  su  puerta. Intente  abrirla, aun  con  el  cuchillo  boto  en  mano,  pero  estaba  con  llave.

-JOBAD? - grite  desesperada  a  la  vez  que  golpeaba  la  puerta  -JOBAD, ESTAS  AHI? ABRE!

  No  había  respuesta.

 Lo  llame  varias  veces,  pero  nada. Quizás  ni  estuviese  ahí.  Pegue  el  oído  a  la  puerta  para  escuchar  algo, pero  todo  estaba  en  silencio. Me  quede  ahí  cuando  algo  comenzó  a  vibrar  dentro  del  cuarto  de  Jobad. Eso  debía  ser  su  celular.

-JOBAD? - grite una  y  otra  vez,  pero  si  estaba  allí  se  debería  encontrar  muy  mal,  o  tal  vez  ya  estuviese... muerto. No, muerto no,  por  favor  Dios  que  no  esté  muerto.

  Yo  no  tenía  las  llaves  de  ese  cuarto,  se  las  había  entregado. Todo  empezaba  a  dar  vueltas,  y  las  piernas  ya  no  me  querían  sostener.

-LO  ENCONTRASTES? - me  asuste  al  escuchar  nuevamente  a  Lilyth.

-Creo  que  está  encerrado  en  su  cuarto - dije  con  la  voz  quebrada  y  temblando  de  pies  a  cabeza.

-No tienes  las  llaves?

-NO- le  grite. No  podía  pensar  en  nada  que  no  fuera  en  Jobad  muerto.

-Y  no  tienes  otra  cosa  con  la  que  puedas  abrir  la  puerta?

  A  pesar  de  que  no  coordinaba  nada  bien,  trate  de  enfocarme  en  lo  que  había  a  mi  alrededor,  pero  nada  era  útil,  el  celular  lo  que  hacía  era  estorbarme  y  el  cuchillo  ni siquiera  tenía  filo... Solté  o  tire,  no  importa,  el  teléfono,  y  comencé  a  intentar  abrir  la  puerta  introduciendo  la  hoja  del  cuchillo  por  la  rendija  con  mis  sudadas  y  temblorosas  manos.

  No  sé  cuánto  me  tarde,  no  debió  ser  mas  de  un  minuto,  pero  me  pareció  una  eternidad. Finalmente  el  seguro  cedió,  y  yo  me  encontraba  mas  asustada  que nunca.  El  tiempo  se  paró  un  instante  junto  con  los  latidos  de  mi  corazón  mientras  la  puerta  se  abría. Allí  estaba  en  la  cama,  pude  ver  las  botellas  de  alcohol  y  los  potes  de  pastillas  abiertos,  por  un  instante  me  pareció  que  solo  estaba  durmiendo,  pero  las  pruebas  eran  inequívocas.

  Todo  volvió  a  su  velocidad  normal  y  todo  a  mi  alrededor  se nublo, por  las  lagrimas.  Llegue  hasta  la  cama  y  lo  sacudí  bruscamente,  pero  él  no  reacciono. Todo  era  confuso,  tan  confuso,  no  escuchaba  ni  mi  propia  voz,  todo  ocurría  demasiado  rápido  ahora.  Sentí  dos  leve  movimiento,  uno  fue  de  Jobad  y  otro  de  su  celular  que  estaba  vibrando  en  la  mesita  de  noche. Cogí  el  celular  cuando  Jobad  abrió  fugazmente  los  ojos  y  pareció  estar  contento  de  verme.

-Está  vivo - me  escuche  decir - Llamen  a  una  ambulancia.

    ...

  Lucy  aun  se  encontraba  en  la  línea,  mientras  que  Lilyth  llamaba  al  emergencias.  Escuchaba  a  Angélica  hablándole  tiernamente  a  Jobad, ella le  decía  que  todo  iba a  estar  bien,  que  no  se  preocupara  que  iba  a  estar  con  él  y  cosas  por  el  estilo.  Estaba  guiando  muy  rápido,  aun  le  faltaban  varios  pueblos  por  cruzar  para  llegar  a  donde  sus  amigos. A lo mejor  si  él  no  se  hubiera  ido... No  podía  distraerse  pensando  en  sus sentimientos  de  culpa, ahora  lo  importante  era  ayudar  a  Joba...

-AHHHHHHHHHHHHHH!

  Se  sobresalto  al  escuchar  el  sorpresivo  grito  de  Angélica,  pero  más  se  asusto  al  escuchar  sus  siguientes  palabras.

-AYUDA,  POR  FAVOR!



Crónicas  de  Una  Suicida  Frustrada: Negativo  Cero

Negativo Cero parte 5

  Mi  peso  en  pastillas,  galones   de  alcohol,  muchas  heridas  recientes,  y  voy  tarde  para  trabajar.  Trato  de  hacerlo  todo  a  la  vez,  para  tratar  de  vencer  al  imbatible  tiempo. Me  desvisto  y  me  visto,  me  lavo  la  boca  mientras  me  peino  y  verifico  si  no  he  olvidado  nada.  No  hay  tiempo  para  pensar,  actúo  en  automático,  y  esto  me  da  alegría,  aunque  más  que  alegría  lo  que  me  da  es  comodidad.

  Llevo  mucho  tiempo,  varios  años de  hecho,  viviendo  así...  pero  si  sigo  pensando  en lo  que  siento  cuando  estoy  sola  voy  a  terminar  siendo  una  desempleada  mas.

  Me  había  arreglado  en  un  tiempo  record,  sobre  cinco  minutos,  aunque  nada  estaba  demasiado  elaborado.  Tenía  una  cola  de  caballo,  para  evitar  tener  que  peinarme  mucho,  una  t-shirt   amarilla,  unos  pantalones  de  mezclilla  y  unas  zapatillas  deportivas.  No  era  lo  mejor  que  tenía  en  mi  closet  pero  si  lo  más  cerca,  aunque  técnicamente  la  mayoría  de  mi  ropa  no  estaba  en  mi  closet,  estaba  regada  por  todo  mi  cuarto.

  Salí  por  fin  al  pasillo,  la  casa  estaba  en  silencio. Qué  raro! -Pienso.  Ni  música,  ni  la  televisión  encendida,  donde  estaban  los  "roommate".  Vivía  con  dos  personas  en  una  casa  alquilada,  pero  nadie  estaba  en  ella  hoy.  Donde  se  habrán  metido?

- Jobad! - Llamo  Angélica  inconscientemente,  mientras  abría  cada  cuarto  para  ver  si  es que  sus  compañeros  estaban  durmiendo  después  de  una  borrachera.  Pero  no  había  nadie.

  Llego  hasta  la  cocina  donde  aun  seguía  la  soga  tirada  en  el  suelo,  y  se  fijo  en  la  despensa  para  confirmar  sus  sospechas.  Efectivamente,  la  cantidad  de  bebidas  alcohólicas  era  muy  poca,  eso  significaba  que  uno  de  sus  compañeros,  o  ambos,  se  la  paso  bien.  Por  un  momento  recordó  cuando  ella  estaba  junta...  Estas  tarde!

  Angélica  salió  a  un  día  frio  con  un  cielo  gris,  cerro  la  casa  con  llaves,  y  se  fue  casi  corriendo  a  sui  guagua.  Se  monto  y  prendió  el  carro  lo  más  rápido  que  pudo,  pero  la  guagua  no  prendió.  Lo  que  me  faltaba.

- Ahora qué? - Sabia  que  tenía  que  esperar  un  momento  antes  de  prender  la  guagua,  por  algo  sobre  la  electricidad,  pero  no  tenía  ni  puta  idea  de  cómo  arreglar   su  vehículo  en  el  caso  de  que  lo  prendiera  demasiado  pronto,  como  lo  había  hecho.

  Se  bajo  a  punto  de  un  colapso  y  abrió  el  cofre  de  su  guagua  con  desespero.  Miro  y  apretó  uno  que  otro  parte,  de  las  cuales  no  conocía  su  nombre  o  funcionamiento.  Volvió  dentro  del  carro  pensando  que  tendría  que  llamar  al  trabajo  para  avisar  su  ausencia,  cuando   giro  la  llave  y  el  motor  prendió.  Eso  es!

  Salió  a  la  calle  disfrutando  del  triunfo  que  había  obtenido,  pero  recordando  que  tenía  que  llegar  lo  más  rápido  posible  que  pudiera  a su  trabajo.  Angélica  no  sabía  mucho  de  carros,  pero  le  encantaba  conducir su  vehículo,  hasta  cierto  punto  la  hacía  relajarse.  Llevaba  varios  meses  guiando,  y  se  sentía  muy  bien  al  hacerlo,  pero  todavía  no  tenía  licencia  de  conducir,  por  esto  a  pesar  de  que  le  gustaba  la  velocidad,  y  tenía  prisa,  guiaba  en  el  límite  de  la  establecido.  Luz  roja.

  Que  pienso   sobre  el  suicidio? - Pensó  distraídamente.  -  Si  no  llega  a  ser  por  ese  texto  a lo mejor  estuviese  tirada  en  mi  propio  excremento.

  Luz  Verde.  Tal  vez cuando  llegue  nadare  en  mis  eses fecales. Pero  ahora  tengo  que  intentar  dejar  las  cosas  en  orden...

  La  carretera  está  casi  despejada  de  otros  vehículos,  pero  Angélica  ni  se  fija  en  esto,  esta  distraída  pensando  en  Lilyth,  una  vez  su  mayor  confidente.  Ellas  fueron  en  un  tiempo  las  mejores  amigas,  pero  se  cuando  comenzaron  la  escuela  superior,  Lilyth  fue  cambiada  de  escuela y  esto  obviamente  las  alejo.

  En  un  principio  se  hablaban  todos  los  días,  pero  luego  Lilyth  se "enamoro"  de  Jobad,  un  compañero  de  su  nueva  escuela,  aunque  no  duraron  mucho,  en  ese  pequeño  lapso  de  tiempo  la  comunicación  entre  ellas  se  desvaneciendo.  Siempre  de  vez  en  cuando  se  llamaban,  pero  la  distancia  y  los  estudios  las  mantenían  alejadas,  aunque  siempre  intentaban  verse  alguna  vez  al  mes.  Y  en  una  de  esas  salida  fue  que  lo  conoció...
PAMMM!

  El  bocinazo  del  carro  que  venia  atrás  la  hizo  salir  de  sus  pensamientos  y  poner  el  pie  en  el  acelerador  para  pasar  la  luz,  que  había  cambiado  a  verde  hace  casi  diez  segundos.  El  carro  de  atrás  le  paso  a  toda  velocidad,  una  vez  pudo,  pero  ella  no  intento  pasarle.  Ya  estaba  a  punto  llegar  a  su  trabajo  y  no  quería  que  la  pararan  por  exceso  de  velocidad.

  - Jobad, Jobad!-  Suspiro  Angélica,  recordando  la  primera  vez  que  lo  vio  agarrado  de  manos  de  Lilyth.  Pero  antes  de  eso  ya  se  habían  conocido,  reflexionó,  no  físicamente,  por  teléfono.  Lilyth  fue  las  que  los  presento.

  Que  tenían  quince, dieciséis  años  cuando  se  conocieron?  No  recordaba  cuantos  años  tenían,  pero  si  la  fecha  de  la  primera  vez  que  hablaron,  y  aun  recordaba  la  primera  impresión  que  tuvo  de  él.  Su  voz  se  escuchaba  muy  masculina  para  su  edad,  aunque todavía  tenía  un  dejo  infantil  en  ella,  parecía  un  poco  tímido, porque  no  hablaba  mucho,  pero  cuando  lo  hacía  me  hacía  reír  mucho  o  aportaba  cosas  interesantes  a  la  conversación.  En  aquel  momento  me  alegre  de  que  Lilyth  tuviera  un  novio  tan  agradable...  Lo  que  son  las  cosas.

  A pesar  de  sonreír  amargamente  recordó  la  primera  vez  que  lo  vio.  Era  lindo  al  menos  a  ella  le  gustaba,  no  era  del  tipo  de  que  les  gusta  a  todas  pero  el  tenia  algo  que  le  encantaba,  no  era  muy  alto,  incluso  era  más  bajito  que  ella,  y  al  igual  que  por  teléfono  no  hablaba  mucho,  pero  parecía  estar  atento  a  todo,  en  cierta  forma  le  recordó  a  un  niño  pequeño, con  labios  grande,  orejas  pequeñas,  y  delgado, muy  delgado.  Pero  lo  que  más  recordaba era  esa  mirada.  Era  fuerte,  profunda,  misteriosa  e  inocente  a  la  vez,  todo  eso  se  había  perdido.

  Me  pareció  raro  que  de  él  saliera  la  voz  que  escuche  varias  veces  por  teléfono,  su  aspecto  no  iba  acorde  con  aquella  voz,  pero  su  actitud  sí.  Parecía  ser  inteligente,  desde  la  primera  vez  que  lo  escuche  me  gusto,  y  al  verlo  me  gusto  mas,  pero  no  me  di  cuenta  hasta  tiempo  después.  Cuando  se  dejo  de  Lilyth,  fue  que  me  di  cuenta...  Llegue  al  trabajo  y...
Shasssssss!

  -No  puede  ser -  dijo  Angélica  ya  histérica,  acababa  de  intentar estacionarse  y  rayo  la  parte  de  la  esquina  trasera  izquierda  del  carro  que  tenía  a  su  lado,  el  carro  de  su  jefe.


PS: Basado  en  la  vida  real,  preguntenle  a  Rigo - Magdiel  J. (Autor).

Negativo Cero parte 4

by Cronicas De Una Suicida Frustrada 
  Suena  el  teléfono .  Estoy  realmente  preocupada  por  ella,  no  todos  los  días  tu  mejor  amiga  te  pregunta  por  el  suicidio,  y  sé  que  últimamente  se  ha  sentido  mal.  Lo que me hace  sentir  peor  es  que  yo  no  he  podido  estar  con  Lilyth, porque  siento  que  estoy  peor que ella,  y  sería  como  si  un  drogadicto  intentara  hacer  que  otro  se  rehabilitara mientras  él  sigue  consumiendo. Lilyth  responde...

-Hello! - no  fue  un  saludo  de  mi  parte,  era  más  bien  una  pregunta directa  y  hecha  con  fuerza.

-Hola - me  respondió  con  un  susurro.

-Sabes  lo  que  pienso  del  suicidio? - comienzo  antes  de  que  ella pueda  decir  nada. -Creo  que  tus  motivos  no  son  suficientes  para  ponerlo  como  opción- Y  los  míos  lo  son...  -Sé que  es  relativo pero no  encuentro  que  sea  salida  para  ti,  no  ahora  al menos. No  importa  lo  mal  que  creas  que  estas...  Pero  si  por  otro  lado  quieres  experimentar  con  la  muerte  para  ver  que  hay  mas  allá - digo  en  tono  sarcástico. -  pues  eso  si  sería  un  gran  motivo  pro ciencia, pero  estoy  segura  que  no es  por  experimentar  que  lo  preguntas, o me  equivoco?

  Solo la  escucho  respirar. Así  que  continuare  como  si  me  hubiese  contestado,  aunque si  lo  hizo  con  su  silencio. Hay  Lilyth  si  supieras  que  detrás  de  esta  fortaleza  y  firmeza  hay  mas  hipocresía  que  en  cualquier  mentira  que  he  dicho. Yo  no  quiero  que  te  mates,  pero  si  lo me  quiero  matar.

-Ok! - dice Lilyth.

- Que te pasa? - Pregunto  casi  con  un  nudo  en  la  garganta,  la  tristeza  con  la  que  me  contesto  se  mi  hizo  muy  familiar,  era  la  misma  que  yo  llevaba  arrastrando  por  años.

- Es que  estoy... triste  por  todo,  ya  sabes.

  Si  lo  sé, más  de  lo  que  te  imaginas,  estaba  a  punto  de  llorar porque  no  tenía  derecho  a  decirle  que  no  hiciera  algo  que  yo estaba  planeando  con  tanta  entrega...
La  luz  volvió.

Este  ultimo  evento  causo  una  conmoción  en  mi.

  En  qué  clase  de  ser  humano  me  había  convertido?  Hace  seis  años  atrás  yo  no  era  capaz  de  decir  una  mentira  y  ahora...

-Hello? - me  sobresalte  al  oír  a  Lilyth. - Todavía  estas  ahí  Angie?

-Sí, sí, aquí  estoy - yo  era  ahora  toda  una  actriz,  impermeable  sentimentalmente,  todo  un  monstro, en  donde  se  perdió  la  niña  que  tenia  esperanza de  que  si  eras  justo  al  final  todo  estaría  bien?

-No  se  supone  que  estés  trabajando? - pregunto de repente  Lilyth.

-No, qué  hora  es? - contesto  realmente  desconcertada.

-Van  a  ser  las  cinco.

-Mierda!

-Ok, bye- se  despide  Lilyth,  pero  casi  percibí  humor  en  su  susurrada  despedida.

-Bye - como  era  posible  que  hubiera  dormido  tanto,  claro las  pasadas  noches  en  vela  no  ayudaron  mucho,  pero  no  tengo  tiempo  para  esto,  se  supone  que  entre  a trabajar  hace  diez  minuto...

*Sé  que  esto  último  nunca  les  ha  pasado (sarcasmo). Tengo  prisa  hasta  la próxima .

NEGATIVO CERO parte 3


 "Toda mi vida me ha llevado hasta este punto, y es aquí donde pienso en los ya tan gastados cuchillos, inservibles para mis propósitos, y en la cuerda en el medio de la cocina. Que importa uno o dos minutos más de sufrimiento, asfixiándome o sufriendo mientras lentamente me rebano la piel, si luego voy a salir de esta vida para siempre. Pero si en el momento donde ya no hay vuelta atrás me arrepiento? De verdad quiero dejar esta vida? Sí, claro que sí, no seas estúpida, aquí ya no hay nada... o me equivoco?"

  Me siento confundida, ayer estaba segura de lo iba a hacer pero al no encontrar una forma correcta y limpia para matarme me quede acostada en mi cama hasta que me alcanzo el sueño. Por más que pensé no se me ocurrió nada, y hoy ya no estoy tan segura si lo quiero hacer, aunque aun duele estar viva. Si tan solo el cable de la secadora de pelo llegara a la ducha, podría hacerlo, o si los cuchillos tuvieran filo sería tan fácil. Tiene que haber una solución para esto, pero cual?

  Me mato o no me mato, ese es mi dilema, ojala apareciera alguien o algo que me ayudara a aclarar mi mente... Un trueno me hizo brincar del susto, miro por la ventana el cielo gris y lluvioso y me quedo contemplándolo un rato. Un relámpago dividió el cielo en un pestañeo, mientras que la luz se iba, cuando se me ocurre una maravillosa solución.

 "Como no se me ocurrió antes, hay más de una forma para electrocutarse, además de mezclar agua y electricidad, los cuchillos tal vez no me sirvan para cortar mis muñecas pero son de metal "

  Solo necesito los ya no inútiles cuchillos y un enchufe, y de esos hay por toda la casa. Estaba eufórica, casi feliz por lo perfecto y sencillo que parecía mi nuevo plan, no iba a ser un desastre de sangre y no sufriría porque el impacto eléctrico pararía mi corazón casi de inmediato, aunque eso si me iba a cagar encima, literalmente, al recibir la descarga. Aun así, aunque apestoso, esto sería un final sutil, rápido y limpio... me refiero a que no habrá sangre. El único problema que tenia era que en estos momento no había luz.

  Que es esperar unas horas más cuando por delante tienes la libertad y la solución para tu dolor? Nada o todo? Me empiezo a poner nerviosa, un tanto histérica, en cualquier momento podría llegar la luz y cuando esto pasara lo haría, acabaría con mi vida.

 "Supongo que junto a mis coronas fúnebres alguien pondría el recibo de energía eléctrica de ese mes en mi ataúd, para San Pedro me mande al infierno por no haber pagado la bendita luz "

  No me da gracia este intento de hacer parecer mi muerte como algo ligero, de hecho me molesta pensar en lo como los demás en realidad se van a sentir, pero esto no se trataba de de los demás sino de mi, y aunque sea una egoísta, al menos ya no me importaría, ya no estaría entre ellos. Ya no tendría nada que perder, porque ya iba a estar muerta, y mi vida terminaría junto a mis penas.

"Nada dejaba... nada o todo, lo dejaría todo" Volvía la duda, el miedo, si por sentirme como mierda iba a terminar mi vida rodeada de mi propio excremento? Si por sentirme así no estaba viendo lo que podría ganar?

  Por fin mi naturaleza humana y mi sentido de preservación daban la cara, me comienzo a marear, mi mente nuevamente me hacia una jugada. Me quería matar, eso seguro, y por siempre estar en una oscuridad tranquila y abrazadora que me exonerara de mis penas, pero en realidad esa era la solución? Estos pensamientos no tienen que ver con lo que creo o pienso, sino con lo que es sensato, si todo el mundo se matara por sus problemas que seria de la raza humana. Pero yo no soy todo el mundo, me digo una vez más, a pesar de que estoy consciente de, tal vez, lo horrible que parezca lo que quiero hacer. Todos tiene problemas, solo que unos los saben manejar, y la mayoría los ignora.

 "No enfrentar los problemas es vivir internamente infeliz, es resignarse a la mediocridad, pero quién soy yo para opinar, yo en algún momento también los ignore, y se lo cómodo que resulta hacerlo, pero a diferencia de la mayoría yo no los olvide, siempre supe que estaban ahí. Llego el momento en que decidí enfrentar todos mis problemas, y mira lo bien que me fue, con razón las personas deciden ignorarlos. Definitivamente no soy como todo el mundo, solo yo se lo insoportable que es sentirme como me siento, absolutamente nadie me puede entender, porque absolutamente nadie ha pasado por lo que yo pase, quizás hay personas que han pasado por cosas peores, lo sé, pero nadie viviría lo yo viví, con mis sentimientos, pensamientos y forma de ser, así que solo yo tengo el derecho sobre mi vida"

  Me levanto de la cama, llego a la puerta y pregunto si hay alguien en casa, nadie responde, vuelvo a preguntar un poco más alto, pero sigue el silencio...

- Giobad - Casi lo llamo en un grito pero al parecer no está en casa.

  No hago más que dar dos paso fuera del cuarto cuando recibo un mensaje de texto en mi celular, así que vuelvo a entrar para ver quién me escribió...

- Sea la madre.

  El texto era de la compañía de teléfono promocionando a no sé qué artista. Salgo, nuevamente, y esta vez irritada de la habitación cuando me llega otro mensaje al celular, por un segundo intento ignorar este nuevo texto, pero en mis adentro sé que voy a terminar volviendo atrás para leerlo, ya que soy una adicta a los mensajitos, y eso se ve en mis cuentas atrasadas. Esta vez es de Lilyth el mensaje, me rio con ganas al leer lo que dice, la vida no puede ser mas sarcástica, pienso y leo el mensaje en voz alta.

- Vale la pena el suicidio?

NEGATIVO CERO part 2

  Oscuridad, todo es oscuridad... Oscuridad, sigue la oscuridad y yo reposo en ella, me arropo en ella, e incluso sucumbo ante ella. A veces era tranquila y otras de sus profundidades emergían imágenes que perturban todo mi ser. Imágenes que no hacen sentido aparente, se mezclan con recuerdos que carecen de orden, y comienzo a salir de mi letargo. Poco a poco me vuelvo a convertir en un ser consciente y los sonidos comienzan a tener sentido, los abanicos, la lluvia, el viento, mi respiración y mi propio corazón. Ya mis pensamientos han salido de la oscuridad del sueño, solo para entrar en otra oscuridad, ya estoy despierta.

  Abro pesada y desinteresadamente los ojos, ya recupero el control de todo mi cuerpo, todo excepto mi brazo derecho que esta entumecido ya que dormí sobre él. Siempre me ha gustado esa sensación de cosquilleo, me siento en la cama y con la ayuda de mi mano útil me acomodo el brazo que estará "inerte" por al menos dos minutos. Comienzo a recordar mi reciente sueño y con este recuerdo vuelve la frustración. El sueño no fue malo, lo malo era que no era real, al despertar acabo y me encontraba sola, sin él, sin felicidad, solo continuando por no tener nada mejor que hacer o no saber cómo deshacerlo.

  Me compadezco de mi misma, este pensamiento me hace sentir patética y ciento furia por lo aun más patético que es sentir pena por uno mismo. Me recuesto y comienzo a mirar el abanico de techo mientras sigo aplastando mi mente contra el laberinto sin salida de mis pobres pensamientos. No sé cuánto tiempo paso, quizás diez minutos o una hora, pero seguía allí, mirando sin mirar el abanico y pensando en lo que no tengo que pensar, pero qué más daba. Le doy una vez más vueltas a mis pensamientos de vertedero, fuera totalmente de la preservación de la salud y la vida.

  Miro mi cuarto de reojo, y creo que si los abanicos no estuviesen encendidos también estos tendrían ropa, seguramente interior, adornándolos como el resto de la habitación. Me apoyo en mis codos, para tener una mejor perspectiva del cuarto. Hay ropa, limpia y sucia, por todos lados. El piso tenía un nuevo tapiz cubriéndole, y en la cama el único lugar donde no había cosas era donde yo me acostaba. Además de por ropa, el paisaje era ambientizado con papeles, libros, “cd's”, toallas, condones y zapatos, que le daban un toque exquisito y complementaban la escena. Este era el habitad de una persona deprimida y esa era mi habitación…era mi desastre.

  Sonrió ante estos pensamientos con sarcasmo, y mientras mi fugaz sonrisa, que como llego desapareció, me pongo a pensar que mi cuarto es solo un pequeño y perfecto reflejo de cómo me siento, pero ni siquiera el desastre de mi cuarto está al nivel de la profundidad de esta tristeza. Me levanto, busco mi celular y presiono una tecla al azar para ver si tengo un mensaje o alguna llamada perdida, pero no hay nada.

- Esto es frustrante - Pienso.

  Llamaría a alguien, pero a quien? Hace algún tiempo que no busco ni hablo con ninguna de mis amistades, y no tengo cara para llamar a alguien solo porque me siento mal, aunque mal no describe para nada mi estado. Ya lo decidí, no estoy de humor tampoco como para llamar a alguien, además que le voy a decir "Hola, me quiero matar" no, no, no, mejor no llamo a nadie. Es mejor para mis amistades que no sepan$ cómo me siento, ellos no tienen porque cargar con mis problemas, mejor que piensen que los abandone, así cuando me vaya no va a ser doloroso para ellos.

  Mi círculo de amistades se había reducido a solo dos personas, Lilyth, mi mejor amiga, y a Giobad, el hombre que amo, mi amor imposible, del cual solo puedo ser su amiga, no porque no haya intentado ser algo más, si no porque de su propia boca salió que él solo podía ser mi amigo. El no siente nada, ni siquiera sexual, por mí y esto me frustra aun más, porque yo también tengo necesidades. A pesar de todo, últimamente solo hablo con él, y me duele hacerlo, pero igual duele no hacerlo. A veces siento que si puedo verlo como un amigo, y otras que solo me estoy engañando. Estos últimos pensamientos no estoy segura si me hunden más, pero no me gustan, así que trato de dejarlos, pero una vez que comienzan es difícil apartarlos de mi mente.

  Como parar algo si en el fondo, tal vez, uno quiere que siga? No sé que gane con esto, no se cual será mi recompensa, pase lo que pase, viva o muerta, si ustedes son felices, yo......"

- Angélica "Angie" Marie.

NEGATIVO CERO part 1


  Llego a la casa, como todos los días, igual de vacios, igual sin sentido, igual de aburridos, llamo desde afuera para que me abran, pero nadie responde, hago otro intento, pero solo me responde el silencio. De pronto recuerdo que traigo las llaves con migo, busco en mi bolsillo, introduzco la llave en la cerradura, le doy media vuelta a la manecilla y por fin puedo entrar a mi hogar, dulce hogar.

   Abro la puerta y todo está oscuro, todo aun mas callado, y siento el desasosiego muy dentro de mis entrañas. Como si el techo colapsara, cae sobre mi esta pena, este vacío, lleno de nada, y la nada que una vez fue todo es lo que queda. Menos que cero, menos que negativo, más que una simple tristeza o crisis, negativo cero sería un buen termino para lo que siento, más que nada, igual a no existente, más que inútil.

   Llevo así meses, pero al entrar a la desolada casa algo cambio, algo dentro de mi despertó de un largo sueño. Como una buena bofetada en lo más profundo de mi ser, un golpe que no me hizo sentir mal, o mejor dicho no me hizo sentir peor de lo que estaba. En mi mente se filtraba un deseo inequívoco de terminar con todo de una vez, y ya no soportar esta mierda. No era la primera vez que pensaba en ello, pero de pensarlo a decidirlo hay una gran diferencia, y de decidirlo a hacerlo una aun mayor.

   Ya está ?para qué seguir?...pero ?como lo hago?, o si prefieren verlo de otra forma ?como la deshago? En mis pensamientos, de por si dramáticos, se van acumulando ideas para matarme, pero las voy descartando una a una, quiero que mi muerte sea lo más limpia posible, y sin pastillas. Llego automáticamente a la cocina y comienzo a observar detenidamente todo lo que hay en ella. Mi vista se detiene en los cuchillos ya sin filo al lado de el fregadero, he imagino el esfuerzo que tendría que hacer para desgarrar la piel de mis muñecas y así abrir la llave que le da paso a la fuente del elixir que una vez hace contacto con el aire se vuelve roja...la sangre. El esfuerzo seria mucho y además seria un fastidio para quien le toque limpiar, más aun, si es un familiar el que lo hiciera seria un trauma, aunque de cualquier forma lo será, ?verdad?

   No, no voy a ser tan egoísta, decido salir de la cocina cuando me fijo en una cuerda gruesa tirada en el piso, la miro, y casi siento que ella me devuelve la mirada, después de unos segundos en silencio le pregunto en voz alta:

-?Que carajo hace una cerda en la cocina?- ella (La cuerda) se queda en silencio, pero parece que me invita a usarla.

   No tiene sentido que una cuerda este tirada en la cocina, pero tampoco lo tiene preguntarle a la cuerda que hace ahí, pero el punto es que por alguna razón ahí esta. Mi mente tan hábil para los pensamientos pesimista comienza a viajar fugaz entre un mar de imágenes y datos que me recuerdan que a menos que mi cuello se rompa al instante tendré, aproximadamente, de 1 a 2 minutos para desesperarme y arrepentirme mientras me asfixio y mi traquea es presionada por una cuerda que me va a escocer la piel del cuello, y cortarla no sería una opción, porque moriría 5 veces antes de poder cortar la gruesa cuerda con uno de los cuchillos botos de la cocina. Así que, con estos pensamientos, rechazo la tan tentadora oferta de usar a la "Señora Cuerda" y le doy la espalda.

   Contra mi voluntad salgo respirando de la cocina y me paseo por toda la casa buscando una nueva solución para mi dilema de ?Como hacerlo? Llego a mi cuarto y me tiro en la cama llena de ropa, mientras me resigno a no tener una pistola que me facilite las cosas. Los sesos ciertamente son peor que la sangre para limpia, pero al menos un balazo seria algo rápido para mí.

   Me quedo embelesada mirando el abanico de techo y sigo sus aspas con la mirada mientras recuerdo por centésima vez que las únicas pastillas que hay en la casa son un par para el dolor de cabeza, y aunque las mesclara con alcohol probablemente (99.9% segura) no moriré. Peor, vomitaría y no tan solo no me suicidaría sino que quedaría viva para limpiar mi vomitoso desastre, y eso sería toda una tragedia.

- Ufff!- resoplo frustrada- ?Quien dijo que la muerte era fácil?

CONTINUARA....

PROLOGO : LILYTH


  Lilyth está en su cuarto, a oscuras, encerrada, tirada bocabajo en su cama y llorando, restregándose, literalmente, en la cara, una y otra vez el porqué de sus acciones y por ende sus consecuencias. Como fue tan estúpida, tan inmadura, tan inconsciente, en fin tan cabrona? Se pregunta a ella misma. Llora hasta quedarse sin aire, trata de tranquilizarse, pero ni bien recuperado el aliento, ni bien secadas sus lagrimas en su rostro, cuando el llanto atacaba otra vez... Como era posible que uno pudiera llorar tanto?

Hunde su cabeza en lo más profundo de su bien aferrada almohada y la muerde para silenciar el sonido de sus punzantes y convulsantes sollozos. De vez en cuando sale de las profundidades de la almohada para tomar una bocanada de aire, casi como si estuviese bajo el agua, pero la realidad es que solo se está ahogando en su dolor.

Da pena verla, pero se preguntaran, Porque sufre la niña? Bien, pues, porque se siente perdida, ya que se acaba de dar cuenta que "ama" a su ex mejor amigo, al cual rechazo e hizo mucho daño, por mucho tiempo. Ahora es él quien no quiere saber de ella porque esta con otra, que no lo rechazo, pero hay mas, él la mando al diablo... en realidad al carajo, cuando ella le dijo lo que sentía, pero para completar también le dijo que la odiaba por todo lo que le había hecho. Y es que ella no había sido una blanca palomita ni mucho menos, desde que se entero que tenia novia empezó a atacarlos a ambos, al no saber cómo expresar sus sentimientos, y ya era tarde para redimirse.

Que extraño somos los seres humanos, aunque no haya solución, tampoco hay resignación, y esas palabras de rechazo de parte de el chico habían comenzado a provocar un efecto domino en la cabeza de Lilyth, que ya no encontraba como disculparse, y mucho menos justificarse. Pero si hay algo que afecta más, o igual, que revivir lo pasado, es la desesperación de no poder hacer nada, esto se vuelve un castigo insoportable..o me dirán que no?

La música esta alta para amortiguar, e incluso para que ella no tenga que escuchar, su propio llanto de perra lastimada, pero nada funciona, sigue pensando en el, sigue escuchando sus pensamientos, y sigue llorando.

"Cómo es posible?" Piensa. "Que acabe esto por favor"

Comienza a buscar a ciegas en su mesita de noche una navaja con la cual libera un poco de su dolor con cada caricia de esta, pero no la encuentra, y en cambio agarra su celular. Se queda paralizada por un momento , luego abre el celular y se queda mirándolo indecisa, finalmente decide no llamar al chico, y para aguantarse sus ganas comienza a escribir un text sin prestar atención, luego busca en sus contactos el nombre de "Angie" y le da "SEND"

"Angie siempre es tan optimista, y siempre me hace reír cuando estoy triste"

Tal vez su  amiga le de consuelo, o como de costumbre le dé una rápida y entretenida charla, en contestación al text que le acababa de enviar. Ya "Angie" había pasado por una situación parecida, probablemente ella sería la mejor persona para ayudar a Lilyth a sobre llevar su carga.

"Tal vez me dirá con sarcasmo que a todos en algún momento nos toca hacer el papel del villano en el drama de nuestras vidas, y punto " Lilyth se sonríe débilmente ante lo que piensa que le dirá su amiga. "O posiblemente me dirá con actuado fastidio: Por Dios! Cometiste un error, perdónate y supéralo " Sigue pensando mientras espera la contestación de su amiga.

Lo que Lilyth no sabe es que su amiga esta apunto de suicidarse, y lo que ustedes no saben es que me llamo Angélica Marie pero mis amistades me dicen "Angie".

Introduccion

by Magdiel J. 

Si no le gusta el titulo de estas crónicas o cuentos deje de leer inmediatamente, porque esto definitivamente no es la lectura que usted está buscando, mas sin embargo, si este titulo despertó aunque sea un poco de su curiosidad dele una oportunidad, ya que se trata de un proyecto hecho para concientizar y educar, sobre temas que considero de gran importancia, y pienso que es importante exponerlos. Por el título más o menos sabrán hacia donde me dirijo con todo esto, pero ya es tiempo que decidan si paran de leer o continúan este viaje conmigo.....

  Sabían que para el año 2003 se estimo que cada 40 segundo una persona se suicidaba, que la tasa de suicido ha aumentado mas de un 60% en los últimos  45 años, o que el suicidio es la octava causa de muerte en Norteamérica entre las edades de 15 a 24, y la tercera causa de muertes mundial entre las edades de 15 a 44, y que los intentos de suicidios son 20 veces más frecuentes que los suicidios completados? Pero sabes que ninguno de nosotros esta exento de esto?

Todos hemos pasado por una depresión en algún momento de nuestras vidas, ya que la tristeza es parte de esta. Ya sea por la por la muerte de un familiar, la partida de un amigo, la ruptura de una relación de pareja, la frustración por no lograr algo, etc. Basándome en esto fue que comencé a escribir esta serie de cuentos, en un principio como una forma personal de desahogarme, y hasta cierto punto burlarme de ciertas situaciones que ocurrieron en mi vida. Pero ahora decido trabajarlas de una forma un poco más seria, para presentárselas a ustedes, con una preocupación genuina, sobre la violencia en general, pero enfatizándome en el suicidio entre jóvenes de 13 a 24, específicamente, y las situaciones, tanto internas como externas, que llevan a estos a pensar en este acto anti natural, y peor aun llevarlo a cabo.

Como todo cuento, esta serie de relatos ficticios, basados en nuestra realidad, llevan una moraleja, pero para llegar ahí, ustedes me tienen que ayudar y hasta cierto punto comprender, ya que en un principio, los cuentos tendrán un enfoque más de burla, sarcasmo y humor negro que pudiera rayar en lo ridículo, o lo absurdo, pero esto solo será un reflejo de lo pesado que pueden ser estas situaciones, que incluso es tratado como un tabú en los países tercermundista. Además sus sugerencias, criticas o relatos van a ser consideradas, y agradecidos. Espero que les guste estas crónicas, hechas mientras transcurre la marcha.