Llevo mucho tiempo, varios años de hecho, viviendo así... pero si sigo pensando en lo que siento cuando estoy sola voy a terminar siendo una desempleada mas.
Me había arreglado en un tiempo record, sobre cinco minutos, aunque nada estaba demasiado elaborado. Tenía una cola de caballo, para evitar tener que peinarme mucho, una t-shirt amarilla, unos pantalones de mezclilla y unas zapatillas deportivas. No era lo mejor que tenía en mi closet pero si lo más cerca, aunque técnicamente la mayoría de mi ropa no estaba en mi closet, estaba regada por todo mi cuarto.Salí por fin al pasillo, la casa estaba en silencio. Qué raro! -Pienso. Ni música, ni la televisión encendida, donde estaban los "roommate". Vivía con dos personas en una casa alquilada, pero nadie estaba en ella hoy. Donde se habrán metido?
- Jobad! - Llamo Angélica inconscientemente, mientras abría cada cuarto para ver si es que sus compañeros estaban durmiendo después de una borrachera. Pero no había nadie.
Llego hasta la cocina donde aun seguía la soga tirada en el suelo, y se fijo en la despensa para confirmar sus sospechas. Efectivamente, la cantidad de bebidas alcohólicas era muy poca, eso significaba que uno de sus compañeros, o ambos, se la paso bien. Por un momento recordó cuando ella estaba junta... Estas tarde!
Angélica salió a un día frio con un cielo gris, cerro la casa con llaves, y se fue casi corriendo a sui guagua. Se monto y prendió el carro lo más rápido que pudo, pero la guagua no prendió. Lo que me faltaba.
- Ahora qué? - Sabia que tenía que esperar un momento antes de prender la guagua, por algo sobre la electricidad, pero no tenía ni puta idea de cómo arreglar su vehículo en el caso de que lo prendiera demasiado pronto, como lo había hecho.
Se bajo a punto de un colapso y abrió el cofre de su guagua con desespero. Miro y apretó uno que otro parte, de las cuales no conocía su nombre o funcionamiento. Volvió dentro del carro pensando que tendría que llamar al trabajo para avisar su ausencia, cuando giro la llave y el motor prendió. Eso es!
Salió a la calle disfrutando del triunfo que había obtenido, pero recordando que tenía que llegar lo más rápido posible que pudiera a su trabajo. Angélica no sabía mucho de carros, pero le encantaba conducir su vehículo, hasta cierto punto la hacía relajarse. Llevaba varios meses guiando, y se sentía muy bien al hacerlo, pero todavía no tenía licencia de conducir, por esto a pesar de que le gustaba la velocidad, y tenía prisa, guiaba en el límite de la establecido. Luz roja.
Que pienso sobre el suicidio? - Pensó distraídamente. - Si no llega a ser por ese texto a lo mejor estuviese tirada en mi propio excremento.
Luz Verde. Tal vez cuando llegue nadare en mis eses fecales. Pero ahora tengo que intentar dejar las cosas en orden...
La carretera está casi despejada de otros vehículos, pero Angélica ni se fija en esto, esta distraída pensando en Lilyth, una vez su mayor confidente. Ellas fueron en un tiempo las mejores amigas, pero se cuando comenzaron la escuela superior, Lilyth fue cambiada de escuela y esto obviamente las alejo.
En un principio se hablaban todos los días, pero luego Lilyth se "enamoro" de Jobad, un compañero de su nueva escuela, aunque no duraron mucho, en ese pequeño lapso de tiempo la comunicación entre ellas se desvaneciendo. Siempre de vez en cuando se llamaban, pero la distancia y los estudios las mantenían alejadas, aunque siempre intentaban verse alguna vez al mes. Y en una de esas salida fue que lo conoció...
PAMMM!
El bocinazo del carro que venia atrás la hizo salir de sus pensamientos y poner el pie en el acelerador para pasar la luz, que había cambiado a verde hace casi diez segundos. El carro de atrás le paso a toda velocidad, una vez pudo, pero ella no intento pasarle. Ya estaba a punto llegar a su trabajo y no quería que la pararan por exceso de velocidad.
- Jobad, Jobad!- Suspiro Angélica, recordando la primera vez que lo vio agarrado de manos de Lilyth. Pero antes de eso ya se habían conocido, reflexionó, no físicamente, por teléfono. Lilyth fue las que los presento.
Que tenían quince, dieciséis años cuando se conocieron? No recordaba cuantos años tenían, pero si la fecha de la primera vez que hablaron, y aun recordaba la primera impresión que tuvo de él. Su voz se escuchaba muy masculina para su edad, aunque todavía tenía un dejo infantil en ella, parecía un poco tímido, porque no hablaba mucho, pero cuando lo hacía me hacía reír mucho o aportaba cosas interesantes a la conversación. En aquel momento me alegre de que Lilyth tuviera un novio tan agradable... Lo que son las cosas.
A pesar de sonreír amargamente recordó la primera vez que lo vio. Era lindo al menos a ella le gustaba, no era del tipo de que les gusta a todas pero el tenia algo que le encantaba, no era muy alto, incluso era más bajito que ella, y al igual que por teléfono no hablaba mucho, pero parecía estar atento a todo, en cierta forma le recordó a un niño pequeño, con labios grande, orejas pequeñas, y delgado, muy delgado. Pero lo que más recordaba era esa mirada. Era fuerte, profunda, misteriosa e inocente a la vez, todo eso se había perdido.
Me pareció raro que de él saliera la voz que escuche varias veces por teléfono, su aspecto no iba acorde con aquella voz, pero su actitud sí. Parecía ser inteligente, desde la primera vez que lo escuche me gusto, y al verlo me gusto mas, pero no me di cuenta hasta tiempo después. Cuando se dejo de Lilyth, fue que me di cuenta... Llegue al trabajo y...
Shasssssss!
-No puede ser - dijo Angélica ya histérica, acababa de intentar estacionarse y rayo la parte de la esquina trasera izquierda del carro que tenía a su lado, el carro de su jefe.
PS: Basado en la vida real, preguntenle a Rigo - Magdiel J. (Autor).
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