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Déjenme empezar por decir que esto lo hago por mí. No culpo a nadie, porque nadie debe ser culpado, nadie excepto yo. Yo soy el único responsables de mis actos. Por favor no me juzguen, no saben por lo que he tenido que pasar. A mis padres les pido perdón, y quiero que sepan que ustedes no podían hacer nada, los amo. A mis hermanos, solo les pido que sean más fuerte que yo y no sigan mi ejemplo. A mis amigos los quiero. Angélica gracias por siempre estar conmigo, siento causarte este dolor y a Vanessa...Jobad paro de escribir, no por dolor, sino por rabia. Esa perra no merecía siquiera sus pensamientos, no después de lo que le había hecho pasar. Tacho su nombre cuidadosamente y puso punto final a su carta al lado de la palabra dolor con mucha precisión. Releyó lo que había escrito en la carta, tratando de enfocar lo que su vista, tonificada con alcohol y drogas, no le permitía hacer con facilidad.
Paro de leer al llegar a la parte de Angélica, no porque su estado se lo impidiera, pero si porque sus sentimientos se lo pedían. "Angie, mi mejor amiga", pensó mirando la carta sin leerla. "Tu si mereces estar en esta carta, tu si me has demostrado lo que es darse a una persona por completo. Cuanto realmente quisiera evitarte este dolor, si estuviera en mis manos, pero la decisión ya está tomada". Jobad se levanto tambaleando y puso la carta sobre la gaveta. Durante esa semana se la había pasado bebiendo, y en los últimos días también se había drogado. No sentía su cuerpo, era como estar fuera de el, pero a la vez dentro. No recordaba mucha de las cosas que había hecho, durante esa semana, era como estar medicado, lo único que mejor. Sonrió mientras seguía parado inestablemente frente a la gaveta.
Su primera alternativa para suicidarse fue una soga, pero ni ebrio encontró las agallas para ahorcarse. Viro bruscamente para ver en que parte de su cuarto estaba la soga y casi se cae de lado gracias su falta de equilibrio. Se agarro de la gaveta y evito la caída y mientras se recostaba en ella seguía buscando la soga con la mirada en su cuarto.
-Donde estas soguita?- dijo mientras se echaba a reír. Había parado de beber hacia varias horas, pero el efecto de la droga todavía lo tenía encima.
Se tenía que apurar antes de que llegara alguien a la casa, no podría hacerlo si sabía que uno de los muchachos, menos si era Angélica, estuvieran ahí. Esto a pesar de que estaba consciente de que sería uno de ellos quien encontraría el cuerpo."Solo espero que no sea ella", pensó. Avía llegado a la casa justo después de que Angélica se fue. No sabía si lo vio, pero tenía que aprovechar que ella estuviera fuera de la casa en su día libre, cosa que era rarísima, para hacer lo que tenía que hacer. El día anterior había llegado, y también había encontrado la casa vacía, pero decidió que la mejor forma de matarse era con pastillas, y en la casa no habían suficientes así que dejo la soga Dios sabe dónde y fue a buscar más pastillas, o como él las llamo "solución a sus problemas". Con lo intoxicado que estaba decidió quedarse en casa de Ricardo, el amigo que le vendió las pastillas, ya que quería matarse no matar a otros en un accidente de autos por estar conduciendo en su estado. Además Ricardo tenía una fiesta en la casa, así que porque no disfrutar su ultimo día. Mas alcohol y drogas para él, pero no consiguió lo que realmente buscaba que era sexo, aunque no se podía quejar, esa semana había "chichado" con varias mujeres.
Todavía recostado en la gaveta busco sin mirar los 7 potes de pastillas que había conseguido. Uno a uno los encontraba y las habría, depositando en la palma de su mano izquierda dos pastillas de cada tipo. Había de todo desde relajantes musculares hasta pastillas para la depresión, esperaba que dos de cada uno fuera suficiente. Se abalanzo, sintiéndose un poco más estable, hacia la mesita de noche al lado de su cama, donde tenía su celular y una colección de botellas vacías mas una a medias. Se sentó en la cama y cogió la botella medio vacía con su mano derecha, mientras miraba las pastillas en su otra mano.
Ya había pasado muchas veces por ese momento, en el cual uno se pone a pensar en el porqué lo hace, y trata de justificar su existencia buscando apoyo en Dios, pero no perdería su tiempo más en ello. Ya había pedido a Dios señales, ?Y qué había obtenido? Nada. Si Dios no lo paraba era porque era su destino hacer eso. Él no iba a seguir soportando tanto dolor. Vanessa solo fe a gota que derramo el vaso. "Deja de pensar" se grito a sí mismo, y en dos rápido movimiento se metió las pastillas en la boca y trago un gran sorbo de cerveza que se le derramaba por la cara hasta llegar a su pecho desnudo. Sentía como las pastillas le molestaban al pasar por la garganta mescladas con el amargo sabor de la cerveza. Era una sensación rasposa y ahogante. Tomo otro trago mas, y sintió un leve alivio. Ya estaba hecho.
Dio un nuevo sorbo y se termino lo que quedaba de cerveza. Miro durante un momento la verde botella vacía antes de ponerla junto a sus otras iguales en la mesita de noche, pero al hacerlo tiro sin querer el celular al piso. En un acto reflejo lo recogió y vio que tenía un mensaje de texto de Angélica. Era de hace bastante, pero no lo había oído porque tenía el celular en silencio. Pensó en no ver lo que decía el mensaje, pero ya lo estaba abriéndolo cuando lo pensó. Se echo a reír sin poder parar como un loco cuando leyó lo que decía el texto. Angélica había chocado el carro de su jefa porque se le olvido que era su día libre y fue al trabajo. Aun riéndose marco la opción para contestarle el mensaje y se quedo mirando la pantalla de su celular por una milésima de segundo, milésima de segundo en donde sus pensamientos pasaron mas rápido que la velocidad de la luz de lo gracioso que era Angie y lo mucho que le alegraba sus días, a que estaría muerto en los próximos minutos. Y sin previo aviso, incluso para él, se le salieron un par de lagrimas.
Estaba confundido. Pensó "Por qué estoy llorando?", pero la pregunta debió ser otra, debió ser "Por quien estoy llorando?" y la respuesta era fácil, y él la sabia, por Angie. Ella siempre había creído en él, ella siempre le hacía ver lo mejor de las cosas. Y siempre se lamentaba por haberla lastimado tanto, por no poderle corresponder. Pero he lo aquí, pesando en ella en sus últimos momentos. Escribió rápidamente "PERDONAME POR LO QUE VOY A HACER" y le dio a la opción de mandar (SEND), pero el mensaje no se envió ya que el teléfono no tenia señal. "Quizás eso sea lo mejor", pensó.
Dejo el teléfono nuevamente en la mesita de noche y se recostó en la cama. Los segundos fueron pasando muy lentamente, y el no sentía nada, "Esta maldito de Ricardo me abra vendido vitaminas?" pensaba, pero ni el mismo podía sonreír a su propio chiste interno, ya que el sentimiento de culpa que le había hecho sentir el inocente mensaje de Angélica no se lo podía quitar. Finalmente volvió a coger el teléfono de la mesita, y se puso a pensar que escribir para matar el tiempo. Al cabo de un rato de dio cuenta de lo cansado que estaba así que decidió simplemente alter el mensaje original que le había mandado a Angie y ahora leía "PERDONEME POR LO QUE VOY A HACER", busco a las personas a quienes se lo iba a enviar y le dio a "SEND", pero nuevamente el teléfono no tenia señal. Se hecho de espalda a la cama con la mano que tenía el celular en lo alto, pero nada. Al cabo de un rato empezó a sentir el brazo pesada, y sin darse cuenta sus ojos se cerraron.
"Oh mierda"
Abrió los ojos rápidamente estiro mas la mano y comenzó a mover los pies. Quería mantenerse despierto para mandar ese mensaje. Cada vez sentía su cuerpo más pesado y a la vez relajado, los palpados se le cerraban con más frecuencia.
"Señal por fin"
Le dio a "SEND" y los texto se comenzaron a mandar, con una leve sonrisa se quedo inconsciente.
CONTINUARA...






