Estaba en estado de shock. Quería salir corriendo, al fin nadie me había visto, que yo supiera. Tras quedarme mirando el raspaso de color negro que tenía el carro plateado de Ruth, mi jefa, decidí afrontar las consecuencias de mis despiste. Como era posible? El colmo es que acababa de recordar que no tenía trabajo. En donde estaba mi mente?
Llevaba siete meses así, concentrándome en todo menos en lo que sentía. Había logrado llenar todos los espacio de mi tiempo, y era rara la vez que soñara porque, además de dormir poco, cuando me acostaba era cuando ya estaba agotada. Había desarrollado esta técnica para evitar pensar o soñar con Jobad. Tres o cuatro horas antes de irme a dormir hacia una rutina de ejercicios de una hora, y luego, estudiaba. Normalmente me quedaba despierta hasta las tres de la madrugada... pero ahora no es tiempo para pensar en tus rutinas.
Respire hondo, para tranquilizarme ya que estaba muy nerviosa, y toque el timbre de la entrada de mi trabajo. Casi al instante escucho el otro timbre, que indicaba que me habían abierto. Entre y me tope de frente con la sonriente Ruth, que me miraba con sus grandes ojos azules.
-Hola- dijo alegremente- que haces hoy por aquí?
-Pensé que hoy tenía trabajo.
-Ay, Angélica, últimamente estas muy distraída - me observo unos instantes, y sentí como si tuviese rayos x en los ojos- Todo está bien?
-Eh, bueno... - sin pensarlo -cuando estaba parqueando sin querer choque tu carro.
Sus ojos se abrieron aun mas. Y con esa intensa mirada me pregunto sin alzar ni un poco la voz:
-Fue mucho?
-Este... -antes de que se me ocurriera decir algo Ruth ya estaba de camino hacia el estacionamiento y yo la seguía.
Quería que me tragara la tierra. Ella se encontraba examinando el guayazo, cuando de pronto se giro hacia mí. No la podía mirar a los ojos, me sentía mega mal.
-Yo te voy a pagar lo que cueste arreglarlo, o si quieres me lo puedes descontar del...
-Si esto es más que un raspacito.
-Pero cuando lo vayas...
-Ya, ya -dijo mientras me hacía señas con las manos para que me tranquilizara- no es nada. No me tienes que pagar nada. De verdad Angie, no te preocupes.
-Ok- dije en un susurro casi inaudible.
-Por cierto te vez terrible- Por primera vez desde que comenzamos a hablar, mire a Ruth en los ojos - Todo bien?
- Si, si - me apresure a decir -solo estoy un poco cansada.
-Bueno, pues, váyase a descansar - me dijo y note un tono de afecto en su voz.
-Dale - le dije mientras me daba la vuelta -Entonces nos vemos después.
-Nos vemos mañana -esta vez note otro tono en su voz - Y ten cuidado con los carros que choques.
-Bye, Ruth.
... No fui a mi casa, todavía no quería llegar a ella. Guie hasta el parking de un centro comercial que había cerca. No podía creer todo lo que estaba pasando. Sentía como si un animal me quisiera salir por la garganta, creo que estaba sufriendo de un ataque de histeria, o de asma. En dos semanas había dejado tres veces las llaves dentro del carro, una vez deje las luces encendidas, y ahora no recordaba ni cuando trabajaba. Me había cargado tanto el tiempo que me empezaba a afectar. Tenía una rutina de mucho trabajo poco descanso y aquí tenia las consecuencias, ya mi mente me estaba fallando, quizás esto también era parte de sus deseos de morir, pero no quería pensar ahora.
Estaba recostada en el guía de su carro, intentando respirar mientras lloraba. Eran lagrimas de frustración más que todo. Todo lo que le había pasado desde hace siete meses atrás mas todo lo que le había pasado desde hace seis años la estaba atormentando, y todo por intentar hacer las cosas bien, todo por querer a alguien más de lo que las palabras pueden describir. Ya estaba, era suficiente... Ahora sí...
Tintotin... Llego un mensaje de texto.
Tenía que ser la respuesta de Lilyth o de Jobad al texto que ella les envió diciendo que guayo el carro de Ruth. Siempre prefería pensar que no era un mensaje de Jobad, esto también era un medio de defensa que tenia para no ser lastimada por su propia mente.
-Jeje, lo sabia -dije mientras lei el nombre de Lilyth en mi celular.
" jaja Q mal chik, pro al menos no fue mucho, si ruth t dijo q no era nada pues ya problem resuelto:-) "
Escribí rápidamente "muy cierto" como respuesta a su text. Luego apague el teléfono, y me seque las lagrimas, ya no atrasaría mas mis planes, ya no pensaría mas, solo lo haría. Prendió el carro y sali cuidadosamente del estacionamiento para no tener que lidiar con otro mal rato, por mi falta de práctica con los automóviles.
...
Iba con mucha calma, y con los cristales abajo, quería disfrutar al máximo mis últimos momentos. Ya estaba anocheciendo y el aire estaba fresco. Esto sería un buen recuerdo. Recuerdos, recuerdos, la mayoría vivimos alimentándonos de ellos.
Pensar en él esta vez no era doloroso, sería la última vez que lo hiciera. Cuanto habían pasado juntos, seis o siete años? Pensó en cómo había cambiado. Ahora eran del mismo tamaño, incluso a veces sentía que él era más alto que ella, pero obvio no lo iba a admitir. También su cuerpo, aunque aun delgado, se había ensanchado, ahora era más atlético, y su cara aun juvenil ya no tenía rastro de niñez en ella. Pero si algo había cambiado en Jobad era sus ojos. Su mirada ahora era dura, fría, pero yo veía mas que eso, veía dolor, mucho dolor, y veía luz, una luz oculta por una gran mascara de apariencias, apariencias, que al igual que yo, la mayoría tenemos, para ser aceptados, o para no ser lastimados.
Recordé la primera vez que nos besamos, como su cuerpo subió de temperatura, recordé la primera vez que lo hicimos, recordé la primera vez que me dijo te amo, y todo el tiempo que tuve que esperar para escuchar esas palabras de sus labios. Eran recuerdos con doble filo. Daría todo por revivir esos momentos, pero ya era tarde, y hoy por hoy más que buenos recuerdos eran pesadillas, pero ya, no me tenía que preocupar. Lo amo eso es verdad, lo amo con toda mi alma, incondicionalmente, pero hasta el amor más grande tiene su límite, y ya no tengo esperanzas con él.
...
Ya lo tenía todo listo. Había puesto en orden sus cosas y dejado una serie de cartas para sus familiares y amigos. Quería que sus órganos, si servían, fueran donados y que no la sepultaran, mejor que donaran su cuerpo para la ciencia. Tenía puesto un vestido negro y el cabello suelto, después de todo lo que le costó encontrar una resolución para su muerte lo mínimo era hacerlo a lo grande. Se tenía que dar prisa, no quería extender esto más de lo que fuese necesario.
Fui a la cocina y busque uno de los cuchillos botos, y luego me fui a la sala. Me acerco al enchufe y diriji el cuchillo a este. La mano me estaba temblando. Me aleje del enchufe por un momento. Sentía o más bien sabía que tenía que hacer algo mas antes de matarme, era como una necesidad, casi como si fuera parte de un ritual. Busque mi celular y lo prendí.
No importa si no le contestaba, le iba a dejar un mensaje de voz y luego se acabaría todo. Comencé a marcar el número de Jobad cuando una llamada de Lucy, mi otro compañero de casa, entro. Ignore la llamada de Lucy y termine de marcar. Sonó el timbre, pero nadie lo cogió, y otra llamada le entro por la otra línea. Esta vez era de Lilyth, pero estaba decidida y también rechazo la llamada de Lilyth.
-Oh, grandioso - al rechazar la llamada de Lilyth sin querer engancho la de Jobad. Ahora tendría que volverlo a llamar.
Antes de empezar a marcar me fije de que me había entrado un mensaje de Jobad de hace catorce minutos atrás. Esto es de seguro la respuesta al text de cuando choque el carro de Ruth, y me llega ahora porque tenía el teléfono apagado, obvio. Lo abrí inconscientemente y leí: "PERDONENME POR LO QUE VOY A HACER... "
Lo re leí dos veces más sin entender, cuando abrí otro mensaje de texto de los que no me habían podido entrar al tener el celular apagado. No logre completar ninguna oración, pero si entendía las palabras "Donde", "Responde", "pensamos lo peor" y una que lo unía todo "Jobad". En mi mete se comenzaba a alzar un murro gigante que poco a poco me revelaba lo que estaba pasando, cuando volvió a sonar el teléfono mientras me dirigía a la cocina. Lo mire con la esperanza de que fuera Jobad, pero era Lilyth.
-Dónde puñeta estas?
-En la casa.
-Jobad esta ahí?
-No, no est... - me detuve a media frase al ver la soga tirada en medio de la cocina, y fue como si la viera por primera vez.
-Angélica? - me grito Lilyth, pero ya yo no la escuchaba.
-No sé si esta - me dije mientras salía corriendo para mirar fuera en la calle.
Su carro estaba estacionado más arriba de donde siempre lo estacionaba, me dirigí a él para verificar que no estuviera ahí metido, pero sabía que no lo estaba. La soga, las bebidas, la falta de pastilla, y ese mensaje de despedida todo apuntaba a una sola dirección.
-Creo que está en la casa - tenía el teléfono en la oreja, pero no sabía si Lilyth estaba aun en la otra línea.
Corrí con todas mis fuerzas hacia la casa, entre y fui directamente al cuarto de Jobad hasta estrellarme contra su puerta. Intente abrirla, aun con el cuchillo boto en mano, pero estaba con llave.
-JOBAD? - grite desesperada a la vez que golpeaba la puerta -JOBAD, ESTAS AHI? ABRE!
No había respuesta.
Lo llame varias veces, pero nada. Quizás ni estuviese ahí. Pegue el oído a la puerta para escuchar algo, pero todo estaba en silencio. Me quede ahí cuando algo comenzó a vibrar dentro del cuarto de Jobad. Eso debía ser su celular.
-JOBAD? - grite una y otra vez, pero si estaba allí se debería encontrar muy mal, o tal vez ya estuviese... muerto. No, muerto no, por favor Dios que no esté muerto.
Yo no tenía las llaves de ese cuarto, se las había entregado. Todo empezaba a dar vueltas, y las piernas ya no me querían sostener.
-LO ENCONTRASTES? - me asuste al escuchar nuevamente a Lilyth.
-Creo que está encerrado en su cuarto - dije con la voz quebrada y temblando de pies a cabeza.
-No tienes las llaves?
-NO- le grite. No podía pensar en nada que no fuera en Jobad muerto.
-Y no tienes otra cosa con la que puedas abrir la puerta?
A pesar de que no coordinaba nada bien, trate de enfocarme en lo que había a mi alrededor, pero nada era útil, el celular lo que hacía era estorbarme y el cuchillo ni siquiera tenía filo... Solté o tire, no importa, el teléfono, y comencé a intentar abrir la puerta introduciendo la hoja del cuchillo por la rendija con mis sudadas y temblorosas manos.
No sé cuánto me tarde, no debió ser mas de un minuto, pero me pareció una eternidad. Finalmente el seguro cedió, y yo me encontraba mas asustada que nunca. El tiempo se paró un instante junto con los latidos de mi corazón mientras la puerta se abría. Allí estaba en la cama, pude ver las botellas de alcohol y los potes de pastillas abiertos, por un instante me pareció que solo estaba durmiendo, pero las pruebas eran inequívocas.
Todo volvió a su velocidad normal y todo a mi alrededor se nublo, por las lagrimas. Llegue hasta la cama y lo sacudí bruscamente, pero él no reacciono. Todo era confuso, tan confuso, no escuchaba ni mi propia voz, todo ocurría demasiado rápido ahora. Sentí dos leve movimiento, uno fue de Jobad y otro de su celular que estaba vibrando en la mesita de noche. Cogí el celular cuando Jobad abrió fugazmente los ojos y pareció estar contento de verme.
-Está vivo - me escuche decir - Llamen a una ambulancia.
...
Lucy aun se encontraba en la línea, mientras que Lilyth llamaba al emergencias. Escuchaba a Angélica hablándole tiernamente a Jobad, ella le decía que todo iba a estar bien, que no se preocupara que iba a estar con él y cosas por el estilo. Estaba guiando muy rápido, aun le faltaban varios pueblos por cruzar para llegar a donde sus amigos. A lo mejor si él no se hubiera ido... No podía distraerse pensando en sus sentimientos de culpa, ahora lo importante era ayudar a Joba...
-AHHHHHHHHHHHHHH!
Se sobresalto al escuchar el sorpresivo grito de Angélica, pero más se asusto al escuchar sus siguientes palabras.
-AYUDA, POR FAVOR!
Crónicas de Una Suicida Frustrada: Negativo Cero
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