Oscuridad, todo es oscuridad... Oscuridad, sigue la oscuridad y yo reposo en ella, me arropo en ella, e incluso sucumbo ante ella. A veces era tranquila y otras de sus profundidades emergían imágenes que perturban todo mi ser. Imágenes que no hacen sentido aparente, se mezclan con recuerdos que carecen de orden, y comienzo a salir de mi letargo. Poco a poco me vuelvo a convertir en un ser consciente y los sonidos comienzan a tener sentido, los abanicos, la lluvia, el viento, mi respiración y mi propio corazón. Ya mis pensamientos han salido de la oscuridad del sueño, solo para entrar en otra oscuridad, ya estoy despierta.
Abro pesada y desinteresadamente los ojos, ya recupero el control de todo mi cuerpo, todo excepto mi brazo derecho que esta entumecido ya que dormí sobre él. Siempre me ha gustado esa sensación de cosquilleo, me siento en la cama y con la ayuda de mi mano útil me acomodo el brazo que estará "inerte" por al menos dos minutos. Comienzo a recordar mi reciente sueño y con este recuerdo vuelve la frustración. El sueño no fue malo, lo malo era que no era real, al despertar acabo y me encontraba sola, sin él, sin felicidad, solo continuando por no tener nada mejor que hacer o no saber cómo deshacerlo.
Me compadezco de mi misma, este pensamiento me hace sentir patética y ciento furia por lo aun más patético que es sentir pena por uno mismo. Me recuesto y comienzo a mirar el abanico de techo mientras sigo aplastando mi mente contra el laberinto sin salida de mis pobres pensamientos. No sé cuánto tiempo paso, quizás diez minutos o una hora, pero seguía allí, mirando sin mirar el abanico y pensando en lo que no tengo que pensar, pero qué más daba. Le doy una vez más vueltas a mis pensamientos de vertedero, fuera totalmente de la preservación de la salud y la vida.
Miro mi cuarto de reojo, y creo que si los abanicos no estuviesen encendidos también estos tendrían ropa, seguramente interior, adornándolos como el resto de la habitación. Me apoyo en mis codos, para tener una mejor perspectiva del cuarto. Hay ropa, limpia y sucia, por todos lados. El piso tenía un nuevo tapiz cubriéndole, y en la cama el único lugar donde no había cosas era donde yo me acostaba. Además de por ropa, el paisaje era ambientizado con papeles, libros, “cd's”, toallas, condones y zapatos, que le daban un toque exquisito y complementaban la escena. Este era el habitad de una persona deprimida y esa era mi habitación…era mi desastre.
Sonrió ante estos pensamientos con sarcasmo, y mientras mi fugaz sonrisa, que como llego desapareció, me pongo a pensar que mi cuarto es solo un pequeño y perfecto reflejo de cómo me siento, pero ni siquiera el desastre de mi cuarto está al nivel de la profundidad de esta tristeza. Me levanto, busco mi celular y presiono una tecla al azar para ver si tengo un mensaje o alguna llamada perdida, pero no hay nada.
- Esto es frustrante - Pienso.
Llamaría a alguien, pero a quien? Hace algún tiempo que no busco ni hablo con ninguna de mis amistades, y no tengo cara para llamar a alguien solo porque me siento mal, aunque mal no describe para nada mi estado. Ya lo decidí, no estoy de humor tampoco como para llamar a alguien, además que le voy a decir "Hola, me quiero matar" no, no, no, mejor no llamo a nadie. Es mejor para mis amistades que no sepan$ cómo me siento, ellos no tienen porque cargar con mis problemas, mejor que piensen que los abandone, así cuando me vaya no va a ser doloroso para ellos.
Mi círculo de amistades se había reducido a solo dos personas, Lilyth, mi mejor amiga, y a Giobad, el hombre que amo, mi amor imposible, del cual solo puedo ser su amiga, no porque no haya intentado ser algo más, si no porque de su propia boca salió que él solo podía ser mi amigo. El no siente nada, ni siquiera sexual, por mí y esto me frustra aun más, porque yo también tengo necesidades. A pesar de todo, últimamente solo hablo con él, y me duele hacerlo, pero igual duele no hacerlo. A veces siento que si puedo verlo como un amigo, y otras que solo me estoy engañando. Estos últimos pensamientos no estoy segura si me hunden más, pero no me gustan, así que trato de dejarlos, pero una vez que comienzan es difícil apartarlos de mi mente.
Como parar algo si en el fondo, tal vez, uno quiere que siga? No sé que gane con esto, no se cual será mi recompensa, pase lo que pase, viva o muerta, si ustedes son felices, yo......"
- Angélica "Angie" Marie.
Abro pesada y desinteresadamente los ojos, ya recupero el control de todo mi cuerpo, todo excepto mi brazo derecho que esta entumecido ya que dormí sobre él. Siempre me ha gustado esa sensación de cosquilleo, me siento en la cama y con la ayuda de mi mano útil me acomodo el brazo que estará "inerte" por al menos dos minutos. Comienzo a recordar mi reciente sueño y con este recuerdo vuelve la frustración. El sueño no fue malo, lo malo era que no era real, al despertar acabo y me encontraba sola, sin él, sin felicidad, solo continuando por no tener nada mejor que hacer o no saber cómo deshacerlo.
Me compadezco de mi misma, este pensamiento me hace sentir patética y ciento furia por lo aun más patético que es sentir pena por uno mismo. Me recuesto y comienzo a mirar el abanico de techo mientras sigo aplastando mi mente contra el laberinto sin salida de mis pobres pensamientos. No sé cuánto tiempo paso, quizás diez minutos o una hora, pero seguía allí, mirando sin mirar el abanico y pensando en lo que no tengo que pensar, pero qué más daba. Le doy una vez más vueltas a mis pensamientos de vertedero, fuera totalmente de la preservación de la salud y la vida.
Miro mi cuarto de reojo, y creo que si los abanicos no estuviesen encendidos también estos tendrían ropa, seguramente interior, adornándolos como el resto de la habitación. Me apoyo en mis codos, para tener una mejor perspectiva del cuarto. Hay ropa, limpia y sucia, por todos lados. El piso tenía un nuevo tapiz cubriéndole, y en la cama el único lugar donde no había cosas era donde yo me acostaba. Además de por ropa, el paisaje era ambientizado con papeles, libros, “cd's”, toallas, condones y zapatos, que le daban un toque exquisito y complementaban la escena. Este era el habitad de una persona deprimida y esa era mi habitación…era mi desastre.
Sonrió ante estos pensamientos con sarcasmo, y mientras mi fugaz sonrisa, que como llego desapareció, me pongo a pensar que mi cuarto es solo un pequeño y perfecto reflejo de cómo me siento, pero ni siquiera el desastre de mi cuarto está al nivel de la profundidad de esta tristeza. Me levanto, busco mi celular y presiono una tecla al azar para ver si tengo un mensaje o alguna llamada perdida, pero no hay nada.
- Esto es frustrante - Pienso.
Llamaría a alguien, pero a quien? Hace algún tiempo que no busco ni hablo con ninguna de mis amistades, y no tengo cara para llamar a alguien solo porque me siento mal, aunque mal no describe para nada mi estado. Ya lo decidí, no estoy de humor tampoco como para llamar a alguien, además que le voy a decir "Hola, me quiero matar" no, no, no, mejor no llamo a nadie. Es mejor para mis amistades que no sepan$ cómo me siento, ellos no tienen porque cargar con mis problemas, mejor que piensen que los abandone, así cuando me vaya no va a ser doloroso para ellos.
Mi círculo de amistades se había reducido a solo dos personas, Lilyth, mi mejor amiga, y a Giobad, el hombre que amo, mi amor imposible, del cual solo puedo ser su amiga, no porque no haya intentado ser algo más, si no porque de su propia boca salió que él solo podía ser mi amigo. El no siente nada, ni siquiera sexual, por mí y esto me frustra aun más, porque yo también tengo necesidades. A pesar de todo, últimamente solo hablo con él, y me duele hacerlo, pero igual duele no hacerlo. A veces siento que si puedo verlo como un amigo, y otras que solo me estoy engañando. Estos últimos pensamientos no estoy segura si me hunden más, pero no me gustan, así que trato de dejarlos, pero una vez que comienzan es difícil apartarlos de mi mente.
Como parar algo si en el fondo, tal vez, uno quiere que siga? No sé que gane con esto, no se cual será mi recompensa, pase lo que pase, viva o muerta, si ustedes son felices, yo......"
- Angélica "Angie" Marie.

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